La Asociación Bancaria se convocó en una marcha por el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires reclamando un paro general para octubre y la reapertura de paritarias.
Sábado 24 de septiembre de 2016 14:59
La Asociación Bancaria, dirigida por Sergio Palazzo, se convocó el pasado jueves 22 de septiembre a las 11 horas en el microcentro para marchar exigiendo la reapertura de las paritarias. Los bancarios, en el último acuerdo, firmaron una cláusula de reapertura que fue homologada por el Ministerio de Trabajo dándole peso de ley, de que en caso de ser superado el porcentaje de aumento, se abriría la negociación nuevamente; siendo habilitada la discusión por los niveles de inflación que actualmente informa el mismo gobierno.
Como orador en la Marcha Federal Bancaria estuvo también el secretario gremial de la CGT Pablo Moyano, quien se comprometió junto a Palazzo a llevar el reclamo de un paro general de 24 horas para octubre, a la sesión de la CGT unificada del día siguiente.
Los reclamos de la Asociación Bancaria no solo apuntan al salario, sino que también a la derogación del impuesto a las ganancias y a la desregulación del sistema financiero que viene llevando a cabo el BCRA, lo que prioriza el avance de la banca privada por sobre la pública.
En el nivel de la disputa sindical, Palazzo presiona verbalmente por un paro. Pero en su gremio ya lleva varias marchas movilizando en horario de trabajo y sin convocar a parar, y según indican varias agrupaciones gremiales, sin convocar a plenarios de delegados que definan el plan de acción dentro del marco planteado.
Este accionar verticalista, puede ser el que explique la escasa presencia en la marcha de ayer, incluso de las Comisiones Internas de los bancos y sus integrantes, que si contaban con los recursos legales necesarios como para concurrir a la movilización.
Son fuertes las versiones de que los diferentes bancos se encuentran negociando con las Comisiones Gremiales Internas (principalmente con las que responden a Palazzo), retribuciones no remunerativas para desactivar el conflicto. En este sentido y con esta línea de acción, cuesta imaginarse que el conflicto se extienda más allá del paro de 24 horas prometido para algún día de octubre, sin una continuidad en el tiempo, y con la posibilidad de que la reapertura declamada entre bombos y platillos se desvanezca en alguna retribución parcial.
Trabajadores de la agrupación Marrón Bancaria, manifestaban que: “Estas acciones por reapertura de paritarias, responden más a un juego de posiciones en cuanto a conquista de terrenos sindicales, afiliaciones y grados de representatividad política, que a una pelea real que involucre a todos los trabajadores”. Ariel Zunino, integrante de la misma, continuaba “Esta política anula al movimiento de trabajadores y lo aleja de su autodeterminación para enfrentar los ataques del gobierno y los banqueros; y lo lleva a una dependencia política con sectores empresarios, plasmado en el llamado del dirigente Palazzo a conformar un frente para pelear en las urnas junto a representantes de pequeñas y medianas empresas que son los que sostienen la flexibilización, y los gobernadores e intendentes del Frente Para la Victoria”.
Al parecer, el conflicto, perfila hacia una repetición de alianzas electorales con los partidos patronales, mientras los trabajadores exigen poder participar de la discusión sobre las medidas a tomar.