Este viernes se confirmó que el ultraderechista y misógino presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, visitará el país en marzo, concordando con la primera cumbre de Prosur, una instancia de coordinación entre los gobiernos de derecha en América Latina que lanzarán próximamente.
Viernes 22 de febrero de 2019 11:18
Jair Bolsonaro, el ultraderechista, misógino y racista presidente electo de Brasil anunció que visitaría Chile en marzo, convergiendo con la próxima "cumbre Prosur", una instancia de coordinación que impulsan los gobiernos de derecha en América Latina, liderada por Piñera, y que busca "reemplazar" a Unasur.
"Prosur es una nueva instancia abierta a todos los países que Sudamérica que cumplan dos requisitos: vigencia de la democracia y respeto pleno a los derechos humanos”, dijo Piñera hace un par de días.
La anunciada visita de Bolsonaro se enmarca en una ofensiva de la derecha en América Latina, de la mano del imperialismo de Trump, que se ha fortalecido tras la crisis política y social que se vive en Venezuela. Durante semanas, Piñera, Bolsonaro, Trump, Duque, entre otros mandatarios, han impulsado un despliegue pro golpe e intervención militar, camuflada con un discurso "democrático" y en "defensa de los Derechos Humanos". Todo esto en el marco de una crisis del chavismo y el régimen de Maduro que durante los últimos años ha profundizado sus aspectos represivos, autoritarios, reaccionarios, aplicando ajustes contra el pueblo venezolano, y abriendo paso a una ofensiva de la derecha, mostrando que no es ninguna alternativa para dar una salida a la catástrofe que se vive en el país.
Este 8M en las calles, mujeres, trabajadores y juventud enfrentemos a Piñera, sus reformas y a la derecha en América Latina
La anunciada visita de Bolsonaro al país no puede dejarnos indiferente. El llamado a paralización y movilización para el próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, debe convertirse en una gran jornada de lucha en las calles, de unidad entre el movimiento de mujeres, las y los trabajadores, estudiantes, pueblo mapuche y sectores oprimidos, que muestre una fuerza capaz de enfrentar las precarizadoras reformas que busca implementar el gobierno derechista de Piñera, como es la reforma laboral y previsional. Pero, también, debe ser una jornada de lucha y preparación para enfrentar a la derecha en América Latina, a los Piñera, Bolsonaro, Trump y compañía, que buscan aplicar ataques en contra de la clase trabajadora, de las mujeres, de la juventud.
El gobierno de Piñera se apoya en esta ofensiva para preparar el terreno y estar en un mejor pie para pasar sus ataques, en especial considerando la profunda crisis del régimen de transición en Chile, la brutal crisis en Carabineros, y la debilidad estructural que tiene el gobierno, al ser minoría en el Parlamento y tener un amplio rechazo en enormes sectores de masas.
A la vez que el empresario-presidente habla de "democracia" y "derechos humanos" al referirse a Venezuela, y con eso justificar su política golpista y pro intervención militar, o posa de preocupado por los incendios forestales ocurridos en el sur del país; continúa con su política represiva en contra del pueblo mapuche, anunciando la inauguración de una nueva comisaría en Lautaro, región de la Araucanía y tratando de terroristas a los mapuche que luchan por sus legítimas e históricas reivindicaciones.
La fuerza capaz de enfrentar las anunciadas reformas del Gobierno, y también para conquistar demandas como el aborto legal y libre, igual trabajo e igual salario; luchar contra los despidos y la precarización laboral; pelear por un sueldo mínimo de $450.000, acorde a la canasta familiar; luchar contra el sistema de AFP y sus pensiones miserables; enfrentar la represión en la Araucanía y luchar por la desmilitarización y disolución de las FFEE de la policía; radica en la unidad de las filas de los trabajadores, en alianza con el movimiento estudiantil, de mujeres y el pueblo mapuche, en las calles, con movilización y organización de base, y de manera completamente independiente a la vieja Concertación y ex Nueva Mayoría. Ellos no son nuestros aliados; administraron y profundizaron la herencia de la dictadura de Pinochet, y gobernaron en favor de la clase empresarial y los ricos.
Con esa línea es que se organizó la reciente Coordinadora contra los Despidos, impulsada por trabajadores de Komatsu, Correos Chile, profesores, trabajadores industriales y estudiantes en la zona norte de Santiago.
Este 8M seamos cientos de miles en las calles contra el gobierno de Piñera y sus ataques, contra el misógino Bolsonaro y su intento de venir al país, y contra la derecha en América Latina, en un gran bloque político que plantee una alternativa de lucha independiente a toda variante empresarial y a los mismos que han gobernado durante años en pro de la clase capitalista y en contra de las necesidades del pueblo trabajador. Con las mujeres trabajadoras al frente, y en unidad con la clase obrera, la juventud y el pueblo mapuche, podremos lograr nuestros objetivos.