Desde fines de 2013, la docencia de Córdoba, al igual que el conjunto de los trabajadores del país, ha perdido una importante parte de la capacidad adquisitiva de su salario. Esto significa que los trabajadores de la educación son cada vez más pobres.
Noé Silbestein Delegado departamental UEPC | Agrupación Docentes D-Base | Lista Unidad desde las Escuelas
Jueves 30 de octubre de 2014
En su afán de ser un candidato presidenciable, De la Sota reconoció que la inflación hace estragos sobre nuestros salarios y ofreció un bono de miseria de $ 1500 para los trabajadores del estado y $1000 para los jubilados, tratando de mostrar una imagen distinta a la del kirchnerismo que le niega este pedido a los sindicatos.
Este “paliativo” no compensa prácticamente nada de lo que ha perdido nuestro salario frente a la inflación. En todos estos meses en que nuestro nivel de vida fue cayendo, las conducciones sindicales nacionales y la provincial jugaron un papel vergonzoso, dividiendo las luchas entre las provincias (CTERA) y, asimismo, entre los trabajadores de la educación cordobeses: jubilados perjudicados por la ley 10078, docentes que no cobran su salario durante largos meses, la situación de precarización laboral cada vez más extendida en la docencia, y un largo etcétera.
La máquina de disciplinar
La conducción gremial de UEPC, atada como está a los gobiernos de CFK y de De la Sota, se ha fijado como objetivo naturalizar el escepticismo en el seno del conjunto de la docencia. No tiene límites en su integración al Estado: desde poner una diputada en las listas del kirchnerismo en la década pasada -la ex-secretaria general del sindicato Carmen Nebreda- hasta tener los principales lugares del Ministerio de Educación provincial con miembros de la Lista Celeste, incluyendo al mismísimo ministro y la secretaria de educación. Hoy esa conducción gremial, absolutamente desprestigiada, es la garante de que pase el ajuste sobre los trabajadores.
Así como Nebreda votó contra el 82% móvil para los jubilados con el cavallista argumento de que no hay plata, hoy la conducción de UEPC dice que el gobierno provincial ofrece el bono que “puede pagar” y que no tiene más plata para pagar.
Los docentes no tienen así un sindicato que escuche las demandas de los trabajadores, sino que se limita a administrar la masa salarial que el gobierno destina a los salarios. Desde el punto de vista patronal, el salario es un gasto y el sindicato asume, abiertamente, ese punto de vista. Ejemplos sobran: cuando el jefe de la lista Celeste y Ministro de Educación -Walter Grahovac- decide descontar los días de paro, con el noventista argumento que dice que “día no trabajado es día no pagado”, la conducción gremial lo acompaña y provoca a los docentes diciéndoles que “hay que aguantarse el descuento”.
La asamblea de la mentira
Intentando guardar las formas, la conducción Celeste llamó a asambleas escolares y asamblea del departamento Capital este martes 28/10 para cubrir con un manto "democrático" el acuerdo ya establecido con el gobierno para aceptar la miseria de $1250. Este monto es el resultante de dividir el total de lo erogado por el gobierno entre trabajadores en actividad y jubilados. Como si fuera una parte más del gobierno la UEPC administra lo que De la Sota ofrece sin pelear por las demandas de los afiliados y no afiliados.
Apelando al chantaje, su discurso se basó en aceptar o rechazar la implementación de un bono de emergencia salarial. Pero fueron la mayoría de las asambleas escolares de Capital (donde se encuentra la enorme mayoría de la docencia cordobesa) las que expusieron en sus mandatos la necesidad de conquistar un bono acorde al monto salarial ya perdido por la inflación y la exigencia de reapertura de la paritaria.
La maniobra ya estaba en marcha, y adjudicándose la presidencia de la asamblea, la Celeste impidió que se presentara el mandato unificado del conjunto de la oposición que exigía un bono acorde a la inflación, la reapertura de la paritaria, la derogación del la ley 10082, el fin de la precariedad salarial en la docencia entre otras demandas. Entre gritos e insultos de cientos de delegados docentes fue aprobada una nueva entrega, subordinando los intereses de las/os trabajadores docentes a los del gobierno provincial.