La llega del COVID-19 (coronavirus) a Bolivia desnuda problemas estructurales de una sociedad profundamente racializada, semicolonial y dónde, luego del golpe de Estado, se ha profundizado y dado un salto en su deriva reaccionaria. Se habla de 10 casos confirmados en el país, 7 en Oruro donde a partir del lunes se ingresará en cuarentena municipal. Suspensión de clases en todos los niveles educativos hasta el 31 de marzo y suspensión de vuelos desde y hacia Europa. Hoy son 42 casos sospechosos.
Juana Runa Militante de la LOR-CI y de Pan y Rosas
Sábado 14 de marzo de 2020
Foto: Trabajadoras de salud manifestándose en La Paz (Reuters)
El coronavirus se convirtió oficialmente en una pandemia el miércoles 11 de marzo donde el virus estaba presente en 114 países, con más de 115.000 personas infectadas y más de 4.000 víctimas mortales.
En Bolivia el miércoles se registraron dos casos, luego de un par de días, el país entró a la fase de transmisión local del virus y lo que se busca evitar es que se ingrese a la fase de transmisión comunitaria que implicaría que el virus circule masivamente. Mientras escribimos esta nota se conoció el dato que el ministerio de Salud habría confirmado que desde ayer a hoy habrían subido a 42 el número de casos sospechosos.
Los trabajadores de los hospitales denunciaron que no cuentan con las condiciones más básicas, ni siquiera cantidades de alcohol suficientes, para poder atender la crisis que ya empieza a generar esta pandemia en el país razón por la cual muchos centros hospitalarios manifestaron su rechazo a la atención en esas condiciones de pacientes con coronavirus. Se desnuda con pregnancia la estructural decadencia del sistema de salud pública sobre lo que, las distintas variantes en contienda electoral, buscan pasarse la factura. El candidato de la centro derecha Carlos Mesa, que es sin duda uno de los actores que fue parte del movimiento cívico, empresarial, clerical, policial y militar que consumó el golpe de Estado, fue criticado por señalar que Áñez y su gabinete no estarían tomando las medidas adecuadas pese a que desde Comunidad Ciudadana desde el 9 de marzo habrían advertido la “inminencia de la llegada del coronavirus”.
Esta declaración despertó críticas que señalaban que el problema del coronavirus no es político y reproches de que en medio de una situación de crisis se aproveche para fines electorales. Ahora bien, hay que decir que lo que en realidad levanta críticas es el uso partidario del problema sin embargo lo cierto es que el coronavirus, convertido en pandemia, no solo expresa un problema socio-sanitario sino que es de conjunto un fenómeno también político, social y económico. Es decir, en absoluto podemos disociar todos los factores que son parte de este problema que no solo es multidimensional sino que es también de escala global.
En nuestro país la llegada del coronavirus ha desnudado con brutalidad los agudos problemas de una sociedad profundamente racializada y semicolonial. Varios empezaron a señalar que Bolivia es el único país del mundo donde hasta por el coronavirus se bloquea. No faltan las expresiones racistas que tratan a sectores del pueblo movilizado como “masistas ignorantes” cuando lo que se vive de conjunto -en una todavía inicial crisis- es la lógica del sálvese quien pueda.
El temor por parte de sectores de la población se ha traducido en movilizaciones y bloqueos reaccionarios en las puertas de los hospitales para impedir el ingreso de sospechosos de coronavirus a los mismos. De la misma manera en las escuelas, particularmente en Quillacollo (Cochabamba), se produjeron incidentes en los que llegó a intervenir la policía debido a que las madres y padres de los escolares querían sacar a los niños porque se habría señalado la existencia de 4 niños sospechosos de tener la enfermedad en los recintos escolares. Hay que señalar que la sospecha no solo que era infundada sino que el rumor fue difundido oficialmente por el director de la escuela, alentando así las tendencias a la discriminación y al pánico por desinformación. Ayer en la zona de La Portada, ciudad de La Paz, también se produjeron enfrentamientos entre vecinos llegando a los golpes. El hecho sucedió cuando la autoproclamada Áñez junto con el alcalde de La Paz, Luis Revilla (miembro de la alianza “Juntos”), fueron a la zona para realizar una inspección y habilitar el Hospital Municipal de La Portada como “centinela” para atender pacientes con coronavirus. Esto generó que los vecinos repudien la decisión y se acusen de pertenecer o no a la zona y amenazaban de que no se iba a permitir que se atiendan a personas que no sean del barrio. La disposición de Áñez consiste en habilitar en el quinto piso de este hospital un lugar con apenas 15 camas y tres salas de aislamiento. Así nos vamos preparando.
Foto: Vecinos en la zona de La Portada (Marco Aguilar/Página Siete)
La reacción de la población es el resultado de la precaria situación del sistema de salud (la Organización Panamericana de la Salud señala que Bolivia se encuentra entre los países más débiles en salud y que conllevan mayor riesgo), de la desinformación y de la desidia gubernamental; sí, en este caso por parte del Gobierno golpista que pidió ayuda internacional para enfrentar la pandemia mientras otorga presupuestos millonarios a las Fuerzas Armadas para continuar militarizando el país. Es que la llegada del coronavirus le permite a la derecha golpista intentar justificar su creciente uso del poder punitivo del Estado -policía, fuerzas armadas y tribunales- para profundizar el giro a la derecha iniciado con la crisis de octubre y noviembre del año pasado. Incluso llegando a difundir rumores sobre la eventualidad de una postergación de las elecciones generales del 3 de mayo.
Los sindicatos de salud en primer lugar y la Central Obrera Boliviana (COB) deben exigir en forma inmediata la provisión gratuita de alcohol, barbijos y todos los implementos necesarios para la población en riesgo. Así como se debe poner urgente todo el sistema de salud público y privado bajo control de las y los trabajadores de la salud, de la población y de los especialistas. Es momento de terminar con el negocio de la salud alentado durante los 14 años del Gobierno del MAS y profundizado en tiempo récord con el Gobierno de Áñez. Contra lo que viene haciendo Áñez de aumentar los recursos de las Fuerzas Armadas y la Policía al servicio de la represión contra los trabajadores y el pueblo, hay que impulsar una gran movilización exigiendo el aumento inmediato del presupuesto de salud para crear ítems, equipamiento, infraestructura y otros, recortando los gastos al servicio de la represión. La burocracia masista-golpista de Huarachi y de todas las federaciones y sindicatos debe ser reemplazada por trabajadores y trabajadoras dispuestos a defender y proteger la salud de todo el pueblo trabajador si Huarachi y sus amigos no están dispuestos a mover un dedo en esta crisis. Es urgente recuperar la COB y los sindicatos al servicio de las bases.
De las crisis quiénes siempre sacan provecho son los empresarios que pueden especular mejor de las necesidades mientras los costos y en este caso los muertos los paga el pueblo. Se exige cuarentena pero hay que decir que el derecho a la misma es un privilegio de clase, más aún en un país como el nuestro donde son millones las mujeres y hombres que viven del trabajo del día a día y no pueden darse el lujo de parar.
Desde la FT-CI proponemos medidas para una salida a esta crisis. Una salida que puede no estar en la mente de muchos porque se trata de empezar a afectar enserio los intereses de los que hasta ahora siempre logran deslizar las crisis en las espaldas de los trabajadores y de los sectores más oprimidos y explotados. Compartimos aquí nuestra declaración.
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