Bettina Marengo escribe en el portal web En redacción y es productora del programa Otra vuelta de tuerca, que se transmite por Radio Universidad.
Martes 18 de julio de 2017
¿Cómo ves el panorama electoral en Córdoba?
La intención de votos está bastante pareja, con cierta primacía de Cambiemos. Pero recién arrancamos y va a depender mucho el tono de la campaña de lo que vaya pasando en el día a día de la economía y en lo nacional y local.
La buena relación que mantienen Nación y Provincia va a quedar supeditada a la necesidad que tienen los dos de ganar Córdoba, por razones distintas, pero no la van a romper.
La campaña de baja intensidad parece que esta en el sustento de lo que ambos quieren. Si Unión por Córdoba está muy abajo o Cambiemos pierde puntos, van a empezar a pegarse. Ese chisporroteo que no terminó de ser una pelea entre Schiaretti y Macri va a estar, se van a tener que diferenciar. Aunque básicamente piensan muy parecido en muchos puntos, a la hora de buscar los votos tenés que diferenciarte.
¿Qué opinás de los principales candidatos?
Baldassi es el tipo carismático de Cambiemos, que viene del fútbol, de lo popular y tiene entrada en sectores medios a bajos, posiblemente no tenga entrada en sectores formados y profesionales que lo ven frunciendo la nariz porque viene de otro palo, pero con lo que tiene le alcanza. Por algo Macri lo sentó y dijo “este es mi hombre en Córdoba”. No es poco lo que dijo el presidente de un Baldassi que entró en el 2013 a la política.
Llaryora todavía tiene un nivel de desconocimiento importante de cerca del 30 %, pero le van a hacer una gran campaña, lo van a mover por toda la provincia y lo van a posicionar. Gane o pierda, a Llaryora le sirve mucho esta campaña y la va a aprovechar. No tiene una imagen negativa alta en lo personal, tiene el toque de Unión por Córdoba y tiene mucho para crecer porque tiene un alto nivel de desconocimiento.
Baldassi en cambio tiene un nivel de conocimiento muy alto, lo que va a crecer es en detrimento de los otros.
¿Quién necesita más ganar las elecciones?
A los dos les hace falta ganar. Para Unión por Córdoba la gobernación es sagrada. Por mucho acuerdo que tengan con Cambiemos, la gobernación es el plafón que tienen de proyección política y además es su bastión político. Les costó muchos años llegar al gobierno provincial y no lo van a largar. La teoría de que en el 2019 la fórmula es Unión por Córdoba-Cambiemos, para mí es descabellada. Para mí, Unión por Córdoba va a intentar retener todo lo que pueda la gobernación y para eso necesita ganar ahora las elecciones.
¿Por eso la fórmula “renovadora”?
Claro, ellos quisieron plantear de entrada una fórmula que no tenga ninguna objeción. De la Sota era un tipo vulnerable por todos lados, desde lo judicial por Odebrecht, hasta el nombre que es siempre el mismo, que se hacen enroques de nombres. Cuando se cae De la Sota, Unión por Córdoba busca una lista a la que no le puedan imputar nada, una lista que sea más de la sintonía Cambiemos, una lista con algunos nombres nuevos, tipos que no tienen las máculas que pueden tener un De la Sota.
Unión por Córdoba está complicada con las nuevas generaciones, tiene que poner nombres nuevos porque De la Sota y Schiaretti se ponen viejos y se quedan sin nada. Para Llaryora va a ser muy importante esta elección porque es el que queda junto con Martín Gill en la primera línea. Le sirve porque le ponen la plata de la campaña encima y porque se hace conocido. Pero si pierde por 10 puntos van a decir que no fue un buen candidato y entra en cuarteles de invierno. Puede surgir la figura de Martín Gill como la renovación y De la Sota y Schiaretti quedan como los que nunca perdieron.
Alejandra Vigo tiene como misión ser la cabeza de playa de su marido en el Congreso. El schiarettismo, con números en la mano, que salgan las elecciones como salgan, no va a haber una mayoría contundente en el Congreso. Sí un sistema de alianzas y de acuerdos en el cual los gobernadores van a tener mucha injerencia. Quieren un bloque del peronismo de Córdoba que responda a los intereses de Schiaretti. También está el tema de la liga de gobernadores que quiere armar y de la cual va a ser uno de los líderes indiscutidos si gana.
En la Provincia el presupuesto más interesante es el que maneja Alejandra Vigo, aunque me parece que no hay ley de emergencia que pare los femicidios, es un tema más estructural, más cultural, hay mucha dificultad para lograr cambios.
El desempleo es alto, la pobreza es alta. Pero el 40 % de pobreza en Córdoba me da dudas, es raro que tenga más pobreza que conglomerados urbanos muy pobres. El tema es que la canasta básica es más cara, te pone en un nivel en el que queda pobre la mitad de la población.
Con la movilización social que hay, si fuera real el 40 % de pobreza, la provincia estaría estallada, más en época de campaña electoral. También es evidente que la provincia esta bajando mucho dinero para paliar eso, en leche, en subsidios, en programas de empleo, para contener. Creo que hay una pobreza estructural que no se logro paliar, que no se solucionó durante el kirchnerismo y ahora se profundizó en los últimos 18 meses.
¿Cómo ves al kirchnerismo cordobés?
Lo veo mal, pero con ventajas comparativas respecto si hubiera sido otra lista. Carro es un tipo al que no se lo conoce mucho y por lo tanto tiene mucho para crecer, si logran hacer una campaña inteligente y logran captar el voto del que cree que Unión por Córdoba y Cambiemos son lo mismo, el que quiere una diferencia. Accastello les hubiera sumado mucho el voto del departamento San Martín, pero hubiera tenido una campaña en contra muy fuerte en los medios.
¿Y a la izquierda?
La izquierda tiene chances porque son elecciones legislativas y principalmente porque hay grupo que no se va a sentir representado ni por Cambiemos ni por Unión por Córdoba porque los ven como lo mismo. Pero veo que van a terminar compitiendo con el voto de Carro porque no es el kirchnerismo tradicional, no es el kirchnerismo orgánico. Carro da como un kirchnerismo de la militancia y puede seducir a un votante que está buscando la alternativa por fuera de los dos grandes partidos.
Me parece que el problema de la izquierda es que no confluyen en una sola lista. Los matices son un privilegio, un purismo de la dirigencia que un día debe comprender que izquierda, para la gente, es aquel que rompe con el statu quo, aquel que pretende ir en contra de los estándares del sistema, aquel que defiende a los trabajadores, el que está en contra de las ganancias desmesuradas de las empresas.
El PTS en el FIT propone reducir la jornada laboral a 6 horas, 5 días, con un salario mínimo que cubra la canasta básica familiar, qué te parece la propuesta?
Yo creo que la gente no está votando propuestas, yo creo que la gente vota candidatos y vota marcas. Es una propuesta muy actual y muy necesaria porque el trabajo esta escaso. El capitalismo va a tener que resolver en algún momento el problema de la mano de obra porque sino moriremos todos de hambre y seremos desocupados y no va existir estado capaz de contener eso.
Pero en Argentina la gente vota marcas y también en estas elecciones va a ser un voto fuertemente ideológico por cómo se ha dado la cuestión política entre Cambiemos y el peronismo. Hay gente que puede estar peor, pero va a mantener su voto a Cambiemos por una cuestión de antikirchnerismo, tiene que ver con un voto de marca y un voto anti.
Las propuestas dan sustento a la campaña, siempre suma. Pero me parece que pesa mas la marca, el candidato antes que las propuestas.
Por ejemplo, Llaryora no es un gran candidato, entonces Unión por Córdoba dice: “defendamos Córdoba”, habla del cordobesismo, del unitarismo versus federalismo. Algo bien dicotómico, para que te pares en uno de los extremos. Las propuestas van a pasar por los subsidios, por la cuestión fiscal.
¿Cómo es hacer periodismo político en Córdoba?
El periodismo es siempre divertido, es la mejor profesión del mundo. En Córdoba está difícil, hay poco trabajo, hay cada vez menos medios. Se trabaja por poca plata, hay muchos portales web pero eso no se puede monetizar. Son pocos los medios que dan lo que la OIT llama “trabajo decente”.
El periodismo esta atravesado por la política y muchos dicen que es otra forma de hacer política, seria hacerme la Heidi decir que no existen presiones. Siempre existieron las presiones, pauta, operaciones. El tema es cómo se para uno, con qué ética, con qué honestidad intelectual trabaja y para quién estás laburando. Uno tiene claro que trabaja para el que lo lee, para que lo gente esté lo mas informada posible.
En realidad no sabemos nada, tenemos muchísima información pero no sabemos nada de lo que pasa en la política, en la economía. Sabemos la punta del iceberg, el poder está muy concentrado y no hablamos de personas, son corporaciones las que deciden adonde vamos y los gobiernos son sólo administradores.