Más de alguien pudo haberse sorprendido del hecho de que la CUT apoyase un paro convocado -entre otras organizaciones sindicales- por la Unión Portuaria, que hasta hace no mucho tiempo venía actuando por separado de la central, por ejemplo el 26 de marzo pasado o negándose a participar de la movilización del 4 de septiembre de 2014 o la del 11 de julio de 2013. ¿Qué explica esta confluencia en la acción del 21 de abril? ¿Es coherente con la orientación previa de estas organizaciones?

Juan Valenzuela Profesor de filosofía. PTR.
Jueves 23 de abril de 2015
Existen varias circunstancias que contribuyeron a que la CUT y Bárbara Figueroa aparecieran actuando en común con la Unión Portuaria. a) La campaña empresarial contra la reforma. Es necesario salir a posicionarse, si los empresarios lo hacen; pues se trata de ejercer presión en el gobierno y el régimen para que la reforma sea lo más conservadora -en el caso de la CPC- o reformista posible -en el caso de la CUT-. b) La crisis del régimen. Eso reduce la capacidad del gobierno y el conjunto del régimen, de cooptar y sembrar ilusiones por medio de reformas, más si éstas contienen además de los nuevos derechos, puntos irritantes, como ocurre con la reforma laboral. c) Los roces internos en la Nueva Mayoría. Bárbara Figueroa y el PC saben que al interior de sus partidos aliados de la Nueva Mayoría, la “permeabilidad” ante las presiones patronales es la tónica. Se hace necesario presionar “desde la izquierda”, apoyando esta acción, de tal modo de ganar en el forcejeo interno en la Nueva Mayoría. d) El peso político que alcanzaron los portuarios después de las huelgas del 2013 y 2014.
Sin esos elementos objetivos, que no dependen de la voluntad de los propios dirigentes de la CUT, la Unión Portuaria, la CTC y el conjunto de organizaciones convocantes a la acción del 21, la confluencia hubiese sido mucho más difícil.
Pero a esto hay que agregar otro elemento. No sólo Bárbara Figueroa y el PC quieren hacerle “indicaciones” al proyecto de reforma gubernamental, participando de reuniones con parlamentarios. Los dirigentes de la Unión Portuaria también tienen la idea de hacer indicaciones, han buscado actuar en común con diputados como Boric.
Manuel Ahumada, de la CTC, militante del PC y “bisagra” entre los sectores que convocaron al paro, declaró algo que sintetiza muy bien la estrategia de quienes dirigieron, que en el fondo es la misma: “aquí no estamos contra las reformas, estamos a favor de los cambios, pero esos cambios se tienen que hacer con los trabajadores y el mundo sindical hoy está dando cuenta de que para profundizar lo comprometido en el programa de gobierno es con la fuerza de los trabajadores y la movilización” (elclarin.cl).
Unos y otros reconocían “puntos buenos” y “puntos malos” en la reforma, pero los énfasis eran distintos. Ahora todos se encuentran.
La jornada del 21 es sin duda un punto sobre el cual es posible apoyarse para continuar avanzando. Es una acción de sectores sindicales, que es necesario profundizar. ¿Cómo? Avanzando a un paro efectivo de todos los sectores, pero esta vez preparado desde la base, con un Comité Nacional de Paro, que elabore un plan de lucha, con trabajadores y estudiantes, para derribar el Código Laboral de la dictadura y la educación de mercado. Esto debe ser parte de una estrategia que no ve las acciones obreras como el paro, sólo como herramientas de presión para que los “parlamentarios” legislen lo más a favor posible de los trabajadores, sino como acciones necesarias en el proceso de transformación de la clase trabajadora, en un sujeto político independiente de los explotadores. Un sujeto que, si el día de mañana da en Chile la pelea en el parlamento, lo hace con sus propios parlamentarios de clase, que no ganan más que un profesor, y no “sueldos” millonarios como los políticos financiados por Penta y SQM.

Juan Valenzuela
Santiago de Chile