El pasado fin de semana fue removida la cúpula policial ante la repercusión del asesinato de Blas Correas. Una mujer, Liliana Beletti, fue promovida como Jefa de la fuerza, por primera vez en la historia. Este miércoles, una de las policías imputadas fue detenida por plantar un arma. Operativo maquillaje y otras novedades en la causa.
Guillermo Torrent Asesor legislativo FIT - Córdoba @Guillotadas

Laura Vilches Concejala PTS - FIT Córdoba. Legisladora provincial PTS-FIT (mandato cumplido) | @VilchesLaura
Miércoles 12 de agosto de 2020 18:51
Mientras el gobierno de Schiaretti ensaya una lavada de cara de la Policía de la Provincia, destituyendo al antiguo jefe y poniendo a la cabeza a una mujer, las dos mujeres policías partícipes del operativo que terminó con el asesinato de Blas Correas, fueron imputadas por el fiscal de la causa.
Esto muestra que no hay cuestión de género que salve a la fuerza de su rol represivo, por más compasión que la nueva Jefa, Liliana Rita Beletti, quiera mostrar. Según trascendió en los medios (a partir del testimonio de la madre), la flamante Jefa de la fuerza "entre lágrimas”, le “pidió perdón".
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La maniobra evidente es tratar de mostrar una fuerza dirigida por una mujer, que con su “corazón de madre”, (como declaró ella misma ante los medios) sería sensible para frenar la brutalidad policial.
Sin detenernos a analizar el uso burdo de aquel estereotipo machista que afirma que las mujeres “son más sensibles”, la implicación de las dos policías mujeres detenidas es sobrado argumento en contrario.
Una de las dos oficiales imputadas, Wanda Esquivel, fue acusada y detenida por "encubrimiento doblemente agravado", ya que habría confesado que plantó el arma encontrada en el lugar de la balacera. De la otra, la oficial principal Yamila Martínez aún no queda claro qué rol habría jugado, pero ya el hecho mismo de haber participado de los hechos que acabaron con la vida de Blas y haber formado parte del plan de encubrimiento con su silencio, da cuenta del espíritu de cuerpo con que los miembros de la policía se mueven en estos casos. Ella, la persona con mayor jerarquía en la escala policial en el operativo, está imputada - en principio - por "omisión de los deberes de funcionario público".
Plantar el arma tenía el objetivo de simular un enfrentamiento, típico modus operandi de la Policía de Córdoba y que recuerda a la Dictadura militar.
Hace unos días, el especialista en seguridad Miguel Robles señalo en Canal 12 que “Hay un protocolo no dicho de la Policía que algún día hay que afrontarlo: muchos móviles policiales llevan armas truchas para plantar en las escenas del crimen”. La pericia realizada al revólver calibre 22 encontrado tras una falsa denuncia, determinó que no tenía percutor, por lo cual no podía efectuar disparos.
Las mujeres policías fueron tan parte del operativo que efectuó disparos al auto en que iban 5 jóvenes estudiantes. La participación en los hechos, así como el posterior intento de encubrimiento, no distinguen cuestiones de género. Basta recordar el rol jugado por Graciela "La Cuca" Antón en la represión desplegada por el D2, como retrató en su libro, la periodista Ana Mariani.
Nuevos datos en la causa
Se conocieron los datos de la autopsia, y allí se revelo que la bala que mató a Blas ingresó por la espalda, a la altura de un pulmón. Aparentemente, la rotura de un vaso hizo que la cavidad de ese órgano se llenara de sangre y la muerte se produjo por insuficiencia respiratoria.
También se conoció que uno de los policías que están detenidos y efectuó los disparos, Lucas Gómez, estuvo imputado por el encubrimiento a un violador serial. En su momento, desde La Izquierda Diario, denunciamos que el encubrimiento en este caso implicaba intentar hacer desistir de la denuncia a una de las víctimas de violación, llegando incluso a decirles que tenían dos años para hacer la denuncia y ofrecerle plata para volver a su casa.
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En algún momento, el Tribunal de Conducta Policial levantó la situación pasiva de Gómez, lo que permitió que volviera a la calle y portando un arma. Por lo que debería dar explicaciones el Tribunal de Conducta es que Lucas Gómez no fue sobreseído, su causa fue elevada a juicio y todavía se espera una definición. Como denunciara en su momento la izquierda, el tribunal no es más que una fachada para encubrir el actuar delictivo de la fuerza policial.
En tanto, se espera que la marcha convocada por la familia y los amigos de Blas para mañana jueves sea multitudinaria, aún con las limitaciones que pudiera imponer la cuarentena.
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