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Entrevista. Bercovich: “Los empresarios aún no creen que el macrismo ofrezca gobernabilidad”

La Izquierda Diario entrevistó al periodista y economista Alejandro Bercovich, quien aportó su opinión sobre algunos puntos claves de la situación económica nacional.

La Izquierda Diario

La Izquierda Diario @izquierdadiario

Lunes 2 de mayo de 2016 00:19

Hace dos lunes lo más granado del empresariado tuvo una cena entre amigos con el presidente, y sobran los agasajos de grandes capitalistas a los funcionarios. Pero eso no se traduce en inversiones ¿Qué te parece que reclaman para poner plata? ¿En qué medida son las decisiones de este gobierno que celebran, culpables de la demora en hacer grandes desembolsos?

  •  Esta pregunta está respondida en mi última columna. Es algo largo de explicar, pero básicamente implica que los empresarios todavía no creen que el macrismo pueda ofrecer un marco de gobernabilidad aceptable y tampoco que esté dado el set de medidas macroeconómicas necesarias como costos, tasa de interés, dólar, tipo de cambio, nivel de actividad y empleo.

    Mauricio Macri dijo al cerrar el acuerdo con los holdouts que se "abrirán enormes puertas para que las inversiones se multipliquen". En un contexto internacional que no ayuda, ¿según tu visión es atractivo invertir en Argentina? ¿Cuáles podrían ser los destinos de esas inversiones?

  •  Con este nivel de tasas de interés no se puede invertir en la Argentina. O sólo se puede invertir en el sector financiero y ese es el problema de que la tasa de interés esté en un 38 %, en un contexto de tipo de cambio real planchado. La Argentina no ofrece más ventajas que los recursos naturales, que ya eran explotados por el capital extranjero en el gobierno anterior, y al cual, ahora, le dieron algunas concesiones menores como el recorte de las retenciones a la minería. Pero el costo laboral sigue alto en comparación con el resto de la región y el costo de financiamiento es todavía altísimo.

    Hace pocos días Federico Sturzenegger “sinceró” una inflación de 33,5 % anual. Prat Gay sostenía antes que la misma estaría cerca del 25 %. ¿Esta diferencia es una nueva escalada en la interna del gabinete económico? ¿O refleja un reconocimiento de los límites del “plan” económico?

  •  Las diferencias entre Prat Gay y Sturzenegger son interesantes. Por un lado son las diferencias típicas que hay entre un ministro de Economía y un presidente de Banco Central en todos los países del mundo. Se ve en la mayoría de los países con economías capitalistas avanzadas y de desarrollo medio, donde siempre el ministro de economía quiere tasas más bajas y el presidente del banco central quiere tasas más altas.

    Lo que expresa al interior del macrismo esta diferencia, es que hay sectores que tienen detrás de sus políticas un teoría ortodoxa, muy tradicional monetarista clásica y otros son más afines de la síntesis neoclásico keynesiana, y pretenden hacer un ajuste heterodoxo como los que tradicionalmente se hicieron en Argentina hasta la época de Alfonsín con Sourrouille.

    Este plan que pretende Prat Gay es de muy difícil viabilidad, y lo más probable es que termine sucumbiendo ante la oleada de ortodoxos, que se afilan los dientes detrás. Aunque empezó anotándose dos porotos importantes que fueron, uno fue la salida del control de cambios, el desmantelamiento. El otro fue el acuerdo con los fondos buitres. Que si bien a uno le puede parecer carísimo, oneroso y un acto de entrega, dentro del gobierno fue visto como una gran victoria y también fue vendido así a la mayoría de la sociedad.

    La política de tasas altas del Central para “controlar” la inflación, con LEBACs pagando un 38 % ¿qué consecuencias pensás podría tener esta medida, que van a mantener al menos hasta septiembre?

  •  La política de tasas altas dudo que la mantengan hasta septiembre. Es más, lo que dijo el jueves pasado Sturzennegger, es que van a intentar, de acá a septiembre, hacer un camino gradual de reducción.

    Me parece que van a intentar hacer eso, ya que al tener una tasa de interés tan alta, además positiva en términos reales, se genera un doble peligro. Por un lado, al enfriar la economía al punto que puede llegar a entrar en convulsión y morir, y nunca más ser “resucitada” hasta que se produzca una crisis grave. Y por otro lado, tiene el efecto que bloquea cualquier alternativa de inversión porque cualquier pequeño empresario o pequeño capitalista lo que hace es colocar la plata a plazo para aprovechar esto y en todo caso invertir más adelante.

    Prat Gay dijo que los más de 120 mil despidos en el sector privado y público son una “sensación térmica”. ¿Qué opinas al respecto? ¿Cómo ves la guerra de números por los despidos entre el gobierno y las consultoras?

  •  La guerra de números sobre los despidos es bastante inconducente, igual que era el debate antes con los números dibujados de Moreno. Me parece que el gobierno está minimizando una ola de despidos que tiene gran impacto social, no tanto económico. Se está generando una conmoción en importantes sectores de trabajadores que tiene miedo de perder el trabajo, más allá de que no lo hayan perdido directamente, y fue lo que se expresó el viernes en la importante marcha de las centrales sindicales. Esto pone de manifiesto que minimizar los despidos, ningunearlos y hasta burlarse como hace Prat Gay, es un camino bastante peligroso.

    ¿Cómo ves la crisis de Brasil y su influencia en el panorama económico nacional? ¿Podría arruinar los planes del macrismo que apuestan a una recuperación en el segundo semestre?

  •  Sí, efectivamente la debacle de Brasil está completamente por fuera de los cálculos de Macri y de su equipo de veinte economistas. Ninguno de ellos esperaba que colapsará de esta manera el sistema político de Brasil, ni que se desplomara como lo está haciendo la economía. Proyectaban que la recesión iba a continuar pero, como buenos ortodoxos, esperaban que el plan del anterior ministro de economía de Dilma (NdR, Joaquim Levy), que era un ortodoxo, funcionara.

    Ahora se dan cuenta que aquella frase que dice “cuando Brasil estornuda, Argentina se resfría”, es estrictamente cierta, no solamente por la caída de las exportaciones industriales sino por la invasión a precio de saldo de la producción brasileña que no logra colocarse en el mercado interno de ellos, y que tiene acceso libre a la Argentina no sólo por el Mercosur sino por la apertura que se dispuso.