Lo hizo mediante una Medida Provisional (decreto) que tendrá vigencia durante cuatro meses. En ese lapso dejará de regir la ley de contrato de trabajo, eximiendo a los empresarios de pagar los salarios a sus trabajadores, como así también suspendiendo todos los derechos adquiridos mediante los convenios colectivos.
Lunes 23 de marzo de 2020 11:44
El presidente ultraderechista de Brasil volvió a mostrar este domingo que su método para combatir el coronavirus es garantizando las ganancias de los empresarios y atacando los derechos de los trabajadores, trabajadoras y sectores más vulnerables.
La semana pasada ya había anunciado recortes en los salarios de hasta el 50% y una ajuste millonario en los planes alimentarios conocidos como "bolsa familia", justo en el momento que son más necesarios por la perdida total de ingresos de los sectores informales, como de los despidos entre los trabajadores formales.
En la noche del domingo, Bolsonaro dio un paso más allá al firmar una medida provisional (MP), similar a un decreto, que fue publicado inmediatamente en el boletín oficial y que entró en vigencia este mismo lunes que autoriza la suspensión de los contratos de trabajo por 4 meses.
Durante este período, las empresas quedan exentas de pagar los salarios de sus trabajadores, a cambio de que ofrezcan cursos a distancia.
Cínicamente Bolsonaro dijo que el decreto "Es una forma de preservar empleos". De esta manera las empresas quedan liberadas del pago de sueldos y también se suspenden los convenios colectivos de trabajo firmados con anterioridad, es decir que se anulan todos los derechos laborales que hayan conquistados los trabajadores de las distintas ramas.
En lugar de un salario Bolsonaro prometió una "ayuda" del Estado, sobre la que no dio ningún detalle, y en el marco de que su Gobierno viene de aplicar fuertes recortes incluso sobre los planes sociales y alimentarios de los que dependen millones de familias para vivir, y más aún en medio del brote de coronavirus.
El decreto también prevé otras medidas, como la posibilidad del teletrabajo, la anticipación de las vacaciones individuales, la concesión de vacaciones colectivas y el establecimiento de un banco de horas para ser compensado una vez finalice la crisis sanitaria.
Al tratarse de un decreto, la medida entra en vigor inmediatamente en el momento de su publicación, pero tendrá que ser aprobada por el Congreso brasileño en un plazo de hasta 120 días para no perder su validez.
Mientras que toma estas medidas contra los trabajadores y los sectores más vulnerables, Bolsonaro sigue manteniendo un discurso negacionista frente a la gravedad de la pandemia, y llegó a calificar de "lunático" al gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, por haber decretado una cuarentena de 15 días en el estado más poblado de Brasil. Hasta ahora se ha negado a establecer algún tipo de cuarentena a nivel nacional y menos que menos a definir un plan serio para el sistema de salud o la realización de test masivos como aconseja incluso la OMS y se realizó con éxito en algunos países como Corea y Alemania.
Con esta medida el Gobierno dejará a millones sin salarios, con sus contratos suspendidos y con hambre, totalmente rehenes de los empresarios, ya que quedan sin indemnización.
Mientras que una parte de los trabajadores quedan sin ningún derecho, otros millones son obligados a trabajar en industrias consideradas esenciales y en la salud sin los mínimos recaudos para poder realizar sus tareas de forma segura. Asi deben elegir entre quedarse en sus casas y morir de hambre o ir a trabajar y arriesgarse a un contagio o una muerte por el virus.
Los principales sindicatos no se han expresado hasta el momento. Se vuelve necesario exigir la revocación inmediata de este decreto que impone suspensiones laborales a millones, como así también demandar licencias pagas para todos aquellos trabajadores que estén en un grupo de riesgo.