La Voz del Interior titula hoy sobre el “incierto destino” de los residuos, pero son cuatro los barrios afectados por el vertido directo y sin control de basura.
Noel Argañaraz Estudiante de la UNC - Legisladora del FIT (MC) en Córdoba
Sábado 30 de julio de 2016 16:13
Hace años que los vecinos vienen denunciando y exigiendo una solución al problema del vertido de basura. Desde el municipio y la provincia solo ponen paliativos a la situación pero no resuelven la cuestión de fondo. La izquierda Diario habló con Iván y Florencia de B° Müller que cuentan lo que viven día a día.
«Hace años que está el basural aquí, en plena zona residencial» nos cuenta Ivan de Muller. Efectivamente atrás de las sus casas de los vecinos, la costanera se ha transformado en un gran basural que afecta a todos los barrios de la zona este de la ciudad, Maldonado, Campo la Rivera, Villa Ines y «La Bajada».
En el barrio se conjugan varios factores que por momentos tornan la situación de la basura insostenible para los vecinos. El barrio no cuenta con servicio de recolección de residuos urbanos y tampoco ningún centro cercano para el vertido de la basura. Además, como si esto fuera poco, camiones de empresas privadas van y vuelven descargando una gran cantidad de escombros en algunos predios del barrio.
Ante esto, son los mismos vecinos que se organizan y utilizando material reciclado del mismo basural intentan hacer un vallado para limitar el acceso a los camiones. A pesar de esto vuelve a ocurrir lo mismo.
Florencia, otra vecina comprometida con la problemática nos comenta, «son camiones de empresas privadas que descargan escombros. Por ejemplo, el sábado desde el concejo barrial se organizó con las mismas cubiertas que se tira, hacer un vallado para evitar el ingreso de los camiones. Mientras trabajábamos vino un camión privado de construcciones de piscinas a tirar todo el escombro que tenía encima del basural, siendo que esas empresas tienen a donde descargar, y hasta pagan para eso».
En Campo la Rivera, otro de los barrios afectados, no ingresan los camiones recolectores de basura, y son los carreros los que quienes cumplen la función de recolección y vertido para que finalmente la Municipalidad retire la basura. Pero en el barrio pueden pasar días sin recolección. «Una cosa es un trabajo de un carrero, pero que vengan los camiones de empresas privadas a tirar acá, en otro barrio, solo porque nadie controla y porque estamos marginados por el Estado, está mal», agrega Florencia.
Ivan y Florencia cuentan que si bien la municipalidad limpia la costanera, la falta de regulación del suelo urbano sumado a que no hay ningún control, permite que la basura se sigua acumulando. «Incluso fábricas de cartones del propio barrio tiran acá para no gastar en traslado» dice Iván. Los vecinos cuentan que si bien ellos vienen articulando el trabajo con diferentes escuelas para concientizar sobre la necesidad del reciclaje e higiene, aun así no hay programas de reciclajes y la problemática continúa.
Al igual que a muchos barrios de la periferia, la Córdoba de Schiaretti y Mestre le niega el acceso a una ciudad digna a miles de familias. Florencia lo describe bien cuando dice que «Es el mismo Estado el que genera esta situación, traslada barrios enteros para marginarlos aquí», e Ivan completa «Desde que nace la Quinta no tenemos acceso a la salud y el transporte es muy limitado, en esta zona viven entre 7.500 y 9.000 personas».