La eventual visita de Bachelet a Venezuela implica la mediación de la ONU en la crisis, sin embargo esto no es más que abrir la puerta a la injerencia imperialista.

Daniel Vargas Antofagasta, Chile
Domingo 3 de marzo de 2019
Tras confirmarse la invitación de Nicolás Maduro a Bachelet a visitar Venezuela, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, señaló “que vaya a Venezuela y con absoluta libertad pueda presenciar y ver la realidad, los efectos del bloqueo y las sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos”.
Desde las oficinas del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, se confirmó, además, que la ONU enviará una avanzada al país por lo que en las próximas semanas se podría definir si están dadas las condiciones para la visita de Bachelet.
El vocero de la Oficina, Rupert Volville, señaló que la visita será en una o dos semanas y que Bachelet, en caso de visitar Venezuela, será para “ver si están las condiciones correctas para que la alta comisionada visite el país y ver si se puede trabajar o no. Y, por supuesto, para captar una idea de la situación actual en los lugares a los que vaya. Por eso, tratará de encontrarse con una variedad de personas del gobierno, pero también a través de todo el espectro social”.
La visita de Bachelet a Venezuela es esperada por la derecha de todo el continente, pretenden que la intervención de la ONU les permita pasar a la ofensiva en los planes injerencistas del imperialismo de EE.UU.
En este aspecto la ONU, mediante la visita de Bachelet, pretende jugar un rol de mediación por una solución a través del dialogo.El mismo llamado a dialogo que comparte la oposición en Chile, con lo que se terminan subordinando al imperialismo y a la derecha golpista.
Del diálogo entre el gobierno autoritario de Maduro (responsable de la actual crisis social que vive la población) y de la oposición Venezolana de Guaidó (que es títere del imperialismo de Donald Trump) nada bueno puede salir para el pueblo Venezolano.
El pueblo trabajador de Venezuela necesita abrirse paso para plantear su propia salida a la crisis de manera independiente de Maduro y de Guaidó, mediante una Asamblea Constituyente, libre del madurismo y soberana para discutir un plan de emergencia que proponga una salida a la crisis que sea en base a los intereses de quienes no están siendo escuchados, el pueblo trabajador y pobre.