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Red Internacional
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LIBERTADES DEMOCRATICAS. Ataque a Hebe de Bonafini: ¿somos todos iguales ante la ley?

Una reflexión ante el intento de detener a la Madre de Plaza de Mayo y sobre los argumentos mentirosos de que “somos todos iguales ante la ley y la Justicia”.

Alejandrina Barry

Alejandrina Barry @Barry__Ale - Dirigente del CeProDH e hija de desaparecidos

Jueves 11 de agosto de 2016 01:00

Para quienes, como en mi caso, hace muchos años militamos por obtener la cárcel para todos los genocidas que mataron a mis padres y a todos nuestros 30.000 compañeros, el ataque a Hebe fue muy fuerte.

Sectores minoritarios de la izquierda que no repudiando este brutal ataque, se hicieron eco del sentido común impulsado por el Gobierno y sus medios de comunicación adictos, planteron que Hebe tenía que presentarse a declarar porque “todos somos iguales ante la ley”.

¿Pero somos todos iguales ante esta ley y esta Justicia?

Durante más de tres décadas los gobiernos y la Justicia garantizaron que no se juzgara a los genocidas, militares y civiles, responsables de la creación de 600 centros clandestinos de detención, de las más brutales torturas, desapariciones y muertes de nuestros compañeros y del robo sistemático de niños. Decir que esta Justicia garantiza que todos somos iguales ante la ley es una provocación.

Solo con la lucha en las calles y el testimonio de sobrevivientes y familiares que aportamos pruebas, fue posible que pudiéramos condenar a cientos de genocidas. Julio López pagó con su vida haber dado ese testimonio mientras la Justicia y el poder político se encargaron de mantener la más absoluta impunidad.

Mientras Aldo Rico está libre, como miles de genocidas militares y empresarios como Blaquier, cada vez hay más represores con prisión domiciliaria. Quieren ir contra quien representa un símbolo de los derechos humanos en el país.

Fernando de la Rúa, responsable de la represión del 20 de diciembre de 2001 y del asesinato de decenas de personas, se rehusó cinco veces a declarar ante la Justicia. A pesar del pedido de las querellas el Poder Judicial se negó a mandarle la fuerza pública. Acto seguido, sin más, fue absuelto. ¿Ésta es la supuesta igualdad de la justicia?

¿Cuántos genocidas acusados de crímenes aberrantes no se presentan ante la Justicia sin ningún tipo de represalia? ¿Cuántos empresarios acusados de delitos contra el pueblo tienen el mismo privilegio?

La causa contra los miembros de la Editorial Atlántida, contra quienes llevo una querella por mis viejos y por mí acusándolos de ser cómplices de delitos de lesa humanidad, fue iniciada en 1984 por otros sobrevivientes. Durante décadas no se presentaron a declarar y jamás estuvo planteada siquiera una mínima medida correctiva para que lo hagan.

Ahora no nos van a decir que tenemos que aceptar los valores de una Justicia que no tiene ninguna imparcialidad y que responde a las necesidades e intereses de sus representantes: los grandes empresarios, los dueños del poder y sus agentes políticos afines.

¿Qué significa este ataque contra Hebe de Bonafini?

No es creíble que el interés de los funcionarios tenga que ver con investigar los casos de corrupción por los que se la acusa.

El intento de encarcelar a Hebe es un mensaje por lo que representa simbólicamente en la lucha contra la dictadura y por la defensa de los derechos humanos. Fue un ataque dirigido a todo el movimiento de derechos humanos de Argentina.

Quienes sostuvimos una posición independiente del Gobierno kirchnerista, como de la oposición patronal, hicimos públicas las diferencias que estos años hemos mantenido con Hebe de Bonafini. Su alineamiento con el Gobierno la llevó a guardar un penoso silencio sobre los graves ataques a las libertades democráticas perpetrados entre 2003 y 2015.

Obviamente ninguna de estas cosas fueron las que llevaron al actual gobierno a querer acorralar judicialmente a Hebe de Bonafini.

Este mensaje se da en el marco de una política enfocada en avanzar hacia una mayor impunidad para los genocidas. Esto es a través de prisiones domiciliarias, parálisis de los juicios y como dijo el propio presidente Macri, volver a darle un rol activo a las Fuerzas Armadas en la sociedad, en un intento de darles prestigio para usarlas cuando sea necesario enfrentar a los trabajadores y a los sectores populares que se decidan a resistir las políticas del Gobierno de los CEO.

Lo que buscan atacar es lo que significa Hebe de Bonafini como emblema.

La historia de las Madres de Plaza de Mayo, quienes resistieron durante la dictadura arriesgando sus vidas para buscar a sus hijos y sacar a la luz ante el mundo lo que estaba pasando en Argentina, está marcada por ese heroísmo.

La figura de Hebe y de las Madres con las que peleamos codo a codo como Nora Cortiñas, Mirta Baravalle o Elia Espen, junto a los organismos de derechos humanos y la izquierda, fueron claves para que se movilizaran cientos de miles durante cuatro décadas contra la impunidad.

Para avanzar en más impunidad y en su política de reconciliación con los genocidas, ellos necesitan atacar y desprestigiar estos símbolos. Por eso, a pesar de todas las diferencias, no vamos a permitir que toquen a ninguna Madre de Plaza de Mayo.

Contra la impunidad y la represión de ayer y de hoy. No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos.


Alejandrina Barry

Diputada de la ciudad por el PTS-FITU

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