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Red Internacional
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Antofagasta. Ante la “huelga general sanitaria” de la CUT: a organizar comités de huelga y coordinadoras

Sólo con una gran lucha podremos recuperar las condiciones de vida perdidas durante la pandemia. Es por esto que pondremos todas nuestras energías para impulsar comités de huelga en los lugares de trabajo para reagrupar a todos quienes quieran luchar. Y, así, impulsar una política alternativa a la de las cúpulas de la CUT.

Sábado 17 de abril de 2021

Atravesamos días críticos a nivel sanitario y social, superando los contagios de la primera ola y los 30 mil muertos por Covid. Y el gobierno, los empresarios y sus políticos siguen buscando descargar la crisis sobre los hombros de las y los trabajadores y el pueblo. El contraste no puede ser más brutal: mientras las ocho familias más ricas del país aumentaron su fortuna en un 73% en plena pandemia, la cantidad de familias viviendo en campamentos se incrementó en 74%; 1 millón de trabajadores han sido suspendidos y siguen habiendo 1 millón de empleos sin recuperar. Quienes siguen trabajando viven el agobio, la sobre explotación y la exposición a los contagios.

La situación en la región no es muy distinta. Mientras el cobre está por el cielo, la salud sigue por el suelo, con hospitales colapsados y múltiples brotes de contagio en lugares de trabajo. Mientras grandes empresarios como Luksic están de fiesta con los ingresos que le da Antofagasta Minerals, el desempleo en la región está por sobre el promedio nacional. A ellos nos les importan nuestras vidas, con empresas como Enaex, responsable de la explosión de la fábrica de explosivos mineros de Calama.

La rabia y el descontento se siente en lugares de trabajo y poblaciones. En algunos sectores hay primeros ejemplos de lucha, sobre todo entre trabajadoras y trabajadores de la salud, primera línea en el combate de la pandemia, quienes se han movilizado contra el maltrato y agobio. Así, por ejemplo, lo vienen haciendo activamente en el Consultorio Alejandro del Rio de Puente Alto bajo el lema #NoSomosRobot. También los portuarios del Terminal 2 de Valparaíso pararon hasta que no se garantizaran test ante un brote de contagios. Semanas antes se habían movilizado portuarios en San Vicente y Puerto Montt. También se movilizaron trabajadores del Metro de Santiago contra los despidos. ¡Son primeros ejemplos a seguir y a fortalecer!

La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) ha hecho una convocatoria a “huelga general sanitaria” para el 30 de abril, exigiendo un salario mínimo de $500 mil, renta básica de emergencia para el 80% de la población y congelamiento de los precios de los alimentos, entre otras demandas.

Es indispensable que la CUT se haga cargo de preparar activamente la movilización partiendo porque las y los 190 dirigentes que firmaron la convocatoria y los principales sindicatos organicen asambleas y comités de huelga en cada lugar de trabajo, reuniones de coordinación en conjunto con organizaciones territoriales, ollas comunes, juntas de vecinos y demás organizaciones sociales en cada comuna. Hay que apuntar a organizar un paro efectivo y darle continuidad a través de un plan de lucha, única forma de conquistar las demandas exigidas en la “huelga sanitaria”.

Los dirigentes de la CUT como Bárbara Figueroa apuestan a que la convocatoria sea un saludo a la bandera totalmente alejado de lo que sería una verdadera huelga general o paro nacional. Son los mismos que vienen regalándole una tregua al gobierno durante toda la pandemia; que apoyaron la Ley de Suspensiones -votada desde la UDI hasta el Partido Comunista- que legalizó los despidos encubiertos y las reducciones salariales; los mismos que el último paro al que convocaron fue hace más de un año y duró ¡11 minutos! Sabemos que su verdadera apuesta es conducir al movimiento sindical hacia la unidad de la “oposición” incluyendo a partidos de la ex Concertación y posar a izquierda de cara a las próximas elecciones.

Por eso debemos luchar por una política alternativa a la burocracia sindical e imponer la unidad desde nuestras movilizaciones. Y para eso debemos sacar lecciones de las luchas recientes. No olvidamos que en la huelga general del 12 de noviembre del 2019, decenas de organizaciones sindicales, poblaciones y organizaciones sociales aprovechamos la convocatoria a huelga por parte de la CUT y el Bloque Sindical para realizar un Encuentro del Comité de Emergencia y Resguardo donde asistieron más de 500 personas, organizamos la huelga en la ciudad y le impusimos a las cúpulas sindicales una movilización unificada y un acto común de 25 mil personas, exigiendo Fuera Piñera y una Asamblea Constituyente Libre y Soberana. Gracias a la unidad entre trabajadores sindicalizados y no sindicalizados, poblaciones, la juventud combativa y la lucha callejera, la huelga no fue testimonial como quería la CUT, sino que se transformó en el paro nacional más importante en décadas.

No estamos en el mismo contexto, pero sabemos que sólo con una gran lucha podremos recuperar las condiciones de vida perdidas durante la pandemia. Y el camino debemos prepararlo desde ya. Es por esto que pondremos todas nuestras energías para impulsar comités de huelga en los lugares de trabajo para reagrupar a todos quienes quieran luchar, sobre todo en el sector de la salud, en donde los trabajadores de la “primera línea” vienen protagonizando movilizaciones, cuentan con el apoyo de gran parte de la población y tienen la potencialidad de articular a distintos sectores. Así lo han demostrado en diversas luchas a lo largo del mundo y que hoy tiene como sector más avanzado a las y los trabajadores de Neuquén en Argentina, que han organizado cortes de ruta con amplio apoyo de la población, trabajadores y comunidades mapuche, han levantado nuevas organizaciones de coordinación como las Interhospitalarias sobrepasando el control que quiere imponer la burocracia sindical.

También estamos impulsando la coordinación entre diversos sindicatos de la industria, salud, educación, minería y otros sectores de las distintas ciudades de la región. Buscaremos fortalecer la coordinación entre las organizaciones territoriales, políticas, de DD.HH y familiares de presos para enfrentar la represión, la impunidad y para exigir la libertad de todas y todos los presos de la revuelta.

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Sólo con esta fuerza podremos imponer un plan de emergencia sanitaria para enfrentar la pandemia y para apoyar de manera urgente a las y los trabajadores de la salud, un ingreso universal de emergencia, prohibición de despidos y derogación de la Ley de Suspensiones, sueldo mínimo de $550.000 entre otras demandas urgentes que hemos planteado, como también la campaña por un impuesto extraordinario a las mineras y grandes fortunas que impulsamos en común con decenas de sindicatos de la salud, mineros e industriales de la región.

Es con esta fuerza, a su vez, que podremos retomar las demandas de la rebelión de octubre, acabar de raíz con toda la herencia de la dictadura, tomar medidas de fondo como la nacionalización del cobre, el litio y el agua bajo gestión de trabajadores y comunidades, sacar a este gobierno con la movilización popular y conquistar una Asamblea Constituyente realmente libre y soberana sin las trampas de la Convención Constitucional.