Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata del PP, reivindica el fascismo al afirmar que: “Si te llaman fascista estas en el lado bueno de la historia”.

Jorge Calderón Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza
Miércoles 17 de marzo de 2021
Isabel Diaz Ayuso, ha dado muestras en estos últimos años de su cercanía a la extrema derecha representada por VOX. Su discurso de negación de la violencia de género y machista, su rechazo radical al feminismo y su negativa a que se den contenidos que fomenten la igualdad y el respeto en los centros educativos públicos madrileños, son claros ejemplos de ello.
Incluso copia eslóganes utilizados por la CEDA, el partido pro-fascista español, en las elecciones de 1936, como el de “Socialismo/Comunismo o libertad”.
Sus últimas declaraciones haciendo una reivindicación histórica del fascismo o nazismo han sido las que han generado más polémica.
Fascismo, ¿El lado bueno de la historia?
La mejor representación gráfica de lo dicho por Ayuso, la ha dado la revista satírica “El Jueves”. Esta revista ha hecho historia en las redes sociales con la portada de esta semana. En un solo día ha acumulado más de 10.000 compartidos y reacciones en Facebook con una viñeta protagonizada por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, agarrando del hombro a Adolf Hitler y a Francisco Franco.
Así, en la parte superior se lee la frase que la propia dirigente del PP pronunció este lunes en El programa de Ana Rosa: "Cuando te llaman fascista estás en el lado bueno de la historia". ″ ¡Holiii, estamos en el lado bueno!", dice Ayuso en la viñeta, en la que Franco responde: "¡Claro que sí, guapi!".
¡¡LA PORTADA!!
🔥📚 ¡HOY POR FIN AYUSO HA HECHO HISTORIA! 📚🔥
Por @guillemarvel pic.twitter.com/XixP9Ivezo
— El Jueves (@eljueves) March 15, 2021
Con estas declaraciones, esta reivindicando el nazismo que llevo a cabo el Holocausto, es decir, la deportación y represión de millones de personas y el asesinato de 6 millones de judíos y 5 millones de homosexuales, personas con diversidad funcional, gitanos, militante de izquierdas antifascistas (entre ellos miles de republicanos españoles) y en definitiva, todo aquel y aquella que se opusiera al régimen de terror nazi o que fuera considerado “inferior” o “inútil” por ellos.
Estado español, “paraíso” de recuerdo fascista
En el Estado español, estas declaraciones no nos deben sorprender y menos viniendo de una dirigente del Partido Popular. Estos casos de apología del franquismo dentro del PP no son una excepción sino todo lo contrario. El propio fundador del partido, el exministro franquista Manuel Fraga Iribarne, afirmaba poco antes de morir que: "la dictadura ha sentado las bases para una España con más orden". Otro dirigente destacado, el ex ministro de interior con Aznar, Jaime Mayor Oreja decía: “¿Por qué voy a tener que condenar yo el franquismo si hubo muchas familias que lo vivieron con naturalidad y normalidad?”. A estas numerosas declaraciones de dirigentes nacionales, autonómicos y locales habría que sumar actos de homenaje en ayuntamientos gobernados por ellos, fotos haciendo el saludo fascista, mantenimiento de homenajes y calles a franquistas y otras muchas más lindeces.
Como hemos denunciado numerosas veces en este diario, el Estado español sigue dando muestras permanentes de cómo sigue siendo un territorio en el que el fascismo y su recuerdo, es decir, su victoria en la guerra civil y su posterior feroz represión y dictadura siguen muy presentes. ¿Alguien puede imaginar que en Italia o Alemania existiría una Fundación, subvencionada además con dinero público, de homenaje constante a Hitler o Mussolini? ¿Qué las calles siguieran llenas de símbolos nazis o fascistas? ¿Qué hubiera exaltaciones públicas de homenaje a estos regímenes?
En Francia, a nivel general, se fomenta el estudio del exilio republicano, de la Resistencia, e incluso se homenajea , aunque sea tarde y no a todos, a los luchadores españoles que participaron en la liberación de Francia de los ocupantes nazis, aquí ocurre todo lo contrario. Mientras el Gobierno los ignora el reloj sigue corriendo y el Estado español sigue sin saldar su deuda con quienes pagaron el más alto de los precios por luchar contra la barbarie fascista y nazi.
Todo esto no se va a solucionar con leyes o acciones represivas contra la libertad de expresión, que sabemos que el gobierno, sea del color político que sea, siempre va a aplicar para “callar” a la izquierda y nunca a la derecha. La "Amnistía" y el "Pacto de Silencio" de la Transición que los franquistas impusieron y la mayoría de la izquierda aceptó (fundamentalmente PCE y PSOE y sus organizaciones acólitas) sigue dando sus frutos.
Nada de esto nos debe sorprender. Nada podemos esperar del Régimen del 78, edificado sobre los miles de exiliadxs, encarceladxs y represaliadxs por la dictadura y los más de 136.000 desaparecidos, como mínimo, que están como perros bajo toneladas de tierra en las miles de fosas comunes repartidas por todo el territorio del Estado. Solo un cambio de sistema que liquide este régimen viejo, decrépito y corrupto podrá resolver estas cuestiones fundamentales.
Luchemos juntos contra la apología y el legado franquista
Hoy más que nunca, es necesario recordar este terrible pasado, cómo se gestó y se generó, cuando las ideas que condujeron al mismo adquieren cada vez más fuerza. En el Estado español, la extrema derecha de VOX, se ha convertido en el tercer partido más votado con más de 3 millones y medio de votos. En Italia y Francia son la primera y segunda fuerza respectivamente y en otros países como Polonia y Hungría llevan años gobernando.
Todas estas formaciones lanzan un mensaje xenófobo, racista, de odio al diferente, al extranjero, que, por desgracia, va calando poco a poco en amplios sectores de la sociedad. Una prueba de ello no solo es su éxito electoral, sino el aumento de agresiones xenófobas, machistas y homófobas en todos estos países.
Todas estas políticas y discursos hay que combatirlos en las calles y con una clara organización y respuesta por parte de la clase trabajadora y los sectores populares. No podemos esperar nada de una izquierda institucionalizada y adaptada al sistema que permite florecer a su lado a la extrema derecha para cuando le sea de utilidad.
Nosotros como revolucionarios, como hijos, nietos o biznietos de los que murieron o fueron represaliados por el fascismo español, como herederos políticos de los asesinados por el fascismo, seguiremos combatiendo a la derecha y la extrema derecha en en las calles, centro de trabajo, centros de estudios y en cada uno de nuestros barrios.