Los hechos que marcaron la semana en el paro docente fueron: la suspensión de la Asamblea Nacional del Colegio de Profesores el viernes 17; que el presidente del gremio llamó a los parlamentarios a votar el proyecto sin discusión con la Asamblea; en la Comisión de Educación no se aprobó el proyecto y su presidenta, Camila Vallejos, terminó llorando tras votación; posterior a esto el Ejecutivo hizo un “esfuerzo adicional”, y al día siguiente hizo votar el proyecto, que se aprobó con el apoyo de militantes de la bancada de derecha.

Galia Aguilera Profesora, y dirigenta del Partido de Trabajadores Revolucionarios
Domingo 26 de julio de 2015
Más de 50 días en paro, caracterizado por marchas, tomas de edificios públicos, cortes de ruta, unidad con estudiantes, iniciativas culturales, apoyo de apoderados, solidaridad de colegios particular subvencionados, entre otras muchas iniciativas para empujar el paro y conquistar una Carrera que entregue estabilidad a la labor docente, y por tanto, mejor educación a los hijos de los trabajadores. Este ha sido el sello del paro docente, que ha demostrado la disponibilidad de la base a ir hasta el final. Esta última semana, los profesores se han manifestado en amplias concentraciones afuera del Congreso Nacional, con delegaciones de todas las regiones, para mostrar que no están desmovilizados por las vacaciones y que mantienen el rechazo al proyecto.
Sin embargo, los obstáculos se han hecho presentes, con un Ejecutivo intransigente sin disposición a modificaciones, y luego, sin disposición a sentarse a dialogar, para más adelante integrar una Mesa Tripartita convocada desde el Parlamento y sugerida por el directorio del Colegio de Profesores, de la cual se emitieron documentos que fueron rechazados por el profesorado, por no cumplir las expectativas del paro docente. También el Parlamento suspendió la votación para “destrabar el conflicto”, con el propósito de desviar y desgastar al profesorado.
A pesar de toda la ofensiva mediática contra los docentes, la represión y la situación de intransigencia del Gobierno, que ha llevado a tres profesores a iniciar huelga de hambre, los docentes han logrado realizar presión sobre los diputados, los que ya están sumamente cuestionados por los casos de corrupción. Esta deslegitimidad del proyecto implicó la abstención de parlamentarios de la Nueva Mayoría en la votación de la Comisión de Educación, pero no frenó la cocina entre el Ejecutivo y los jefes de las bancadas de los partidos del régimen.
Por su lado, los dirigentes del Colegio de Profesores han frenado el desarrollo de la movilización, destacando el presidente del Gremio, Jaime Gajardo (PC), junto a Bárbara Figueroa (PC), quien además de presidenta de la CUT es la cuarta directora del CdeP, ambos militantes de la Nueva Mayoría y sus reformas. Estos dirigentes han sido los principales impulsores de la posición de modificaciones y no de retiro, por lo que no han tenido disposición a luchar y exigir la elaboración de una nueva Carrera Profesional Docente que considere como piso mínimo las demandas de los docentes. Al contrario, se muestran más preocupados porque salga la reforma del gobierno de Bachelet, que de tener una reforma que responda a las demandas de los docentes. Es más, año tras año no han sido capaces de resolver íntegramente las demandas del gremio, pues impulsaban lo mismo que hoy: negociaciones de diálogo social, mesas técnicas, que sólo migajas han significado para los trabajadores de la educación.
Por su lado, la disidencia oficialista liderada por Mario Aguilar (PH), pro secretario, y Darío Vásquez (Fuerza Social), vicepresidente, si bien han manifestado su apoyo por el retiro, entregaron en conjunto como Directorio el documento de los 11 puntos y luego el de los 5 puntos. ¿Quién, además que el docente en la calle, argumentó el retiro?
La disidencia oficialista, frente al aplazamiento de la Asamblea Nacional, convocó a la Asamblea el viernes 24, a ella asistieron 87 representantes de docentes. En esta instancia se acordó realizar una consulta nacional el lunes 27, en la que participarían colegiados y no colegiados. La consulta tiene tres preguntas referidas a si se mantiene la posición de rechazo a la carrera del Gobierno; si se suspende (manteniendo un estado de alerta en la movilización) o si se mantiene el paro indefinido; y una tercera pregunta, si integrarse o no como CdeP a las mesas de negociación y al proceso legislativo basadas en las indicaciones al proyecto original. Esta última pregunta señala de antemano que es inviable retirar la carrera del congreso. Por su lado, Gajardo desconoció la Asamblea e indicó que se realizaría el lunes 27 de julio.
¿Qué significa el estado de alerta y movilización sin paro? ¿El profesorado puede confiar en un Gobierno y un Parlamento que llevó adelante una operación propia de un régimen dictatorial con máscara de democrático?
Si bien, el próximo lunes se sabrá la adhesión de los docentes al paro, existe una experiencia con el Ejecutivo, el Gobierno, con los oportunistas de derecha, con la ofensiva de la Nueva Mayoría (principalmente el PC que actuó en las alturas como en la calle), con los independientes fieles a las reformas del Gobierno como Giorgio Jackson (RD), o los agitadores como Gabriel Boric (IA), cuya corriente encabeza federaciones universitarias, las cuales se ausentaron cuando había que votar en la Confech el apoyo al paro indefinido docente.
Fue la movilización la que logró que se realicen modificaciones al proyecto, incluso que en último momento se aumentaran los recursos en el proyecto, asunto que durante ocho semanas fue una dura negativa. Ha sido la negociación la que no ha logrado el retiro, pues en su permanente búsqueda de diálogo presentaron los puntos para el rediseño, lo que envalentonó al Ejecutivo e hizo aprobar el proyecto para modificaciones e indicaciones al interior del Congreso.
En estos momentos la base se encuentra discutiendo para definir la continuación de la movilización, más allá de una consulta, pues son los docentes los que han conseguido que el Gobierno ceda, son los que han presionado para orientar esta movilización a su favor, y por tanto, son los que van a definir más allá de la consulta.