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Red Internacional
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Copa Libertadores. Boca: el lobby posible

Al xeneize le dicen que va a tener a Tévez y llega Osvaldo. Lo convencen que va a arrasar, y gana. Fue 2 a 1 frente a Montevideo Wanderers de Uruguay.

Lionel Pasteloff @LionelPasteloff

Viernes 27 de febrero de 2015 01:00

La fiesta estaba preparada: Debut de local en la Libertadores, presentación oficial del anunciado Osvaldo y varios condimentos más. Como abunda en estos casos, la previa llenó más que el plato principal (que a veces, sólo indigesta). Boca presentó un equipo inédito y poco proclive a la reiteración. Chávez, Palacios, Osvaldo y Lodeiro de enganche integraron una ofensiva que sólo se verá ante rivales "débiles". En plan funcionó por momentos. Boca tuvo la pelota y dispuso de chances. Apoyado en el talento del enganche uruguayo (quien por momentos no la pide o no se la dan, pero le falta algo de "permanencia"), el local trasladó mayoritariamente el balón y a base de centros y movimientos vertiginosos llegó peligrosamente.

Fue Osvaldo, quien tenía una gran dosis de protagonismo mediático, quien comenzó a tenerlo en la cancha. Una volea al medio y un cabezazo desviado mostraron sus ganas. El gol llegaría a los 32 tras un buen tiro libre de Lodeiro y un cabezazo forzado pero bien direccionado de Komar, reemplazante del lesionado Burdisso. Boca tenía lo que merecía.

Pero los uruguayos sacaron del medio y en una maniobra tan simple como bien resuelta, durmieron a Marín y a Komar. Riolfo fue quien definió ante la endeble resistencia de Orión. Mérito visitante y debilidad local. Un equipo "candidatazo" (palabra reiterada post partido) no puede recibir un gol así, que en cuartos de final te saca de la copa.

Sabiéndose superior, Boca siguió yendo. A los 42 Osvaldo cabecearía brillantemente un gran envío de Colazo y desataría la euforia, tanto de los hinchas como de quienes fogonearon y usufructúan su llegada al club.

En el complemento el delantero italiano erró otros dos goles, uno de ellos quizás
sobrando la jugada (en sus muestras de talento, a veces trasluce esa sensación). Lodeiro movió la bocha y contó con el crecimiento de Palacios, quien se despertó en la segunda mitad y lideró la parte del encuentro en que Boca se dedicó a dejar correr los minutos. Fue a 20 del final cuando se dió cuenta que si bien ya había pasado los breves ratos de zozobra, tampoco tenía tantas ganas de ir a buscar más. Los ingresos de Pérez (bien en la marca y con vocación ofensiva constante) y Carrizo fueron por ese lado. El tiempo se consumió entre maniobras poco arriesgadas y un conformismo de Wanderers.

El triunfo fue inobjetable y mostró puntos altos. Osvaldo cumplió, pero también erró. Lodeiro crece, pero le queda mucho. Gago tiene sus días. Torsiglieri da seguridad que Orión quita. Palacios sigue con la moral alta y Chávez continúa en su proceso de ganarse más al hincha que el puesto. Las variantes de Boca y su constelación son muchas. En el césped todavía manda la lógica.