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Chile. Bachelet: entre las expectativas y el descontento

La prensa chilena dió a conocer sondeos realizados en octubre que muestran una caída en el nivel de apoyo a la presidenta Bachelet y el aumento de la desaprobación. Es la primera vez en este mandato que la desaprobación supera a la aprobación. Los resultados aparecen en el marco de las controvertidas reformas educativa, tributaria y laboral que impulsa la presidenta.

Isabel Infanta

Isabel Infanta @isabel_infanta

Miércoles 5 de noviembre de 2014

Fotografía: EFE/Juan Carlos Hidalgo

A menos de ocho meses de su asunción a la presidencia, Michelle Bachelet se enfrenta a un importante desafío político: reformar cuestiones tan estructurales del régimen legado por el dictador Augusto Pinochet, como la educación de mercado, la legislación tributaria regresiva y la legislación laboral antiobrera.

Lo hace en el marco de las enormes expectativas de cambio de estudiantes y trabajadores que supieron patear el tablero a partir del 2011 con sus demandas por educación gratuita y de calidad, y del mandato patronal que le exige abrir el paraguas frente a la nube negra de las expectativas económicas que acusan una desaceleración, y que clama por mejorar la productividad y mantener sus privilegios.

O sea, todos quieren cambios, pero en sentidos opuestos. En ese juego de la cuerda que se jala de ambos lados, emerge el descontento y la sensación de que las reformas en definitiva no contentan a nadie.

Lo que dicen las encuestas

Según informa Reuters, “la encuestadora Adimark dijo que la aprobación a Bachelet cedió dos puntos al 45 por ciento”. También informa que “por tercer mes consecutivo el nivel de rechazo a la reforma educacional, que prometió Bachelet en su programa de Gobierno, superó la aprobación”. La reforma tributaria promulgada el mes pasado también concita más rechazos (48%) que apoyos (43%).

Sin embargo, las encuestas muestran también la profunda crisis política en la que se encuentra el régimen heredado de la dictadura. Según el sitio emol.cl, la misma encuesta arroja los peores niveles de evaluación de las dos coaliciones políticas que vertebran el régimen político chileno: “La ‘Alianza’ recibe un 22% de aprobación y un 66% de desaprobación, mientras que la ‘Nueva Mayoría’ recibe un 33% de aprobación y un 55% de desaprobación.

La crisis política

El problema que enfrenta la presidenta Bachelet es que debe usar reformas cosméticas para maquillar un régimen que se encuentra en una profunda crisis frente a las masas. Los tres pilares del régimen chileno fueron puestos en cuestión cuando el movimiento estudiantil pateó el tablero primero en 2006, con la “revolución de los pingüinos” y luego en 2011 con la irrupción masiva de la “juventud sin miedo” a las calles, a las tomas, a la vida política, en busca de una educación gratuita y de calidad. También sectores claves del movimiento obrero, como los portuarios, los mineros e incluso los profesores, tomaron aliento y sumaron sus fuerzas a este torbellino juvenil.

Esta crisis, que pudo patear hacia adelante la presidenta en su primer mandato pero que cayó sobre la cabeza de su sucesor derechista Sebastián Piñera, se condensó en una crisis de las dos coaliciones del bipartidismo chileno. Como consecuencia, la Concertación se transformó en Nueva Mayoría incluyendo al Partido Comunista en el régimen, mientras la derecha se sumió en un atolladero del que aún no toca fondo.

Sin embargo, a pesar de -o en sintonía con- la crisis de la oposición, es la coalición de gobierno la que se encuentra en este momento en el centro de la tormenta. Son las rencillas entre la Democracia Cristiana y el Partido Comunista las que intenta equilibrar la presidenta, rencillas que por ahora quitan credibilidad a la coalición gobernante. Sin embargo, aun está por verse si las reformas en discusión logran imponerse, convirtiéndose en un desvío de las energías que los jóvenes y trabajadores mostraron en las calles en los últimos años.