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Red Internacional
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Massa aplica los planes del FMI. Ante la nueva devaluación: asambleas para imponer paro y plan de lucha a la CGT y las CTA

Después de las elecciones, Massa aplica una nueva devaluación que es un brutal ataque contra el pueblo trabajador. La inflación se vuelve a disparar. Milei, Bullrich y Schiaretti comparten ese rumbo de ajuste. Es urgente que la CGT y las CTA llamen ya a paro nacional y plan de lucha para enfrentar este ataque. Hay que organizarse para imponerles ese llamado.

Martes 15 de agosto de 2023 13:10

Apenas terminadas las elecciones del domingo, y como había prometido al FMI pero ocultándoselo a la población, el ministro de Economía y candidato a presidente Sergio Massa aplicó una nueva devaluación. Se trató de un abierto engaño a las grandes mayorías: la decisión ya estaba tomada pero esperaron a que terminara la votación.

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Con los anuncios, el dólar oficial aumenta un 22 %, mientras que los paralelos se están disparando por estas horas por encima de los $ 700.

Se trata de un nuevo mazazo contra los bolsillos del pueblo trabajador que traerá más inflación y más tarifazos, en el marco de una profundización también del ajuste fiscal y aumento de las tasas de interés que frenan más la actividad económica.

Por estas mismas horas ya llegan noticias de todo el país informando de la remarcación de los precios.

Como no podía ser de otra manera, desde el FMI salieron a apoyar esta decisión: "Valoramos las acciones de políticas recientes de las autoridades y el compromiso de salvaguardar la estabilidad, reconstruir las reservas y fortalecer el orden fiscal”, se lee en un reciente comunicado del organismo.

Sobre el tema se mantienen en silencio Javier Milei, Patricia Bullrich y Juan Schiaretti. Eso no es casual. Todos ellos comparten los planes de ajuste y la subordinación al FMI.

La nueva devaluación es también otra transferencia de ingresos desde el pueblo trabajador hacia el gran capital. Entre los principales ganadores están los bancos, fondos de inversión, las grandes empresas que fugan dólares. También los exportadores (los sojeros, la minería, el campo) y el gran empresariado se benefician con la devaluación del salario de los trabajadores. En agosto el salario mínimo, vital y móvil fue de $112.500. El día viernes 11/8 ese salario equivalía a U$S377. Este lunes se abarató hasta U$S308: un 18% menos.

Para el pueblo trabajador, cuyos salarios, jubilaciones y asignaciones sociales vienen perdiendo desde hace ocho años, la situación es urgente. No hay tiempo que perder. Tampoco nada que esperar de las elecciones de octubre, donde los principales candidatos que se disputan la elección solo tienen en carpeta más planes de ajuste, devaluación y tarifazos, subordinándose a los planes del FMI, convalidando una deuda ilegal y un saqueo que es impagable. Solo tienen para ofrecer sangre, sudor y lágrimas.

Las direcciones de las centrales y los sindicatos, en su mayoría alineadas con el oficialismo, vienen apoyando abiertamente a Sergio Massa y hoy están avalando un nuevo ataque a nuestros bolsillos. Para enfrentar a la derecha -como plantean discursivamente hacerlo- es necesario que rompan esa tregua y convoquen a pelear.

La izquierda, cuyos candidatos Myriam Bregman y Nicolás del Caño son los únicos que están denunciando este nuevo ataque, propone salir a enfrentar ya mismo esta situación: es necesaria una gran coalición de las organizaciones de trabajadores y populares contra el ajuste, la devaluación y la inflación que ataca los salarios y los ingresos de los sectores populares, para impulsar un paro nacional y plan de lucha. Los compañeros y compañeras que están luchando o son parte del sindicalismo combativo. Como la combativa docencia de Jujuy; como el Subte, los Suteba opositores y las seccionales docentes como Córdoba y Neuquén; como el SUTNA, los tercerizados aeronáuticos de GPS, la Unión Ferroviaria de Haedo, los docentes de Ademys, MadyGraf, las comisiones internas antiburocráticas, así como la Unidad Piquetera que tiene programada una jornada de lucha, pueden darle impulso a esta política.

Hay que imponerles a las burocracias salir a la lucha ya. Cualquier otro camino es funcional a los planes de ajuste y sigue empobreciendo al pueblo trabajador. Los trabajadores y trabajadoras no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras nos roban el salario y los derechos y los que compiten por el gobierno preparan más ajuste. Es hora de participar, de organizarse, de no callarse, de salir a las calles en defensa propia. La clase trabajadora tiene la fuerza para pararle la mano a los ajustadores. Las capitulaciones y la pasividad de las conducciones sindicales le abrieron el paso a la derecha. No va más.

Es necesario pelear de manera urgente por:

  •  Aumento de emergencia y cláusula gatillo. Que los salarios se indexen acorde a la inflación mensual.
  •  Basta de ajuste en la asistencia social. Aumento de emergencia de planes sociales y prestaciones, indexados según la inflación mensual. Es necesario garantizar plenos recursos para comedores populares y merenderos.
  •  Hay que garantizar el congelamiento completo de los precios de los alimentos esenciales. Por comités de trabajadores y consumidores que garanticen un control efectivo de los precios en los lugares de producción y comercialización. Basta de maniobras especulativas. Eliminación del IVA a la canasta familiar. Eliminación del impuesto al salario.
  •  Reducción de la jornada laboral para generar trabajo para todos sin reducción salarial, con plenos derechos, sin flexibilización y con salario como mínimo igual a la canasta familiar.
  •  Fuera el FMI. No al pago de la deuda, nacionalización de la banca y del comercio exterior bajo control de los trabajadores para impedir la fuga de capitales.
  •  Basta de ajuste. Impuestos a las grandes fortunas para invertir en educación, salud y vivienda.