El ejecutivo aragonés trabaja en una ley de memoria histórica que incluirá la misma, como materia de estudio el próximo curso en ESO y Bachillerato. A pesar de la tibieza de la propuesta del PSOE ya ha provocado el rechazo de los sectores más conservadores.

Jorge Calderón Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza
Jueves 7 de abril de 2016
El presidente de Aragón, el socialista Javier Lamban, hizo este anuncio en un reciente acto de homenaje a tres brigadistas internacionales que cayeron a finales de marzo de 1938, en la segunda fase de la batalla de Caspe ocurrida durante la guerra civil española. Lambán indicó que los escolares aragoneses aprenderán memoria democrática dentro de la asignatura de Historia, poniendo “especial énfasis en el estudio de todo lo ocurrido desde la Segunda República hasta la Transición”. Ya el próximo curso tendrá contenidos relativos a esta materia en Geografía e Historia de 4º de ESO e Historia de España de 2º de Bachillerato.
Sin embargo, el contenido histórico de la misma ya ha generado polémica por no incluir algunos hechos históricos relevantes ocurridos durante la guerra civil en Aragón. El caso más llamativo es la ausencia de alguna referencia al Consejo de Aragón, un órgano impulsado por organizaciones de la izquierda (CNT, PCE, UGT e Izquierda Republicana, básicamente) en la zona oriental de la actual comunidad que, a pesar de sus contradicciones y errores, dirigió todas las Colectividades agrarias creadas.
Además de incidir en el ámbito educativo, la ley pretende volver a dar dinero -tras los 4 años de parón del PP- a las asociaciones de familiares y víctimas del franquismo para poder llevar a cabo sus exhumaciones. Esta ley es semejante a otras ya aprobadas tanto en Cataluña y Navarra, como en Andalucía, donde está en la recta final de su aprobación. Así mismo en otros países que sufrieron los horrores del nazismo, como Francia y Alemania, hace años que su estudio es un elemento central de sus planes educativos.
Rechazo frontal de la Derecha Aragonesa
El solo anuncio de empezar a elaborar esta ley, a pesar de su tibieza, su falta de concreción económica, y su claro sesgo ideológico de defensa del régimen actual, ya ha provocado el rechazo de los sectores más conservadores de la región. El delegado territorial de Ciudadanos, Ramiro Domínguez, ha insistido en que con estos temas “hay que tener mucho cuidado porque pueden salir cosas muy peligrosas. A día de hoy hay cosas que la gente sabe, pero que no forman parte de la vida diaria, ni de la educación”. Se conocen, ha dicho, “las purgas que hubo del 39 al 41, que murieron muchos maquis, pero también pasó lo mismo con muchos guardias civiles. Depende de dónde te toque unos son los buenos y otros los malos”, rematando su discurso derechista con la típica frase de “Lo de enfrentar a las dos Españas debería estar enterrado”.
Esto no nos debe extrañar. No es la 1º vez que Cs toma frente a la memoria histórica y la condena de la dictadura la misma actitud que organizaciones herederas políticas directas del franquismo como el PP. Recientemente, en Calatayud, por tercera vez, gracias a la abstención de este partido, y los votos en contra del PAR y del PP, salió rechazada la propuesta de retirar a Franco la medalla de oro de la localidad. Eso a pesar de que estamos hablando del 4º municipio de Aragón, con más de 20 mil habitantes, y uno de los que con mayor dureza sufrió la represión franquista.
Por una memoria histórica al servicio de los vencidos
A pesar de lo que parecen buenas intenciones del gobierno de Aragón no podemos caer en el engaño. Es el mismo gobierno que se niega a obligar a todas las instituciones aragonesas a retirar los símbolos franquistas presentes en muchas de ellas. Es el mismo partido, que con Zapatero en el gobierno, aprobó una ley de memoria histórica totalmente injusta, que iguala a víctimas y verdugos, y que solo buscaban contentar a izquierda y derecha, a franquistas y anti-franquistas, a las “dos Españas”, y que por eso mismo, tuvo el rechazo más absoluto de las asociaciones de víctimas y por la memoria histórica.
Basta ya de igualar a ambos bandos, de decir que “todos mataron”, que “todos lo hicieron mal”, que “no hay que remover viejas heridas ya cerradas” y otras cantinelas dichas por los que quieren ocultar su nefasto papel. Nefasto por parte de unos -las direcciones del PSOE y el PCE- por firmar el “pacto de silencio y la “ley de amnistía”, en la transición que dejo sin castigo los crímenes de la dictadura. Y otros directamente asesinos o cómplices,- el PP-por participar o justificar los crímenes franquistas.
Con estos argumentos de “guerra entre hermanos”, de igualar ambos bandos lo único que buscan es falsear la historia. No quieren que se recuerde la revolución española que se dio tras el 18 de julio, cuando los obreros y campesinos tomaron las armas para hacer frente al fascismo. Cuando tomaron las fábricas y las tierras y las pusieron bajo control obrero y campesino, para hacer así, de una vez los cambios que la II república, les había prometido falsamente en el 31
Bajo el eufemismo de calificar a la guerra civil española como una “guerra fratricida”, esconden la brutal opresión y explotación sobre las que se sustentaba (sustenta) este sistema capitalista y la cómoda y abundante vida de la burguesía.
Nosotros como herederos políticos, como hijos, nietos de los represaliados por el franquismo no nos fiamos de ellos. Estamos en contra de cualquier intento de lavar la cara al Régimen heredero del franquismo, a la vez que se condena institucionalmente la Revolución española. Este Régimen no ha juzgado, ni lo pretende, a ningún asesino o torturador. Solo busca reactualizar el falso “consenso de la Transición” en nuestros días, para apaciguar todas las voces que podrían salirse del marco constitucional.