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Red Internacional
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Contaminación. Antofagasta: ¿la tercera ciudad con mejor aire de Latinoamérica?

Según los resultados del ranking, en el que se encuentran 9 ciudades del país entre las más contaminadas, Antofagasta sería una de las ciudades más limpias del continente.

Sábado 9 de marzo de 2019

Durante estos días Greenpeace AirVisual publicó los resultados de un Ranking dando a conocer las 10 ciudades más contaminadas y las 10 más limpias de Latinoamérica, entre las que se encuentran ciudades de Chile, Perú, Brasil y Puerto Rico, entre otras.

El estudio, que se hizo a partir de los niveles de partículas finas en el aire, considera a nueve ciudades del país, comenzando con Padre las Casas, Osorno y Coyhaique que son los grupos más sensibles, con impactos graves para la salud.

Entre las menos contaminadas de Latinoamérica esta Punta Arenas encabezando la lista, seguida por Guanajuato (México). En el tercer lugar se encuentra Antofagasta.

Estos resultados solo muestran un aspecto de la problemática medioambiental, que involucra más aristas que las partículas finas, y que ya tiene consecuencias graves en las nueve ciudades que están en la lista de las más contaminadas. Esto debido a que las partículas finas son las que pueden llegar con más facilidad a los pulmones, llegando incluso al torrente sanguíneo.

A pesar de los resultados, Antofagasta está lejos de ser una de las ciudades con menos contaminación, caracterización posible solo si se sitúa dentro de los márgenes y factores evaluados por este estudio. En años anteriores, la polución ha sido uno de las problemáticas más graves en la ciudad, que se expresa en los conflictos que estallaron el 2014 en contra del Puerto de Antofagasta (ATI) por ser un gran foco de contaminación por metales pesados, y que hoy tiene como resultado altas tasas de cáncer.

Estos estudios ayudan a visibilizar la cantidad de factores que están involucrados a la hora de contemplar la situación medioambiental en Chile y el mundo. Frente a esto, no debemos perder de vista que, lo que tienen en común todos estos casos, es la mano de los capitalistas que llevan a las ciudades a puntos extremos de saturación ambiental, claro está, para mantener sus ganancias.