×
×
Red Internacional
lid bot

OPINIÓN. Aplicaciones y sexualidad: generación millennial

A riesgo de quedar a contracorriente en medio de la marea de mensajes azules en las redes sociales que generó la aplicación Sarahah, es necesario parar la pelota y pensar estas nuevas aplicaciones y las nuevas formas de relacionarse.

Carolina López

Carolina López Estudiante de antropología, Facultad de Filosofía y Letras UBA

Jueves 17 de agosto de 2017 12:54

El anonimato

Esta nueva aplicación, Sarahah, que significa "honestidad" en árabe, surge para que los empleados de una empresa puedan decirle lo que realmente opinan a sus jefes, sin correr el riesgo de un "castigo" en el terreno laboral, ya que los mensajes son anónimos y no hay manera de descubrir quién los envió. Nadie podría negar que puede ser un gran descargo para los jóvenes quienes son los más expuestos a los trabajos precarizados con patrones que se aprovechan apoyándose en una larga fila de desempleados que hay afuera esperando conseguir cualquier laburo.

Sin embargo, la utilización que se le da ahora a la aplicación, que ya tiene más de 4 millones de usuarios y 300 millones de mensajes en la nube, cambió. Se incorporó a las aplicaciones del anonimato.

Junto con Ask.com y Curious Cat, la App Sarahah es utilizada para mandar preguntas y comentarios a tus “amigos”, algunas veces criticándolas y otras, en su mayoría, utilizadas para "el levante". En síntesis: una aplicación para decir lo que no se atreven cara a cara.

Lo curioso, es que esta relación de anonimato, tiene como gracia y fin último, ser publicada en otras redes sociales para que todos los "amigos" puedan ver las propuestas, deseos y fantasías que tienen con uno y los halagos que realzan lo que somos. No solo nos exponemos y nos mostramos como personajes en las redes sociales, sino que además necesitamos exponer frases que comprueben y afirmen que ese producto que estamos mostrando es realmente así.

La histeria

Si bien esta no es una App creada para "el levante" -como si lo es Tinder, donde solteros y solteras se encuentran para coordinar citas; su versión de la diversidad sexual como lo es Grindr o Happend la aplicación que permite reencontrarte con gente que te cruzaste en la calle- no podemos negar que un gran porcentaje de los mensajes enviados y recibidos por Sarahah confiesan fetiches, placeres, a veces morbos que la moral que predomina no permite y reprime que se digan abiertamente. Son meras expresiones de deseo, canalizadas por esa red, pero que no tienen como fin concretarse.

El sexo y la Generación Millennial

Sorprende, en este sentido, un estudio de la revista Archives of Sexual Behavior, publicado hace unos meses, donde mostraba que la generación de los millennial, tendrían menos relaciones sexuales que la generación anterior, yendo en contra del sentido común que pensaría que estas aplicaciones, aumentarían el número.

De 26.707 casos de personas de entre 20 y 24 años nacidas en los 90’, se reveló que el 15% no tuvo relaciones sexuales antes de los 18 años, a diferencia de la generación anterior que el número baja a 6%.

Jean Twenge, una de las investigadoras en este tema señaló que "aunque aparentemente la tecnología y las aplicaciones para ligar, en teoría, ayudan a los millennial a encontrar parejas sexuales más fácilmente, puede también tener un efecto contrario y es que los jóvenes pasan tanto tiempo conectados online que interactúan menos en persona y, por consiguiente, no mantienen relaciones".

Ryne Sherman, coautora de la investigación, agrega en este sentido que "el fácil acceso a la pornografía también podría estar desempeñando un papel. El acceso a la pornografía puede ser capaz de aliviar el deseo sexual"

La industria pornográfica alcanza al día de hoy, cifras enormes. Se estima que actualmente ronda arriba de los 13 mil millones de dólares, con un aumento considerable en los últimos tiempos por las condiciones creadas por nuevas tecnologías, la revolución de las comunicaciones e internet. Como bien explica Andrea D’atri en su artículo Pecados Capitales en la revista Ideas de Izquierda "de este pujante negocio, surgieron (..) los subgéneros críticos del modelo heterosexista y misógino que se representa habitualmente en estas películas –como la pornografía feminista, la pornografía gay, lésbica, etc"

Dentro de este gran negocio entra todo lo que pueda dar ganancias millonarias, incluidos los más diversos gustos.

Otra cuestión a poner sobre la mesa a la hora de hablar de la generación millennial, es que, es la generación que está expuesta a los trabajos más precarios. Los call center, restaurantes de comida rápida, trabajos de repositor, entre otros tantos, que generan estrés y hasta incluso enfermedades en el cuerpo.

Pero además, estos trabajos, se caracterizan por tener mayor inestabilidad y salarios bajos. Por ende, cada vez, les resulta más difícil económicamente dejar la casa de "los padres" para pasar a vivir solos o con amigos. Sobre este aspecto aclaran que puede ser que esté "potencialmente sofocando la vida sexual" de este sector.

Sin embargo, la generación millennial en nuestro país, es la que nace a la vida política y sexual con la Ley de Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad de Género, conquistadas y arrancadas al estado por una incansable lucha de años. Es también la generación del "Ni Una Menos" que dió movilizaciones masivas en los lugares más recónditos del país. Y es la que en la Capital Federal impulsó un nuevo fenómeno que fue la aparición de cientas de comisiones de mujeres en escuelas, universidades y lugares de trabajo.

Un dato interesante que da a luz la investigación es que encontraron que el 2,3% de las mujeres nacidas en la década de 1960 son sexualmente inactivas, en comparación con el 5,4% de las nacidas en los años noventa. Hay un claro aumento de las relaciones sexuales “prematrimoniales”.

Es la generación que va dejando atrás los prejuicios y donde más fieles pierde la moral religiosa, sin embargo, eso no se transforma mecánicamente en más relaciones sexuales tanto heterosexuales, como diversas, sino, más bien parece que se van creando nuevas formas de relacionarse y entender (de maneras más o menos consciente) el propio cuerpo y la sexualidad.