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Red Internacional
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Coronavirus. Ayuso manda a los niños a comer al Telepizza en Madrid en la crisis del coronavirus

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, ante el cierre de los comedores escolares, manda a 12.000 niños y niñas con beca de comedor escolar, a comer al Telepizza.

Jorge Calderón

Jorge Calderón Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza

Irene Olano

Irene Olano Madrid

Lunes 16 de marzo de 2020

El consejero Enrique Ossorio afirma que ha pedido al Ministerio de Sanidad una autorización para que Telepizza pueda ofrecer un menú a 12.000 menores cuyos padres perciban la RMI (Renta Mínima de Inserción).

Telepizza es una empresa que en plena crisis del coronavirus se niega a cerrar sus establecimientos. Ha seguido haciendo negocio durante los primeros días de confinamiento, y obligando a sus empleados a trabajar hacinados en sus pequeñas cocinas, impidiendo así la distancia de seguridad de persona a persona que el Ministerio de Sanidad recomienda. Así lo handenunciado delegados de la CGT recientemente

Se trata de una empresa que lleva años vulnerando los derechos de sus trabajadores a los que, hoy en día, sigue sin pagarles el sueldo mínimo tras la subida que lo situó en 900€ (hoy 950€).

Una consecuencia negativa del cierre de los centros educativos, y por lo tanto de sus comedores escolares, es que para muchas familias con pocos recursos han perdido el acceso a esa comida escolar, en muchos casos la principal comida del día para muchos menores.

Los años de crisis económica y el aumento de la pobreza infantil, denunciada recientemente por un relator de la ONU, ha hecho que para muchos niños y niñas, la comida del colegio, y en algunas casos extremos el desayuno, sea una necesidad que no pueden cubrir sus familias,

Estas familias son las que perciben Renta Mínima de Inserción (RMI), también llamada Salario Social. Se trata de una ayuda que se da a personas con riesgo de exclusión social, que carecen de unos ingresos mínimos con los que alcanzar una calidad de vida básica. En su forma más típica, consiste en una prestación de naturaleza económica, integrada por la suma de una prestación mensual básica y un complemento variable, en función de los miembros que forman parte de la unidad de convivencia.

En el caso de los escolares, esto suele consistir en unas becas para el comedor escolar, que hacen que estos padres y madres paguen un precio muy reducido por el mismo. Al estar estos cerrados durante más de dos semanas, estas familias especialmente vulnerables pueden tener un grave problema para poder alimentar dignamente a sus hijos e hijos.

Tal vez a estos niños les ayudaría mucho más garantizar el empleo de sus padres para que no les hagan un ERTE, como están haciendo muchas empresas, o que el Gobierno decrete una moratoria de alquileres para no sufrir un desahucio los próximos meses o que se cierren los centros de trabajo con garantías para los trabajadores, para que éstos puedan cuidar de sus hijos e hijas mientras no hay colegios. En lugar de eso, a la Comunidad de Madrid le parece que lo verdaderamente urgente y necesario es darles una familiar cuatro quesos.

Para solucionar este grave problema, al gobierno de PP-Cs de Comunidad de Madrid, presidido por la polémica Isabel Díaz Ayuso, no se le ha ocurrido mejor solución, que mandar a estos escolares a comer “comida basura” al Telepizza. A partir de mañana, los 11.500 alumnos que tenían precio reducido de comedor por percibir la Renta Mínima de Inserción (RMI), puedan recoger su comida en los locales de Telepizza.

Esto no solo es una irresponsabilidad desde el punto de vista nutricional, ya que se fomenta desde la escuela el consumo infantil de este tipo de comida. También es un claro ejemplo del clasismo y desprecio que este gobierno de derechas, apoyado por la extrema derecha de VOX, siente por la clase trabajadora, ya que es a sus hijos e hijas, a quienes se manda a comer a estos locales de comida rápida.

Los delegados y delegadas de CGT en Telepizza, también afirman que trabajar en estas condiciones es un riesgo para la salud de los menores y de la propia plantilla de la empresa.

"En Telepizza también paramos: ¡Nuestra vidas valen más que sus ganancias!"

En el mismo denuncian como la empresa les obliga a seguir trabajando a pesar de que sigan sin recibir absolutamente ningún plan de prevención. Además, esta empresa no cumple ningún criterio sanitario dictado por el gobierno para esta crisis, como el metro de distancia de seguridad, material de seguridad y prevención adecuado, etc.

Con Telepizza, como siempre, el secreto está en la explotación.

La solución al problema del fin de las becas comedor no puede venir de la contratación de este servicio a una multinacional de la comida rápida. Es urgente que aquellos centros de hostelería que permanecen abiertos por dedicarse a la comida a domicilio, como Telepizza, sean inmediatamente puestos bajo control de sus propios trabajadores y que se dediquen exclusivamente a facilitar comidas a los menores beneficiarios de becas comedor y otros colectivos vulnerables, como los mayores o dependientes que viven solos.

Que comités de trabajadores garanticen las condiciones de seguridad e higiene tanto para los trabajadores como para los usuarios, decidan democráticamente quienes trabajan y quienes pueden quedarse en casa -para que puedan hacerlo los sectores más vulnerables al coronavirus-, unos menus de calidad y que ningún empresario, hace negocio subvencionado por el Estado, con esta primera necesidad.