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Red Internacional
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Chile Vamos. Balance del primer año de Gobierno: entre la hipocresía y los “tiempos mejores”

El sábado recién pasado Sebastián Piñera fue parte de un encuentro organizado por Chile Vamos para conmemorar el primer año de su segundo mandato presidencial, el cual ha traído consigo una mayor precarización hacia la clase trabajadora.

Lunes 11 de marzo de 2019

Dentro del discurso realizado por Piñera, se refirió a las distintas iniciativas impulsadas en el primer año dentro de su segundo gobierno, tanto en materia de género, salud, educación, tributaria, etc. en donde para él estas acciones son destacadas como “compromisos que tenemos y asumimos, porque la mayoría de las chilenos y chilenos no solamente nos dieron un triunfo electoral, nos dieron también un mandato y una misión a cumplir”. Y a su vez, señalaba que “tenemos la misión de conquistar el desarrollo, derrotar la pobreza y crear una sociedad más libre, justa y próspera”.

Uno de los ejes defendidos principalmente por el mandatario fue en relación con la política exterior de su administración, donde no solamente diferentes sectores de la oposición lo han cuestionado, sino que también en redes sociales y en las calles por su apoyo y subordinación al imperialismo dentro de sus acciones golpistas en Venezuela, donde a su vez, respaldó la creación del foro Prosur para reemplazar la Unasur, donde señala que el objetivo de esta “es crear un foro de América del Sur para poder dialogar, intercambiar ideas, poder coordinarnos mejor, colaborar y que nuestra voz se escuche con más fuerza en el mundo, y hoy día no existe ese foro, es necesario crearlo".

En esta linea y frente a lo que se ha expresado mediáticamente, señaló que "algunos dicen que es un foro con ideología, no señor, y no sigan repitiendo lo que saben que no es verdad. ¡Y si eso es ideología, me siento orgulloso como presidente de ser consecuente con impulsar un principio que ha sido de los más hermosos y nobles de la política exterior chilena, nuestro férreo compromiso con la libertad, la democracia y los derechos humanos, que no reconocen fronteras ni límites!”.

El encargado de abrir este encuentro fue el cuestionado Ministro del Interior y también primo del mandatario, Andrés Chadwick, quien se encargó de encubrir y emitir falsos testimonios acerca del asesinato, por parte del Comando Jungla, al joven comunero mapuche Camilo Catrillanca.
Luego, se llevó a cabo un panel liderado por el Secretario General de la Presidencia, Gonzalo Blumel, junto a los presidentes de todos los partidos que componen la coalición, quien señaló “tenemos muchos proyectos en el parlamento que se están demorando más de la cuenta, el llamado es que el Congreso, que hoy día mayoritariamente es dominado por la oposición, agilice el trámite de proyectos que son muy importantes".

Frente a la “celebración” de la derecha, unidad de los trabajadores en las calles

El primer año de la derecha, estuvo marcado por profundas contradicciones dentro de la crisis del régimen político, expresado en un crecimiento del PIB en un 4%, pero con cierres de empresas y despidos masivos. Los ataques hacia la clase trabajadora no se hicieron esperar con el anuncio mediático de los “Tiempos Mejores”, la demagogia y la usura empresarial fueron cotidianos. Basta recordar en la lucha por los derechos humanos, las maniobras “legales” para la impunidad con los asesinos de Punta Peuco.

Respecto a los ataques contra el movimiento estudiantil con la complicidad de las direcciones del Frente Amplio y el Partido Comunista en los principales organismos de masas, se aprobó bajo un lobby con la falsa oposición el proyecto de ley “Aula Segura” con el objetivo de criminalizar a las y los estudiantes secundarios que se organizan contra la represión policial en los liceos públicos.

Y hay más. Se les quitó la beca de gratuidad a 18 mil estudiantes con la excusa de “no cumplir requerimientos de acreditación”, siendo que, en el fondo, el rol del Estado continúa siendo el de garantizar la inversión privada, fortalecer las ganancias empresariales y legitimar la competencia individual para acceder y mantenerse dentro de la educación superior.

También con el discurso de la “meritocracia” lanzaron el proyecto de “admisión justa” donde buscaron reponer la selección en los colegios públicos del país, así lo de fondo es ocultar que la educación en Chile está hecha para reproducir la desigualdad de clases sociales, donde los hijos de la clase trabajadora sufren las consecuencias del abandono del Estado, mientras los hijos de los empresarios obtienen los privilegios de su clase.

En relación con el movimiento de trabajadores, la profundización del modelo neoliberal expresado en la reforma laboral con los servicios mínimos, el reemplazo en huelga, y la pérdida de poder dentro de los sindicatos en las negociaciones colectivas por la cooptación de la Dirección del trabajo, también la reforma previsional con el fortalecimiento de las AFP, hacia la juventud trabajadora con el proyecto de “Estatuto Laboral Juvenil” y el “Teletrabajo”, la mantención de los salarios de hambre con el miserable reajuste al sueldo mínimo que el pasado 1 de marzo subió a 301.000, con la complicidad de la burocracia sindical en la dirección de la CUT, en la cual se encuentra el PC a la cabeza.

A pesar de estos ataques, de igual manera salieron a la calle sectores de vanguardia, esto debido al descontento de la carestía de la vida y la precariedad laboral, como fue la movilización por el derecho al trabajo estable y digno de los trabajadores portuarios. En donde estos paralizaron sus funciones en el puerto de Valparaíso contra el magnate Von Appen quien es uno de los defensores de la dictadura militar y del neoliberalismo en Chile, dicha movilización expresó la combatividad del movimiento obrero, ocupando los métodos históricos de la lucha de clases como la acción directa organizada, los paros de distintos puertos del país en solidaridad con la misma, logrando la unidad de la clase trabajadora y su potencial logro paralizar a la ciudad y conseguir mucha aceptación de parte de distintos sectores, como las y los estudiantes de la UPLA que paralizaron para sumarse contra los empresarios y su gobierno que le garantiza sus ganancias.

El gobierno de Piñera no solo es anti-derechos de estudiantes y trabajadores, también lo es con las comunidades mapuche en resistencia, que día a día tienen que convivir la militarización de su territorio, y ahora con el fortalecimiento de la ley antiterrorista, y la instauración de militares “cuidando la zona”, donde en realidad protegen los intereses empresariales, quienes ven en las forestales su negocio. La represión contra niños es cotidiana, a esto se suma el asesinato al comunero Camilo Catrillanca, en donde la juventud junto a las comunidades tuvo una fuerte respuesta en la calle, expresando el descontento contra las acciones de este gobierno, donde estas fueron desviadas nuevamente por el Frente Amplio quienes intentaron maniobras dilatantes que cayeron en el juego parlamentario de la derecha.

Que este 2019 la tierra tiemble, con las mujeres trabajadoras al frente

El movimiento de mujeres ha cambiado la situación política, mientras los gobiernos de derecha se fortalecen en la región y dentro de ellos sus expresiones más fascistas como Bolsonaro en Brasil y Kast en Chile. Por debajo las trabajadoras, estudiantes y juventud se toman las discusiones políticas, los medios de comunicación y con ello se profundiza la polarización.

De este suceso el oportunismo de Piñera no se hizo esperar, con Isabel Plá como ministra de la mujer a la cabeza intentaron cooptar las demandas y hablando de que en su gobierno “tiene una agenda permanente de género”, mientras en el “Mayo feminista” miles de mujeres en su mayoría estudiantes salieron a la calle cuestionando el machismo que existe dentro de nuestros espacios, con paros, tomas y marchas masivas expresaron su fuerza contra este sociedad profundamente capitalista y patriarcal. De esa movilización se sumó la lucha por el derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito con la “marea verde” en un comienzo en Argentina, y que rápidamente tomo las calles del movimiento de mujeres en Chile, pero que al poco tiempo fue desviado por el FA en conjunto con el PC con el proyecto de ley que busca despenalizar el aborto, y no así legalizarlo.

Ahora, luego de la masiva movilización que ocurrió este 8M, donde al menos en Santiago hubo más de 300.000 mil personas y más de un millón a nivel nacional, es necesario profundizar las discusiones para erradicar “las buenas intenciones” del gobierno, ya que son parte del enemigo de clase, junto a la iglesia y los empresarios.

Para esto, el movimiento de mujeres debe delimitar una estrategia de unidad con el movimiento estudiantil y junto a la clase obrera, levantando un programa que luche contra la derecha, o sectores liberales que quieren “reformar el Estado”, y esta se desarrolle con movilización en las calles, con un paro nacional efectivo, este debe ser organizado desde los lugares de trabajo y de estudio, con el objetivo de barrer con el patriarcado y el capitalismo, y para lo anterior se hace necesario atacar las ganancias empresariales, ya que ellos son los encargados de sostener esta alianza criminal.