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Ante la crisis actual, necesitamos una gran organización anticapitalista, socialista y revolucionaria

Pablo Oprinari

Ante la crisis actual, necesitamos una gran organización anticapitalista, socialista y revolucionaria

Pablo Oprinari

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La pandemia de COVID19 se extendió rápidamente por el mundo y con ella la crisis humanitaria, económica y social. Actualizó el debate, entre la clase trabajadora y la juventud, respecto al carácter reaccionario del capitalismo y la necesidad de luchar por acabar con él.

La enfermedad es el capitalismo

Múltiples especialistas señalaron que la emergencia de nuevos virus y su expansión en los seres humanos es causada por la expansión del agrobusiness y el quiebre del equilibrio ecológico, provocado por la voracidad capitalista. A la par, bajo el neoliberalismo fueron demolidos los sistemas de salud pública en todo el mundo. Las reducciones presupuestales provocaron que no exista una estructura hospitalaria y de investigación epidemiológica a la altura de las circunstancias.

A esto hay que sumar que, una vez iniciada la pandemia, la mayoría de los gobiernos se negaron a llevar adelante pruebas de detección masivas. México, con un presupuesto para salud del 2,6% del PIB y una capacidad hospitalaria saturada, es uno de los países que menos test realizó, y ocupa el segundo lugar en contagios y decesos de América Latina.

De igual forma, el capitalismo logró, en las últimas décadas, que se profundizara la precariedad laboral, la falta de acceso a cuestiones básicas como una alimentación nutritiva y una vivienda digna para amplios sectores de la población. El ataque intensivo del capital a las condiciones de vida de la población devastó así las defensas de la humanidad.

Crisis económica y ajuste capitalista

La crisis sanitaria motorizó una verdadera debacle económica. Ésta no cayó del cielo: la crisis financiera del 2008 y su expansión a la economía real abrió una tendencia al estancamiento económico. Hoy vemos una aceleración de esa dinámica: se vaticina -como mínimo- un hundimiento generalizado de un 3% o más del PIB mundial para este 2020.

Todo apunta a que el precipicio será más profundo. Los nubarrones previos al 2020 se convirtieron en un tornado: se espera una depresión igual o mayor a la que se abrió después del crack de 1929. Todo atisbo de optimismo liberal desapareció como un mal sueño: si éste fue resquebrajado en el 2008, ahora se hizo pedazos.

Las clases dominantes pretenden aprovechar la crisis para generar una nueva relación de fuerzas entre el capital y el trabajo. Buscan sentar las bases de una mayor explotación de los trabajadores a escala mundial. Ya suman 200 millones de despidos y la crisis llevará a nuevas quiebras masivas. Apuestan a una recomposición de la ganancia capitalista a partir de un aumento en la explotación de la fuerza de trabajo, contando además con salvatajes estatales como el paquete de 2,2 billones de dólares sancionado por el gobierno y el congreso estadounidense, o las exigencias de las patronales mexicanas que el Estado aumente su deuda para financiar créditos a las empresas y condonarles impuestos.

Los capitalistas, mientras continúa la pandemia, presionan para reiniciar la producción y recuperar sus ganancias. En EE.UU., Trump y sectores de su base social se manifiestan para abandonar la cuarentena y reactivar la economía. En México, las patronales de las automotrices, maquiladoras y los servicios, obligan a sus trabajadores a laborar sin garantizar condiciones de seguridad e higiene y haciendo pasar como “esenciales” a sectores que no lo son. Trump, las transnacionales y los empresarios le exigen a López Obrador que acelere la reanudación de la actividad productiva; una exigencia criminal que, de darse, será un nuevo salto en la subordinación al imperialismo y los capitalistas.

La “salida” de la burguesía ante la crisis, implica nuevos e inauditos padecimientos para los trabajadores de México y del mundo.

Nuevas resistencias de la clase trabajadora

En estas circunstancias comienza a emerger, nuevamente, la lucha de clases. Es el caso de quienes laboran en los servicios esenciales: las y los trabajadores de la salud en Estados Unidos, México y otros países están en la primera línea de la lucha contra el Covid y contra las condiciones en que se encuentran los sistemas sanitarios. Entre la clase obrera precarizada de los servicios -como en Amazon y las cadenas de “comida rápida”- surgen las protestas contra las condiciones de trabajo, la reducción salarial o los despidos. Y en las semanas previas, los trabajadores fabriles de Italia, los aeronáuticos de Francia y de diversas empresas automotrices del Estado Español y EE.UU. realizaron paros y manifestaciones por distintas demandas. En México, presenciamos las protestas de las y los trabajadores de la salud exigiendo insumos y mejores condiciones de trabajo, y de la clase obrera maquiladora del norte del país, obligados a trabajar por la voracidad capitalista. La clase obrera de los sectores esenciales está ganando prestigio social y puede estar llamada a jugar un rol destacado en la lucha de clases.

Además, la experiencia adquirida en los procesos de rebelión y revueltas que sacudieron Chile, Francia y otros países durante el 2019, puede nutrir nuevos procesos de la lucha de clases. Ese panorama es el que temen quienes, desde el poder económico y político, hablan del peligro de insurrecciones y revoluciones. La guerra de clases se actualiza rumbo al mundo pospandémico.

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Para eso nos preparamos. Las organizaciones que integramos la Fracción Trotskista en Europa, EEUU y América Latina, y que impulsamos la Red Internacional La Izquierda Diario, participamos activamente de las luchas que la clase trabajadora está dando, como en Francia o Estados Unidos, y desplegamos un programa y una perspectiva internacionalista y socialista.

Hoy ante la crisis sanitaria, económica y ambiental, redoblamos esfuerzos en la tarea fundamental de construir organizaciones revolucionarias en cada país y a nivel internacional; para estar en la primera línea de la lucha contra el capital y que la lucha de clases lleve a nuevos triunfos de la clase trabajadora y sus aliados.

La 4T no responde a las necesidades obreras y populares ante la crisis

En México los empresarios pretenden también atacar a la clase trabajadora. Ante la pandemia, el gobierno de López Obrador, después de un primer posicionamiento “tranquilizador”, lanzó el programa de “sana distancia” y de aislamiento voluntario, estableció disposiciones oficiales que llamaban a la suspensión de actividades no esenciales, y desplegó ante la crisis promesas de creación de empleos y otorgó créditos a los pequeños y medianos empresarios. Aunque llamó a los capitalistas a no despedir, se negó a sanciones efectivas contra los despidos, las suspensiones con reducción salarial, y ante quienes mantienen en funcionamiento las industrias no esenciales. En la frontera norte esto provoca que cientos de miles de trabajadores estén laborando en condiciones de riesgo, y que la mayoría de los fallecidos provengan de la clase obrera maquiladora.

Recientemente se difundió la posibilidad de un paro en el Metro de la CDMX, ¿qué fuerza podrían tener los trabajadores si se unen? La clase obrera mueve todo: servicios, fábricas, bancos, escuelas, hospitales… Los trabajadores no tienen por qué resignarse a un trabajo precario, inestable, con bajos salarios, riesgoso, como pretenden los capitalistas.

La política del gobierno es evitar la confrontación con los empresarios y las trasnacionales, mientras sostiene su relación de subordinación económica y política a Trump. Sus planes sociales no resuelven las condiciones de precarización y pobreza de las grandes mayorías trabajadoras, mientras permite que avance la ofensiva patronal contra los trabajadores.

Ante la profunda crisis sanitaria y económica, la clase trabajadora debe levantar un programa alternativo a la clase dominante, el gobierno y los partidos del Congreso.

Un programa y una estrategia anticapitalista y socialista

En este artículo desarrollamos una serie de medidas para que la crisis la paguen los capitalistas. Allí destacamos que es posible incrementar el presupuesto a la salud mediante un impuesto extraordinario a las grandes fortunas y trasnacionales -las diez personas más ricas del país acumulan 125 mil millones de dólares- y la cancelación del pago de la deuda pública.

Esto debería ir acompañado de la centralización estatal de los sistemas de salud, y la nacionalización, sin pago y bajo control de sus trabajadores, de los hospitales y laboratorios privados.

Otra de las medidas necesarias es la prohibición de los despidos, las licencias al 100% del salario en las industrias no esenciales, y la expropiación de las empresas que no cumplan con esto. Junto a esto, las organizaciones obreras deben levantar, tanto la exigencia de subsidios para los trabajadores informales, como la nacionalización de la banca y el comercio exterior que evite la fuga de capitales e imponga un control del tipo de cambio, que permitiría garantizar créditos baratos para los millones de pequeños productores arruinados por la actual crisis.

En México es indispensable una política antiimperialista y de unidad con los trabajadores de Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe, y contra la subordinación a la Casa Blanca. Esto a la par que la exigencia de que los hermanos migrantes en la región tengan plenos derechos civiles y políticos, acceso a la salud y libre paso por las fronteras.

La crisis actual demuestra que sin la clase obrera no pueden moverse las fábricas, los call centers y el conjunto de la economía. Se abre entonces una disyuntiva: si la producción y la técnica estarán en función de las ganancias capitalistas, a costa de la salud de millones, o si servirán al interés social, que exige la producción de todo lo necesario para enfrentar la pandemia. Para resolver ese dilema es necesario el control obrero de la industria, donde los trabajadores asuman la gestión de las empresas que cierren o despidan y resuelvan cómo reconvertir las industrias no esenciales. Para lograr eso, es fundamental cuestionar la propiedad y las ganancias de los empresarios. Quienes militamos en el MTS levantamos este programa, en una perspectiva anticapitalista y socialista.

Es necesario construir un partido revolucionario de la clase trabajadora

La crisis arroja por la borda los viejos discursos triunfalistas del neoliberalismo. Pero también golpea la idea de que es posible, con reformas y sin chocar con los grandes capitalistas, mejorar paulatinamente la situación de las masas populares. Miles en México empezarán a ver, al calor de esta crisis, el carácter reaccionario del capitalismo y la impotencia de quienes se proponen reformarlo. Miles que enfrentan la prepotencia patronal y la negligencia del estado en las fábricas y centros hospitalarios, con la colaboración de las burocracias sindicales.

En los meses por venir, cruzados por la evolución de la crisis pandémica, veremos nuevos ataques capitalistas y el desarrollo de la resistencia obrera y popular en el mundo y también en México.

Resolver la crisis humanitaria, económica y social en favor de los trabajadores y el conjunto de los oprimidos, requiere luchar para acabar con el capitalismo. En los momentos actuales es cuando hay que prepararnos políticamente para esa pelea.
Para avanzar del cuestionamiento y la resistencia hacia el triunfo, necesitamos de una estrategia socialista y revolucionaria, y una organización que luche por esa perspectiva.

Que levante una serie de medidas para enfrentar la catástrofe que amenaza a la clase trabajadora y defender los intereses de las grandes mayorías. Que impulse la independencia política de las y los trabajadores, tanto de la oposición burguesa como del MORENA; lo que es fundamental en México, donde los distintos partidos burgueses -desde el PRI y el PRD hasta el partido de AMLO- han querido subordinar al movimiento obrero con la colaboración fundamental del charrismo sindical.

Una herramienta política que sea una alternativa frente al MORENA, que tras su retórica “progresista” defiende la continuidad de la explotación capitalista, y ante las formaciones reformistas y populistas cuya política se limita a “mejorar” el orden existente. La estrategia por la que luchamos es también claramente distinta a la que sostienen las corrientes “autonomistas”, muchas de las cuales se referencian en la experiencia del EZLN: consideramos que la clase obrera es el sujeto social de la lucha contra la clase capitalista y, a la par, que es imprescindible su alianza revolucionaria con los campesinos e indígenas pobres.

Sostenemos que hay que desarrollar los métodos -como la huelga y el paro- y la movilización revolucionaria de la clase obrera y sus aliados, para conquistar gobiernos de los trabajadores y el pueblo. En ese camino, es fundamental el impulso de las tendencias a la autoorganización de las masas, construyendo organismos de autodeterminación y democracia directa, tanto para la lucha por el poder como para ejercerlo y organizar la expropiación de los expropiadores, romper con el imperialismo y empezar a edificar una sociedad sin explotadores ni explotados, en el camino de la lucha por el comunismo, nuestro objetivo final.

Para todo eso necesitamos de un gran partido revolucionario de la clase trabajadora, antiimperialista, internacionalista y socialista, superior a lo que hoy existe en México capaz de conducir la lucha contra la clase dominante y sus partidos, así como de enfrentar a la burocracia sindical y otras direcciones reformistas. Queremos discutir esta necesidad con los trabajadores que protagonizan movimientos de organización y de lucha contra la patronal y la burocracia charra, y que, junto a muchos jóvenes y mujeres, están avanzando hacia la izquierda al calor de la crisis actual. Así también con aquellas compañeras y compañeros que se consideran socialistas y acuerdan con la estrategia y el programa que sostenemos.

Súmate a construir una alternativa anticapitalista socialista y revolucionaria

Desde el MTS ponemos todo nuestro esfuerzo en esa tarea. Impulsamos la Red Internacional de Diarios, que en México tiene más de 1,200,000 lecturas por mes y cuenta con una red de colaboradores que publican sus denuncias desde las fábricas y centros de trabajo ubicados en todo México, como desde Tijuana, Ciudad Juarez, Guadalajara, Matamoros, Chiapas, Oaxaca, el Estado y la Ciudad de México. Ahora buscamos que esta red crezca y se organice en comités virtuales de colaboradores por ciudad y estado en todo el país. Ponemos los avances tecnológicos al servicio de los trabajadores y sus luchas, y por eso impulsamos La Izquierda Diario Mx Multimedia, con dos programas en vivo por semana donde presentamos información y análisis desde la izquierda, con entrevistas a corresponsales en Europa, Estados Unidos y América Latina, y corresponsales y columnistas especiales en el país, además decenas de videocolumnas, streamings y denuncias.

Por eso también impulsamos agrupaciones combativas, antiburocráticas y democráticas en sindicatos y universidades, junto a trabajadores, jóvenes y mujeres independientes. Como la agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase que hoy debate con la política de “aprendizaje a distancia”, impulsada por el gobierno sin considerar las condiciones reales que viven las y los maestros, padres y madres de familia y alumnos. Como las agrupaciones Desde las Bases de trabajadores universitarios y trabajadores telefonistas que enfrentan las políticas de las autoridades y las patronales en sus centros de trabajo; y Queremos Trabajo Digno, que estuvo en la primera línea de la lucha contra los despidos de trabajadores estatales y logró la reinstalación de 3 de sus integrantes, en una campaña unitaria con otras organizaciones del sector.

En la universidad y el nivel medio superior impulsamos la Agrupación Juvenil Anticapitalista, que ha participado de las principales movilizaciones y luchas contra el porrismo y el autoritarismo. Y en el movimiento de mujeres, Pan y Rosas, que movilizó a más de 1000 personas el pasado 8 de marzo y desde hace años participa unitariamente de las movilizaciones contra el feminicidio, la precarización laboral y por la legalización del aborto. Desde estas agrupaciones, junto al MTS, apoyamos y exigimos la resolución inmediata de las luchas de las y los docentes de asignatura de la UACM, de las y los trabajadores del SutNotimex y el Stuach en huelga y de los estudiantes de la Escuela de Derecho Ponciano Arriaga, así como del personal del sector salud y de la industria que demandan protección ante la pandemia y exigen se respeten sus derechos laborales. Ponemos en el centro de nuestro actuar la lucha de clases apostando al triunfo de los procesos de la clase trabajadora y sus aliados.

Bajo la actual pandemia, lanzamos comités virtuales de trabajadores, estudiantes y mujeres, para organizarnos con quienes conocen nuestras agrupaciones y sumar a muchos más que leen nuestra prensa digital. Y les proponemos que nos acompañen en la tarea de difundir ampliamente La Izquierda Diario y discutir qué programa y estrategia necesitamos para enfrentar la crisis.

Porque no hay movimiento revolucionario sin teoría revolucionaria, damos la pelea, también en el terreno de las ideas, contra la clase dominante y sus intelectuales. Publicamos Ideas de Izquierda Mx, revista impresa y semanario digital dedicado a la discusión y el debate teórico y político, en el cual participan también intelectuales marxistas.
Iniciamos un ciclo de talleres y cursos, con el taller virtual de Feminismo y Socialismo con más de 700 inscritas, el taller “Para entender la explotación capitalista” dirigido a trabajadores y “Marx ha vuelto”. Así como un ciclo de debates y charlas electrónicas que inauguramos con “Covid, crisis y perspectiva socialista”, en el que participó el historiador Massimo Modonesi. Además, impulsamos en México el Campus Socialista de Ideas de Izquierda, que presenta cursos, actividades y charlas de manera libre y gratuita.

Somos internacionalistas: con Marx, consideramos que la lucha de clases, aunque es nacional por su forma, es internacional por su contenido. Por eso, creemos que la tarea de construir una organización revolucionaria nacional, debe ser parte inseparable de la construcción del Partido Mundial de la Revolución Socialista, que para nosotros pasa por la reconstrucción de la IV Internacional.
Por eso, somos parte de la Fracción Trotskista por la Cuarta Internacional, una corriente viva y dinámica que lucha por esa perspectiva. Nuestras organizaciones son reconocidas por los trabajadores, las mujeres y la juventud en los países donde estamos y pelean en todos los terrenos contra la dominación capitalista. Este 1 de mayo la FT realizó un Acto internacional, transmitido a través de la red internacional de diarios -con presencia en 14 países- y traducido simultáneamente a 6 idiomas, en el cual hablaron dirigentes y referentes políticos de las organizaciones que la integran, en muchos casos trabajadoras y trabajadores socialistas que están en la primera línea de la lucha contra el Covid y el capitalismo. A la par, desde México nos sumamos a la convocatoria de la Conferencia latinoamericana, junto a nuestros compañeros del Partido de los Trabajadores Socialistas y las demás organizaciones que integran el Frente de Izquierda y los Trabajadores – Unidad en Argentina.

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Invitamos a las y los trabajadores y jóvenes que nos conocen y que acuerdan con lo que planteamos desde La Izquierda Diario, a que se integren a un comité y comiencen a organizarse políticamente con el MTS.


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Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari
Sociólogo y latinoamericanista (UNAM), coordinador de México en Llamas. Interpretaciones marxistas de la revolución y coautor de Juventud en las calles. Coordinador de Ideas de Izquierda México, columnista en La Izquierda Diario Mx e integrante del Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas.