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Red Internacional
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TELEPIZZA. Ayuso defiende que los menores madrileños más vulnerables se alimenten con comida basura

Este miércoles Díaz Ayuso comparecía en la Asamblea de Madrid y defendía la gestión de su gobierno con respecto al problema alimentario de decenas de miles de niños madrileños. Familias y trabajadores, incluidos los del propio Telepizza, muestran su preocupación y plantean una salida distinta a lo intereses de las grandes empresas de comida rápida.

Jueves 30 de abril de 2020

A mediados del mes de marzo, con el inicio del periodo de cuarentena generalizado en todo el territorio del Estado español, uno de los principales problemas que surgieron fue la alimentación de millones de niños que disfrutaban de la beca de comedor en sus centros escolares. En la Comunidad de Madrid la medida que se tomó al respecto fue la contratación de las conocidas cadenas de comida rápida, Telepizza y Rodilla, para que ofrecieran este servicio a las familias más vulnerables.

Esta decisión generó rápidamente una fuerte polémica y rechazo, debido a que desde el gobierno madrileño se disponían a alimentar durante semanas con comida basura a cerca de 12mil niños y niñas. Después de más de 40 días, muchas familias expresan su indignación y preocupación por las consecuencias que está teniendo esta dieta a la que se ven obligados sus hijos.

Los menús diseñados por Telepizza están en las antípodas de lo que recomiendan los nutricionistas. Están compuestos principalmente por pizzas y demás “especialidades “ de esta compañía y suponen un exceso de calorías alarmante. También excluyen alimentos y nutrientes fundamentales para niños, en plena etapa de desarrollo, como frutas, verduras, legumbres etc.

Muchos especialistas han advertido que estas medidas pueden suponer un serio riesgo para la salud de los hijos e hijas de las familias que se encuentran en esta situación. La inmensa mayoría de personas que están recurriendo a este servicio de “asistencia social” son precisamente residentes de barrios populares y de bajas rentas, en donde las dificultades de alimentarse de forma sana incluso antes de la pandemia, hacen que el problema de sobrepeso y obesidad entre los niños de estas familias sean especialmente graves. Por tanto dejar en manos de empresas que destacan por elaborar productos de bajísima calidad y con una alta tasa de grasas saturadas agrava enormemente este problema entre los niños de familias obreras.

Esta decisión es aun más incompresible debido a que desde el Ayuntamiento y la Comunidad, después del cierre de colegios e institutos, se cancelaron los contratos con las empresas de catering que se encargan de los servicios de comedor en los centros educativos públicos. Muchos trabajadores de estas empresas expresaron su preocupación y su deseo de seguir cumpliendo con su labor, no solo por no ver reducida su retribución salarial debido a los ERTEs, sino precisamente porque la paralización de su actividad tenía como consecuencia evidente el poner en peligro la alimentación de decenas de miles de escolares, cuya única comida de calidad y equilibrada en el día es la que se les proporciona en sus centros educativos.

Al mismo tiempo que pasaba esto, Telepizza estaba en el ojo del huracán mediático en estas semanas debido a las ]sanciones impuestas a trabajadores en Zaragoza debido a su exigencia de contar con los equipos y medidas de seguridad->https://www.izquierdadiario.es/Telepizza-sanciona-a-trabajadoras-por-negarse-a-trabajar-sin-proteccion-y-cierra-tiendas-por] adecuadas que les proteja de posibles contagios de la Covid19 en sus centros de trabajo. De esta manera el gobierno de Díaz Ayuso no solo avoca a una dieta insana a los niños y niñas más vulnerables, sino que para conseguirlo contrata a empresas que se han destacado especialmente por su despotismo patronal y que están dispuestas a poner en peligro la salud de sus trabajadores y clientes con tal de mantener sus beneficios a toda costa.

Ante la indignación que ha causado esta situación la dirigente del PP tuvo que dar explicaciones al respecto ayer en la Asamblea de Madrid. Su intervención mostró el profundo desprecio que este partido siente por las clases populares. En un ejercicio de demagogia repulsivo, defendió los menús ofrecidos por el Telepizza y el Rodilla, diciendo que “juraría que al 100 por ciento de los niños les gusta la pizza y la cocacola”. Son los argumentos de alguien que no considera que los hijos de la clase trabajadora y los sectores populares tengan derecho a alimentarse de forma sana.

Ante una crisis de la magnitud que se está gestando es necesario que los trabajadores planteemos una salida propia que permita pelear por una perspectiva que no implique un empobrecimiento para la inmensa mayoría de la población. Tal y como plantean los trabajadores del Telepizza, las grandes cadenas de restauración podrían formar parte de la solución frente a los problemas alimentarios que existen, pero para ello es necesario intervenir estas empresas y ponerlas bajo el control democrático de sus empleados. De esta manera se garantiza tanto unas condiciones de seguridad y laborales dignas como que la comida que se produzca sean de calidad.

Estas medidas como muchas otras serán indispensables para que el desprecio y el despotismo de los capitalistas y sus representantes políticos no se impongan. Un desprecio que en tiempos de crisis siempre se exacerban y muestran su cara más cruel. Sin embargo si algo está demostrando esta situación, es que somos los trabajadores los que hacemos funcionar la sociedad y generamos la riqueza, y también los que protegemos y cuidamos que las consecuencias no sean todavía más dramáticas para millones de personas. Esta conciencia del papel que juega la clase obrera junto a las infinitas muestras de solidaridad de los de abajo, si se transforman en conciencia política permiten pensar un mundo diferente, en donde los enormes recursos estén puestos al servicio del interés general y no de un puñado de parásitos