En el primer día de juicio por la caja B del Partido Popular , Bárcenas, el principal sospechoso, ha solicitado un careo con Rajoy, lo que es el segundo movimiento de su defensa tras la presentación ante la Fiscalía Anticorrupción la semana pasada de un documento donde aportaba más detalles de la trama.
Ivan Vela @Ivan_Borvba
Lunes 8 de febrero de 2021
Foto EFE: Bárcenas en el banquillo de acusados
Pistoletazo de salida al juicio sobre la caja B del Partido Popular (PP), un proceso que se aventura como un verdadero dolor de cabeza para el PP en general y para Mariano (punto) Rajoy en particular.
En el banquillo se han sentado este primer día el propio Luis Bárcenas, extesorero del PP, y tres responsables de Unifica, la empresa que se hizo cargo de la remodelación de las oficinas de Génova. Así mismo se ha visto en el banquillo de acusados al arquitecto Gonzalo Urquijo, Belén García y Laura Montero. Cristóbal Páez, exgerente de la formación y que también se encuentra acusado, no estuvo presente al encontrarse guardando cuarentena por coronavirus.
Se esperaba con impaciencia el inicio de esta vista oral tras la presentación la semana pasada de un documento remitido a la Fiscalía Anticorrupción por parte de Bárcenas donde se exponían más detalles del funcionamiento de la trama que se gestó en la calle Génova, la defensa del extesorero ha realizado su segundo movimiento. Ha solicitado un careo con Mariano Rajoy.
Gustavo Galán, abogado del extesorero del PP se ha sumado a la iniciativa de que el ex presidente del Gobierno comparezca como testigo durante la vista oral, algo que por otro lado también estaba prevista a petición de las acusaciones particulares. Pero a esta iniciativa Galán ha sumado la predisposición a que su defendido y Rajoy realicen un careo.
Este careo serviría básicamente para que se pueda contraponer in situ la versión de cada uno de los testimonios, el de Bárcenas y el de Rajoy, en lo que sería sin duda un careo que rebosaría corrupción por las cuatro paredes.
El extesorero ya ha admitido su papel en la trama como uno de los máximos responsables y el expresidente del Gobierno aparece, según el extesorero en varios audios e incluso en papeles presentados anteriormente. Es decir, sería el careo entre dos individuos que han estado aprovechando su posición en la administración pública y en la política para realizar “favores” a amiguetes empresarios y cobrar así sobresueldos. Nada más y nada menos que lo que ya anticipó Bárcenas en ese escrito enviado a la Fiscalía Anticorrupción.
Este texto emitido a la Fiscalía ha sido precisamente “descafeinado” por esta. En una nota de prensa el ministerio público ha asegurado que el escrito aportado por Bárcenas y su defensa “aporta escasas novedades, ninguna sustancial” sobre los hechos en los que se centra esta vista oral. Pero tampoco, según el escrito, sobre otros procedimientos que se encuentran aún en curso de investigación, como están las donaciones ilegales de empresarios al PP.
Habrá que ver el avance del proceso pero como suele ser en los casos de corrupción de los partidos del Régimen del 78, lo que se pone sobre la mesa es la forma de repartir los costes de haber estado haciendo negocio privado aprovechando su posición en la política.
Unos costes que pagar, ante los jueces, que llega cuando se dan disputas internas entre los implicados en la corrupción, no porque exista un interés de “limpieza” por parte de la Judicatura ni del Estado de esas prácticas comunes y extendidas, principalmente pero no solo, entre los dos principales partidos del Régimen.
Como escribíamos en una anterior noticia, “el Estado es un botín de uno u otro sector de la burguesía, de la mano del partido del régimen que responda mejor a sus intereses. Dicho de otra manera, el personal político de turno está al servicio de los empresarios o banqueros amigos de su partido y en general, de los negocios comunes de la burguesía de conjunto. Eso sí, una amistad muy lucrativa, que garantiza una posición económica privilegiada”. Y así es nuevamente.