Desde que comenzó el anuncio de despidos por parte del SLEP Chinchorro, los y las trabajadores de la educación junto a apoderados y estudiantes han salido a manifestarse en contra de esta medida, por lo que dicho organismo se vio en la obligación de comprometerse a trabajar en una propuesta. Pero, ¿podemos depositar toda nuestra confianza en quienes cada fin de año imparten estas prácticas?
Domingo 2 de enero de 2022
Profesores, asistentes de la educación y apoderados de diferentes establecimientos de la ciudad de Arica vienen hace algunas semanas manifestándose ante los más de 200 despidos que afectan a los y las trabajadoras de la educación. Por lo que el Servicio Local de Educación Chinchorro (SLEP) se ha visto obligado a entablar diálogos con los afectados. Luego de la última reunión que se llevó a cabo hace unos días, en el Consejo Regional se tomó la medida de frenar el proceso de desvinculación y supresión parcial de hogar, con el compromiso por parte del SLEP de revisar caso a caso la situación de los trabajadores despedidos y de estudiantes afectados a consecuencia de esta situación, de acuerdo a las necesidades de cada establecimiento, con un plazo hasta el 10 de enero para entregar una propuesta.
Con esto se abren diversas interrogantes como por ejemplo ¿por qué recién ahora, después de anunciar los despidos y reducción de horas se revisará caso a caso?, ¿por qué recién surge la preocupación por las necesidades de la comunidad educativa?, ¿realmente se está velando por el bien de los estudiantes?
Está claro que ha sido la presión que han ejercido los y las trabajadoras, junto a los apoderados quienes a través de movilizaciones han hecho eco de esta situación y que por eso se ven obligados a generar una propuesta. Si bien tienen un plazo hasta el 10 de enero para entregar una propuesta concreta, nadie dice que puede ser una forma de apaciguar los ánimos, ponerle paños fríos y ganar tiempo. Por eso es fundamental fortalecer la organización y movilización, no bajar la guardia y que sean las y los profesores junto a apoderados y estudiantes quienes decidan sobre la educación que necesitan.
No podemos depositar toda nuestra confianza en el SLEP y dejar en sus manos la decisión sobre la educación y las necesidades educativas, ya que desde su implementación ha tenido una práctica similar al finalizar cada año escolar. Por eso hoy quieren reducir el presupuesto ante la crisis económica, es decir quieren cargar la crisis sobre los hombros de las y los trabajadores y sus familias.
Es por esto que es necesario que los dirigentes del Colegio de Profesores tanto a nivel comunal, regional y nacional le exija al gobierno frenar con los despidos en educación. Actualmente el Colegio de Profesores en Arica es dirigido por la derecha y se mantiene en total pasividad ante estos ataques que vienen sufriendo los trabajadores. Sin embargo, Arica tiene a un dirigente de la región quien es parte de la mesa nacional del Colegio de Profesores, Carlos Ojeda (Partido Humanista), quienes hoy deben hacer un llamado amplio a levantar asambleas de base.
Es necesario levantar asambleas abiertas donde participen trabajadores, apoderados y estudiantes, donde se pueda discutir y coordinar un plan para enfrentar los despidos que quiere llevar adelante el SLEP Chinchorro. Porque entendemos que solo con la unidad entre trabajadores, la importante pelea que vienen dando los apoderados y la fuerza de los estudiantes que por años han estado en la defensa de la educación pública, podemos doblarle la mano al SLEP y al gobierno, poniendo fin a los desvinculaciones y acabando con la precarización laboral. Porque es muy importante defender los puestos de trabajo y no naturalizar los despidos en educación.