A mediados de la semana fueron publicados distintos datos respecto a la situación económica. El más importante es una cierta baja en el desempleo. Además hay pronósticos para un crecimiento económico cercano al 1%. ¿Se terminó la crisis? ¿Hollande ha hecho lo que debía hacerse? En realidad nadie está muy contento.
Domingo 1ro de marzo de 2015 10:53
“El Dorado todavía está lejos”. La editorial de Le Figaro del miércoles plantea así su posición respecto a la situación económica. Este “analista” (o más bien panfletista) de la derecha desecha rápidamente todo signo “positivo” de la economía, como la baja del petróleo y del euro, o la caída de la desocupación. Las pruebas de que todavía no se llegó a El Dorado son que “la confianza de los directores de empresa no volvió […] Y sin confianza no hay inversiones […] Otro elemento es la falta de competitividad de las empresas” ¿Cual es entonces la solución? “Solo poniendo en práctica reformas estructurales Francia encontrará un crecimiento sostenido”. Con un trabajo más flexible y peor pago, con menos “despilfarro” de los recursos del Estado (es decir menos gasto social), los empresario estarán contentos, invertirán y la así la productividad va a aumentar. Es decir, las misma recetas de siempre.
Por su parte Les echos aprovecha la “baja” de la desocupación para salir a la carga contra el seguro de desempleo. Este diario se preocupa porque sabe que la baja del desempleo no es tal. En enero hubo 19.000 desocupados menos de categoría A (los que no tienen ningún tipo de trabajo), lo que representa una baja de 0,5% en esa categoría. Pero lo que nadie, o casi nadie dice es que incluyendo las categorías B y C (subocupados) la desocupación aumenta de 0,3 % y lleva más de un 6% acumulado en un año. Es decir que hay menos trabajo estable y mucho más trabajo precario, que se está repartiendo la miseria.
Por eso, y aunque no clarifique esta situación, este órgano de la cámara de patrones, se preocupa. Porque el sistema de seguro de desempleo cuesta caro. “nuestro generoso sistema de seguro de desempleo fue concebido para absorber algunos déficits ligados al ciclo económico, y no una sucesión de déficits estructurales”. Entonces hay que hacer recortes, porque el déficit grande (26.000 millones acumulados). Obviamente no plantean volver atrás con las reducciones a las cargas patronales que ayudaron fuertemente a crear este déficit. Hay que reducir lo que reciben los trabajadores.
Un elemento a recortar es la duración de las indemnizaciones. Hoy el máximo es de 2 años. Para los patrones, hay que dejar de “mantener” a los trabajadores, pero sin darles un trabajo digno a cambio. La idea es empujarlos lo más posible a la miseria y obligarlos así a aceptar cualquier trabajo, bajo cualquier condición, con los salarios lo más bajos posibles. Y esperar 2 años es demasiado. A la reducción de la duración del seguro de desempleo, hay que agregarle una reducción en el monto. Porque hoy, los trabajadores peor pagos, reciben un seguro cercano al 75 % del salario que recibían durante el último año de trabajo. La propuesta es que este porcentaje se haga decreciente, De esta manera “el seguro de desempleo [será] menos costos para las generaciones futuras y más disuasivo para la vuelta al trabajo de los desocupados de hoy”.
La cuestión que queda por ver es cómo avanzar en estas reformas. Les echos se pregunta “¿Por qué los sindicatos aceptarían [estas reformas]?” tienen que encontrar un medio de imponerla. Como el déficit es financiado con créditos garantizados por el estado “hay una medida muy eficaz” : simplemente quitar esta garantía y así que “el miedo a la bancarrota [del régimen del seguro de desempleo] le dé coraje a los más recalcitrantes” para aceptar estas reformas. Pase lo que pase la burguesía saldría victoriosa, o se bajan los gastos o no hay más plata para financiar el seguro de desempleo.
Les y echos y Le Figaro comparten una visión estratégica para salir de la crisis, saben que la única forma de llegar a El Dorado (es decir al reino de las ganancias capitalistas a granel), es con la sangre y el sudor de los trabajadores.