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Red Internacional
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Bahía Blanca: sobrevivir sí, pero a qué costo

Mansilla Diego (albañil y docente) nos hace llegar su bronca por la situación que está viviendo, que también es la situación de miles de trabajadores precarios. A continuación reproducimos su carta desde La Izquierda Diario.

Viernes 27 de marzo de 2020

La cruda realidad

"Si hay un sector de la sociedad que nunca se perjudica es claramente el que comprende a la dirigencia política sea cual fuere la que esté de turno en nuestra querida Argentina. La crisis que actualmente atraviesa nuestra sociedad y el mundo está golpeando con más dureza a los sectores más vulnerables, y en este caso me refiero a aquellos que viven al día y que les es necesario como a todos salir a trabajar para poder sustentar el hogar. Si bien el gobierno nacional está tomando medidas para poder palear la crisis sanitaria y el aislamiento obligatorio, dichas medidas están llenas de grises y hace aguas por todos lados. La noticia es que muchos de los trabajadores informales recibirán una ayuda subsidiaria, aunque muchos otros no están contemplados en los requisitos que se deben demostrar para tener acceso a ella. Soy uno de estos invisibilizados del paquete de medidas paleatorias que no está incluido para recibir el subsidio del gobierno. ¿Cómo es esto? Pues bien, voy a explicar mi situación para que se pueda entender.

Actualmente trabajo de docente, pero el hecho es que como recién comienzo mi carrera profesional, la cantidad de horas cátedra de las que tengo posesión son ínfimas, sólo tengo a cargo dos módulos en un primer año de escuela secundaria, lo que equivale a percibir mensualmente unos 4000 pesos. Los actos públicos que me permitirían tomar más horas de trabajo fueron suspendidos hasta nuevo aviso. Por otro lado no tengo posibilidad de salir a trabajar en mi oficio de constructor el cual siempre me permitió sustentar mi familia como jefe de hogar. En síntesis: el estar registrado como docente (aunque solo por dos horas semanales) no se me permite acceder al subsidio del que tanto se gloría el gobierno nacional. La cosa es que más allá de cuanto pueda soportar mi espalda, siempre hay sectores del poder que nunca se perjudican, los famosos poderes del estado. Desde que tengo uso de razón o es una crisis o es la otra y una vez más la espalda de muchos ya no resiste."

Como muestra el relato, las desigualdades empiezan a hacer peso en las familias trabajadoras, que frente a la cuarentena se quedan sin su sustento diario. Les docentes que recién empiezan a trabajar y quedan imposibilitados de conseguir trabajo por las medidas de aislamiento, deberían poder cobrar un bono extraordinario que sea igual a la canasta familiar mientras dure la cuarentena, y las centrales sindicales como SUTEBA y Ctera deberían estar a la cabeza de este reclamo. Por eso insistimos en que no hay que pagar la deuda y que esa plata tiene que ir para salud, vivienda y trabajo, porque nuestras vidas, están primero.