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Red Internacional
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CORONAVIRUS BRASIL. Bolsonaro tuvo que revocar el decreto que permitía a las empresas no pagar sueldos por cuatro meses

Tras un repudio generalizado, Bolsonaro tuvo que retroceder en un decreto firmado el domingo a la noche que permitía a las empresas no pagar salarios por cuatro meses y suspendía la ley de contrato de trabajo, en medio de la pandemia de coronavirus.

Lunes 23 de marzo de 2020 15:30

En menos de 24 horas el presidente derechista de Brasil Jair Bolsonaro, firmó un decreto y luego lo derogó tras una ola de críticas sobre su contenido.

La resolución publicada el domingo a la noche permitía a las empresas no pagar salarios durante cuatro meses, además de eliminar de hecho los derechos laborales al dejar sin efecto los convenios colectivos y permitir que se adelantes vacaciones entre otras medidas que favorecían a las empresas y dejaban completamente desprotegidos s los trabajadores.

Además del repudio general en las redes sociales, Bolsonaro recibió el rechazo del Congreso, que debía aprobar la norma, parte del Poder Judicial y los gobernadores; tres de los sectores, que junto con los militares, han venido teniendo cortocircuitos con la política de Bolsonaro, haciendo que de hecho en las últimas semanas aparezca marginado sobre la forma en la que viene manejando la crisis. Ante la posibilidad de recibir una derrota parlamentaria que termine rechazando su decreto, Bolsonaro anunció este lunes que daba marcha atrás con el artículo que permitía a las empresas no pagar salarios.

Bolsonaro convocó a una videoconferencia con el ministro de Economía, Paulo Guedes, para revisar la medida, luego de que el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, del partido derechista Demócratas, afirmó que el artículo en cuestión generó "pánico en la sociedad", un llamado de atención al presidente.

El presidente había defendido la medida a la mañana con el argumento que "es mejor que ser despedido" y que "los empleos están siendo exterminados" con la pandemia del coronavirus.

A pedido de un grupo de empresarios amigos que los respaldan en las redes sociales, Bolsonaro había firmado un decreto provisorio que incluye también la anticipación forzada de vacaciones, francos compensatorios y suspensión de las obligaciones de las empresas en cuestión de salubridad.

En lugar de un salario Bolsonaro había prometido una "ayuda" del Estado, sobre la que no dio ningún detalle, y en el marco de que su Gobierno viene de aplicar fuertes recortes incluso sobre los planes sociales y alimentarios de los que dependen millones de familias para vivir, y más aún en medio del brote de coronavirus.

La medida había entrado en vigor inmediatamente tras su publicación el domingo a la noche, pero tenía que ser aprobada por el Congreso brasileño en un plazo de hasta 120 días para no perder su validez. Las afirmaciones del presidente del Congreso, fueron una señal de que difícilmente la medida hubiera podido pasar el estadío parlamentario.

Bolsonaro ha venido manteniendo un discurso negacionista frente a la gravedad de la pandemia, y llegó a calificar de "lunático" al gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, por haber decretado una cuarentena de 15 días en el estado más poblado de Brasil. Hasta ahora se ha negado a establecer algún tipo de cuarentena a nivel nacional y menos aún a definir un plan serio para el sistema de salud o la realización de test masivos como aconseja incluso la OMS y que se realizó con éxito en algunos países como Corea y Alemania.

Con esta medida el Gobierno amenazaba con dejar a millones sin salarios, con sus contratos suspendidos y con hambre, totalmente rehenes de los empresarios, ya que quedaban también sin indemnización.

A su vez millones son obligados a trabajar en industrias no esenciales sin los mínimos recaudos para poder realizar sus tareas de forma segura. Así deben elegir entre quedarse en sus casas y morir de hambre o ir a trabajar y arriesgarse a un contagio o una muerte por el virus.