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Red Internacional
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Denuncia. Autoridades de la UNAM violentan a sus trabajadoras

Hace 4 meses, Margarita Domínguez Reyes, trabajadora de base con licenciatura en psicología de la Dirección General de Atención a la Salud de la Universidad Nacional Autónoma de México fue rescindida de su contrato después de ser acosada laboralmente, hostigada y finalmente agredida físicamente.

Lunes 29 de agosto de 2016

Hace aproximadamente 4 meses, Margarita Domínguez Reyes, trabajadora de base con licenciatura en psicología de la Dirección General de Atención a la Salud (DGAS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue rescindida de su contrato después de ser acosada laboralmente, hostigada y finalmente agredida físicamente.

Al frente de dicha dependencia se encuentran: el Director Dr. Héctor Fernández Varela Mejía, el subdirector Dr. Lindorfo de Jesús Cárdenas García, la jefa de la Unidad administrativa Lic. Alma Angélica Juárez soto, así como el Lic. José Elías García y la Dra. Mireya Sánchez Zamora.

Margarita, tenía más de 30 años de servicios en la UNAM. Laboraba desde el 2003 dando atención psicológica en la Dependencia de la Dirección General de Atención a la Salud. Su trabajo consistía en impartir charlas, talleres y cursos a los cientos de alumnos que día con día pisan la UNAM.

El gusto por desempeñar su trabajo, por necesidad del servicio y por la petición de su jefa inmediata en ese entonces la Dra. Alicia Gorab Ramírez y la jefa de Unidad Administrativa, la Lic. Alma Angélica Juárez Soto, que también estaba de acuerdo, la orillaban a quedarse horas extras durante aproximadamente tres años, cuestión que le trajo problemas, pues su horario era hasta las 3 de la tarde, lo que implicaba que le pagaran un poco más y no hubo pago extra.

Con la llegada de la Dra. Mireya Sánchez Zamora al departamento de servicios Preventivos en el año 2006 y por ordenes del Dr. Lindorfo de Jesús Cárdenas García, le quitan a Margarita las actividades que venía desempeñando. Además de que da inicio el hostigamiento laboral.

Rescisión de su contrato colectivo

Esta situación se agudiza en el año 2013, cuando Margarita se atrevió a realizar un cuestionamiento a sus jefes directos, manifestándoles que no se les debe de maltratar, ni menospreciar a los y las alumnas que acudían a la dependencia con el fin de recibir servicio médico o psicológico. Esto derivó en que dichos jefes la separaran de sus funciones de atención a la comunidad universitaria.

A partir de ese momento, a todo aquel que solicitaba atención, se le canalizaba a otras instituciones. Tras 10 años de hostigamiento y acoso por parte de sus jefes, el 14 de marzo del 2016 la encerraron, privándola de su libertad, en un consultorio dentro de las instalaciones de la Universidad, las autoridades: Dra. Mireya Elizabeth Sánchez Zamora, el Lic. Elías García, así como personal de base: psicóloga Ivonne Noguez Alarcón y enfermera Carmina García Jiménez.

Durante el encierro, Margarita sufrió agresiones físicas e insultos. Como consecuencia de este artero ataque, estuvo incapacitada 22 días, tiempo en que estas autoridades aprovecharon de manera arbitraria y unilateral para rescindir su contrato de base, violando sus Derechos Humanos y Laborales.

Cabe destacar que una de las represivas cláusulas del contrato colectivo de trabajo de la UNAM, aclara que toda agresión a una autoridad universitaria es motivo de rescisión de trabajo, sin responsabilidad alguna para la Universidad, pero la supuesta acta administrativa que se giró en contra de Margarita fue interpuesta por una trabajadora de base, la psicóloga Ivonne Noguez Alarcón.

Evidentemente, hay irregularidad en la falta que le imputaron de probidad y honradez. Además esta situación sucedió una vez que Margarita checó su salida. Ella se encontraba fuera de su horario laboral dado que su jefa la Dra. Mireya la amenazó con que tenía que regresar al consultorio después de checar, una vez que nuevamente se presenta Margarita inician los hechos agresivos encabezados y ordenados por dicha doctora.

Debido a las agresiones y tipo de lesiones que presentó Margarita, tuvo que ir a levantar un acta al Ministerio Público, ausentándose de su puesto de trabajo durante algunos días a razón de incapacidad. En este lapso jamás fue notificada personalmente de su rescisión contractual. Solamente a su regreso le dijeron que ella ya no tenía tarjeta para checar y tampoco puesto laboral.

La supuesta rescisión de Margarita se efectuó bajo claras violaciones al procedimiento. Desde entonces ella, por todas las vías posibles, intentó que este caso de abuso laboral y violencia física fuera tomado en cuenta con la finalidad de poder ser reincorporada a sus tareas laborales cotidianas; ya sea por una comisión en el Sindicato o una transferencia o permuta.

Sin embargo, por parte de las autoridades de la UNAM sólo recibió negativas y sentencias de total irrevocabilidad de la rescisión. Por parte del Sindicato de Trabajadores de la UNAM, pese a reconocerle su eficacia como trabajadora y su compromiso, se le acusó de no haber participado en una sola actividad sindical y por lo mismo ellos no la respaldarían en su problema crítico con la Universidad.

Este caso muestra el contubernio que tiene la dirección sindical del STUNAM con la rectoría, así como la total hipocresía de las autoridades de la Universidad, quienes mientras hacen una campaña pública en contra de la violencia de género, permiten que una de sus trabajadoras sea golpeada y posteriormente separada laboralmente de la UNAM.

El caso de Margarita no es un hecho aislado, es uno de los cientos de casos que enfrentan los y las trabajadoras dentro y fuera de la UNAM. Esto es consecuencia del actuar autoritario de las dependencias gubernamentales y educativas, que al posicionarse como patrones, cercenan los derechos laborales y buscan ser correa de transmisión de los planes de ajuste del Gobierno Federal.

Margarita Domínguez Reyes, junto a integrantes de la Asamblea General de Trabajadores (AGT), invitan a manifestar la más amplia solidaridad activa, participando en un mitin que se llevará a cabo este martes 30 de agosto a las 16:00hrs en la rectoría de la UNAM para exigir su reinstalación inmediata.