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DESPIDOS Y PERSECUCIÓN. Avanza la lucha de los obreros de Coca Cola

Los obreros vienen demostrando que no están dispuestos a quedarse de brazos cruzados ante los despidos. Amplio apoyo a su lucha.

Jueves 17 de septiembre de 2015 15:09

Las últimas semanas fueron atípicas para muchos trabajadores de Coca Cola FEMSA. Su escenario cotidiano pasó de ser el ámbito de la fábrica a ser la movilización en las calles, las reuniones con organizaciones solidarias, las visitas a personalidades de derechos humanos y despachos de legisladores explicando su situación. La gran mayoría trabajó diez años o más en la empresa, y de un día a otro perdió su fuente de trabajo, aún esperando un hijo o teniendo chicos discapacitados. Los fríos números de la multinacional, que busca maximizar sus ganancias barriendo con el sector de obreros más organizados para avanzar después sobre los derechos conquistados en las plantas, poco tienen que ver con las vidas que se ven afectadas por esta nueva ola de despidos, que ya lleva cerca de un centenar entre las distintas plantas y depósitos que la empresa posee en el país.

Si bien los ataques antisindicales de la empresa son moneda corriente en todo el mundo, el recrudecimiento de las medidas contra los trabajadores es parte de un plan gestado desde las oficinas centrales de la multinacional. Esto incluyó cambiar a la gerencia local por reemplazantes llegados desde México y Colombia, con el objetivo de aplicar las duras políticas que ya implementaron en esos países. Se quiere incrementar la producción y para esto es necesario aumentar los ritmos de trabajo, entre otras cosas. Para eso tienen que sacarse de encima a los trabajadores que pelearon por obtener mejores condiciones de trabajo, como a varios integrantes de la Agrupación Marrón que fueron despedidos.

Por eso se trata de despidos discriminatorios; porque nada tienen que ver con el desempeño de los obreros en su tarea, ni responden a una disminución del plantel: la empresa está reemplazando a los despedidos por obreros contratados en peores condiciones. Lucha y solidaridad que crecen Ante los golpes la reacción obrera fue inmediata, y los despedidos comenzaron a organizarse junto a sus compañeros de adentro, buscando la solidaridad de numerosos sectores; ésta se extiende día a día. Así llamaron a una primera acción en las calles el lunes 14, realizando un corte en Callao y Corrientes y movilizándose luego a las oficinas del Ministerio de Trabajo. Obtuvieron el compromiso de ser recibidos al día siguiente por Norberto Ciavarino, segundo del ministro Tomada, quien efectivamente el martes recibió la denuncia que presentaron contra la empresa y se comprometió a convocar a la patronal a una audiencia cuya fecha darán a conocer en las próximas horas.

La gran repercusión mediática del corte y movilización, decisiva para lograr ese resultado, demostró a los trabajadores que lejos de esperar tranquilamente las gestiones deben seguir buscando activamente su reincorporación y el apoyo de cada vez más sectores. Como denunciaron ante el Ministerio, el plan de FEMSA fue explicitado por uno de sus más altos ejecutivos, quién pidió que haya devaluación atacando así el salario obrero- y expresó que las medidas económicas necesarias iban a dejar “muertos y heridos” pero ellos aspiran a sobrevivir y quedar mejor posicionados después de la “masacre”. Toda una filosofía empresarial que ya aplican claramente contra los trabajadores.