Una semana después de que el Comité Ejecutivo Nacional (NEC, por sus siglas en inglés) autorizara su candidatura, Jeremy Corbyn lanzó su campaña por la reelección para el liderazgo del Partido Laborista.

Alejandra Ríos Londres | @ally_jericho
Viernes 22 de julio de 2016
En el proceso de selección del Grupo parlamentario del Laborismo el candidato Owen Smith consiguió 90 declaraciones de apoyo mientras que Angela Eagle obtuvo 72 por lo que esta última decidió retirarse de la contienda, a pesar de ser ella quien desafió el liderazgo del veterano diputado.
El NEC resolvió que las personas afiliadas al laborismo luego del 12 de enero, así como las que quisieran participar en la interna, deberían inscribirse como ‘simpatizantes’ laboristas y pagar una cuota de 25 libras esterlinas. En el plazo de 48 horas establecido para realizar dicho trámite, 180.000 mil personas se inscribieron para poder votar. No queda claro a qué candidato avalarán, ya que las campañas de los dos candidatos han llamado a sumar nuevos simpatizantes.
En el discurso de lanzamiento el veterano líder se refirió a sus logros de los últimos 10 meses y hacer frente a la injusticia, a la vez que se concentró en tres aspectos: 500.000 nuevos afiliados desde su elección como líder, el lanzamiento de iniciativas para terminar con la desigualdad salarial y el llamamiento a sus oponentes políticos a alinearse detrás de él, de ganar la interna.
Jeremy Corbyn dijo que iba a impulsar medidas para hacer frente a la discriminación en el lugar de trabajo obligando a las compañías con más de 21 empleados a realizar controles y auditorias de su plantilla (personal), para establecer que no se discrimina a la mujer, a personas con discapacidades, a personas de grupos étnicos minoritarios y u otros colectivos sociales.
Durante su discurso de lanzamiento de la campaña, Corbyn declaró que “las injusticias que afectan a nuestra sociedad actual no son las de 1945: guerra, miseria, inactividad, enfermedad y la ignorancia. Han cambiado desde que fui diputado por primera vez en 1983. Hoy lo que está afectando son sobre todo la desigualdad, abandono, inseguridad, prejuicios y discriminación.”
Sorprendentemente, Corbyn no hizo referencia a su rival ni tampoco al hecho de que el 75% de sus diputados expresaron un voto de no confianza en él. En la ronda de preguntas expresó que los diputados eran “parte pero no el todo del Partido Laborismo”, en clara referencia al apoyo que cuenta entre los afiliados de base. Además, en la sesión de preguntas, criticó el trabajo de Smith como miembro de un grupo de presión a favor de los gigantes farmacéuticos, aunque agregó que lo recibiría de nuevo como miembro de su gabinete.
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Smith por su parte ha acusado a Corbyn de no saber convertir sus eslóganes en políticas concretas y ha indicado su intención de luchar por un segundo referéndum sobre la pertenencia a la Unión Europea; mientras que Corbyn ha afirmado que hay que respetar el resultado.
El laborismo dividido y con dos causas legales pendientes, busca con la nueva elección de su dirección poder transformarse en una fuerza de oposición fiable y poder así recuperar partidarios para las próximas elecciones.