El pasado 6 de marzo y con motivo del 31 aniversario de fundación de la ciudad de El Alto, el presidente Evo Morales firmó el convenio con el representante de la trasnacional rusa Rosatom, Serguei Kiriyenko.

Javo Ferreira Militante de la LOR-CI
Jueves 10 de marzo de 2016
Fotografía: Telesur
La obra da inicio al llamado “programa nuclear boliviano” que será administrado por una nueva empresa estatal dedicada a este rubro y que demandará en los próximos 4 años una inversión de 300 millones de dólares para esta primera fase.
Este complejo que se pone en movimiento será, según los representantes del Ministerio de Hidrocarburos y Energía, el más grande y moderno de su tipo en Latinoamérica y que en las casi 20 hectáreas que ocupará en el distrito 8 de la ciudad de El Alto, contará con un ciclotrón nuclear para la detección temprana y tratamiento del cáncer e investigación de enfermedades coronarias, un productor de radio isotopos para la irradiación y esterilización de alimentos destinados a la exportación y finalmente una instalación destinada a la investigación nuclear para la formación de profesionales especializados, en lo que el gobierno ha denominado, la búsqueda de una “soberanía científica”.
Según diversas fuentes el gobierno cuenta con el respaldo de la OIEA (Organización Internacional para la Energía Atómica) de la ONU. Para el gobierno de Evo Morales, este centro de investigación es la primera fase de un ambicioso proyecto que busca materializar la idea de que Bolivia se convierta en el centro energético de la región con posibilidades de exportación de energía. En ese sentido anunció que luego de este proyecto se continuaran con las inversiones hasta el año 2025 por un valor de 2000 millones de dólares para la construcción de una planta generadora de energía eléctrica en el norte del departamento de La Paz.
Protestas e interrogantes sobre esta energía
Ya el año 2014 se escucharon diversas voces contra este proyecto de obtener energía a través de plantas nucleares. En Latinoamérica solo tres países producen energía eléctrica sobre la base de reactores nucleares como Brasil, México y Argentina, y entre los que poseen reactores de investigación nuclear se suma Chile con dos centros de investigación y Colombia con uno.
Lo que viene preocupando a diversos grupos ambientalistas y ecologistas son los riesgos que traen aparejados las plantas nucleares para la generación de energía eléctrica, que como lo mostró el colapso en Japón del reactor de Fukushima el 2011, o más antes, 1986 en Rusia, Chernóbil los accidentes nucleares aunque raros, cuando se producen pueden provocar daños irreversibles. Así mismo entre las objeciones a este tipo de instalaciones no solo están los riegos de daños en las plantas sino también los problemas que surgen con motivo de los desechos radioactivos muy difíciles y costosos de almacenar además de los riesgos que representan por su vida activa durante decenas o cientos de años.
Finalmente otra de las críticas a estos proyectos van asociados a la idoneidad profesional de los que lleven adelante estas obras por los riesgos que implican y la posibilidad de recurrir a fuentes de energía menos riesgosas y limpias. Por otro lado existen diversas organizaciones que van desde el mismo Estado hasta diversos grupos y corrientes universitarias que han saludado esta iniciativa como parte del derecho de autodeterminación de los pueblos además de sus utilidades en diversas áreas como salud, alimentación, agricultura etc.

Javo Ferreira
Javo Ferreira nació en La Paz en 1967, es fundador de la LOR-CI en Bolivia. Autor del libro Comunidad, indigenismo y marxismo y parte del consejo editorial de La Izquierda Diario Bolivia. Fue docente de la Universidad Obrera de Siglo XX en Potosí e impulsor del PT de la COB el 2013.