A propósito del primer año del macrismo, LID entrevistó al economista Alejandro Bercovich, que nos da su opinión sobre lo que dejó el 2016 sin boom de inversiones ni rebote y el 2017 que se viene.
Miércoles 21 de diciembre de 2016
Está por cumplirse un año de Cambiemos. ¿Cuáles dirías que son las medidas de política económica que definen los principales rasgos de este gobierno?
Las medidas que mejor definen el perfil de la política económica, en términos de impacto, fueron la rebaja y eliminación de retenciones que impuso el gobierno en diciembre ni bien asumió, y que generó un agujero fiscal de más de $ 60 mil millones. Este fue el inicio de la desfinanciación del Estado sobre la cual después se montaron para diseñar recortes futuros.
También la suba de tasas de interés que duró la primera mitad el año, y que estranguló la actividad económica como ninguna. Y finalmente la decisión del pago de las jubilaciones en juicio (las más altas), la llamada Reparación Histórica para los jubilados. Me parece que esas fueron las medidas con más peso, junto con el incremento de tarifas y la reducción de subsidios a los servicios públicos.
En términos de “simbolismos” de como el Estado se retiró de algunos lugares de intervención sobre los precios internos y la economía, y perjudicando a los trabajadores. Citaría la eliminación del fideicomiso aceitero que evitaba el aumento del precio del aceite. Esta medida causó que se duplicara localmente el precio interno, a costa de un esquema que sólo les costaba un ínfimo porcentaje de su facturación a las exportadoras aceiteras.
Entonces las medidas que tuvieron un mayor peso son: rebaja de retenciones, tarifazo, suba de tasas, reparación histórica; en términos del vaivén del año; y lo del fideicomiso aceitero como ejemplo de para quien gobierna Cambiemos.
¿Qué balances ves en sectores empresarios de este primer año del gobierno de los CEO?
El establishment tiene fundamentalmente un cuco que es el regreso del populismo peronista o algo que se le parezca, en tanto eso siga vigente el apoyo a Macri va a continuar, aunque está cada vez más condicionado.
Los lobbies le están cobrando todo ese apoyo al gobierno y se lo van a cobrar cada vez más caro. Habiendo transcurrido el primer año de gestión y la supuesta luna de miel, el balance que hacen los sectores empresarios es contradictorio porque, por un lado, lograron apropiarse directamente de muchos resortes de decisión del Estado. Y, por otro lado, obtuvieron beneficios y recuperaron rentabilidad en muchos sectores, pero ven que la economía no crece y el consumo está absolutamente aplastado. Además, no hay perspectivas de que este ciclo político tenga continuidad, entusiasme o genere una corriente de opinión que le permita ganar las elecciones del año que viene.
Durante el primer año de Macri se mostró esquiva la "lluvia de inversiones" que el gobierno se había autoconvencido que iba a ocurrir. ¿Cómo ves que puede llegar a resultar eso el 2017?
La lluvia de inversiones fue una ilusión, un ejercicio de autoconvencimiento del Gobierno que creía que simplemente por poner gerentes en el gabinete y una conducción no peronista, iban a llover inversiones de todo el mundo.
El mundo está en crisis, nadie está pensando en invertir demasiado en economías inestables como la argentina, lo que hay y, al revés, es una tendencia a cerrarse de las principales potencias y bloques económicos.
Me parece que la lluvia de inversiones no iba a llegar en enero cuando la fueron a buscar a Davos, no iba a llegar después del tarifazo como pretendían, tratando de convencernos que después de la sangre, sudor y lágrimas iba a venir el arco iris.
Creo que tampoco van a llegar en 2017 en un contexto en el cual la capacidad instalada de la industria se usa solamente al 65 %, en el cual el consumo local que es el principal motor de la economía por lejos, no levanta ni tiene perspectivas de levantar demasiado, y encima bajo un contexto internacional de crisis.
Creo que no va a haber lluvia de inversiones ni en 2017, ni en 2018 ni en 2019; lo que si va a haber es un festival de deuda descomunal, cada vez más caro por la suba de la tasa de interés después del triunfo de Trump, pero nada en la economía real ni de generación de empleo de la mano del capital extranjero.
Después del shock del primer semestre y la ausencia de las inversiones “productivas”, el gobierno le prendió una vela al consumo, y estaría tratando de apurar la obra pública. ¿Crees que el gabinete de Macri tiene una fórmula distinta para buscar el crecimiento en 2017?
Sí, creo que el recalculo del gobierno para impulsar el consumo en 2017 empezó con la ley de Reparación Histórica, continuó con la Emergencia Social, y ahora puede llegar a continuar de la mano de las paritarias, ya que no quieren que los sueldos vuelvan a perder el terreno que perdieron en 2016, que fue un récord de récords de casi el 7% del poder adquisitivo.
Esta vela que le prendió al consumo se nota más en estas medidas que en la reactivación de la obra pública, y creo que esa fórmula distinta va a estar apalancada en endeudar a la gente, del mismo modo en que se endeudaron las provincias y la Nación en 2016.
En 2017 la apuesta es que el consumo este apalancado en deuda de las familias, que tienen un bajo nivel de deuda comparado con los máximos históricos de fines de los noventa, y que están dispuestas a hacerlo, a consumir a cuenta o en cuotas dado el apretón de cinturón que tuvieron que hacer en 2016.
Al escenario de 2017 se suma el triunfo de Donald Trump como factor de incertidumbre. ¿Cuáles pensás que pueden llegar a ser las principales consecuencias de su política en la economía nacional?
Al contrario de lo que expresa la mayoría de los analistas de que estamos desacoplados, que estamos en una economía cerrada y que la relación con Estados Unidos no es lo suficientemente fuerte como para que impacte, pienso que el triunfo de Trump si tuvo un efecto muy sensible en Argentina que tuvo que ver con el aumento de la tasa de interés internacional, y el aumento del riesgo país que se expresó en los últimos días en la caída de los bonos de la deuda, pero que además tiene que ver con el fenómeno de "vuelo a la calidad" y de refugio en los papeles más seguros ante situaciones de incertidumbre, como es el batacazo que dio la ultraderecha en Estados Unidos.
Este fenómeno les pone un techo a las perspectivas del gobierno de funcionar con endeudamiento, pero claro no quita que el acceso a fondos esté aun abierto dado el muy bajo nivel de deuda que heredaron y a la decisión que tomaron de usar esa chequera de 100 mil millones de dólares en los primeros dos años.
Ese salto discreto en el endeudamiento, salto muy pronunciado por otra parte, es la herencia de la próxima administración, pero me parece que encontró un límite con esta suba de la tasa de interés, y va a hacer que todo sea más oneroso para la Argentina a partir del año que viene. Eso le pone también un límite a esta política de intentar recuperar el consumo apalancando en deuda porque ahora va a ser más caro.
En definitiva, a modo de balance creo que hubo una parte del plan que funcionó muy bien, que era mejorar la rentabilidad de sectores puntuales y bajar el costo laboral, lo que no llegó fue la consecuencia esperada que era el "boom" de inversiones y el rebote en el segundo semestre.
Hubo una evidente mala praxis por el choque, la confrontación y la descoordinación entre la política monetaria y la fiscal. Cerramos el año con un déficit fiscal récord del 7 % del PBI, con una caída de la economía muy pronunciada del 2,5 % del PBI, mayor inflación y con un millón y medio más de pobres.
También con una deuda mayor al año pasado y con una política monetaria contractiva que va a costar $ 140 mil millones en intereses de LEBAC sólo este año, que es un tercio del déficit y el doble de lo que cuesta el proyecto opositor de ganancias, tildado de irresponsable por el gobierno. Esta política, además, condujo a una parálisis económica que, a su vez, afecto al consumo y la recaudación.
Hubo una muy mala praxis económica, no solo aplicaron ensayo y error en el tarifazo, sino que lo hicieron en toda la economía, que está andando a tientas; y a la vez, hubo éxito en la primera parte del plan que fue bajar los salarios y subir la rentabilidad de algunos sectores como la minería, la banca o algunos servicios públicos privatizados.