El encuentro de Gabriel Boric con Pablo Iglesias. “Diálogo fraterno entre procesos particulares”. Emergencia de la izquierda y un debate de estrategias.

Pablo Torres Comité de redacción La Izquierda Diario Chile
Viernes 4 de marzo de 2016
En su encuentro en España con Pablo Iglesias, líder de Podemos, el diputado Gabriel Boric ha escrito unas consideraciones para analizar “sus posibilidades y sus límites, y las lecciones para nuestros procesos.” (1). Algunos meses atrás, la revista Cuadernos de Coyuntura editada por la Fundación Nodo XXI ligada a la organización de Boric, polemizaba con la “hipótesis populista” de Podemos (2). En ésta y en una siguiente nota, debatimos con algunas de sus ideas.
Nuevamente, la izquierda en Chile
El debate sobre la izquierda en Chile es un factor novedoso. La crisis de los viejos partidos del régimen y el desgaste acelerado ante el giro a derecha del proyecto “reformista” de Bachelet, en constante contradicción con el anhelo de reformas sociales y democráticas en la sociedad, ha abierto un espacio político para la emergencia de nuevas fuerzas políticas, entre ellas la izquierda. El PC, dirección histórica del movimiento sindical y estudiantil, en un proceso creciente de centro-izquierdización al interior de la Nueva Mayoría, se encuentra debilitado en el movimiento estudiantil y cuestionado en el movimiento sindical. “Nueva izquierda”, “tercera vía”, “frente amplio de izquierda” o “frente amplio democrático”, son las discusiones que atraviesan el espacio político.
El popular y joven diputado Boric y su organización Izquierda Autónoma, son uno de sus referentes. Su perfil “anti-casta” (“al Parlamento no hay que defenderlo, ¡hay que sacarle la cresta!”) y de “autonomía” de los partidos tradicionales y empresarios, resulta atractivo para la juventud y sectores de la clase trabajadora e irritante para los viejos políticos capitalistas.
¿Reivindica Boric un “gobierno progresista” con el PSOE?
Boric reivindica (de Podemos) que lo “que el marxismo tradicional consideró históricamente como “frentes secundarios” (feminismo, ecologismo, movimientos de minorías raciales y de género, entre otros), son elementos de primera línea en su despliegue político”.
Sin embargo, no señala que Podemos redujo esos movimientos sociales a apéndices de su proyecto político, evaporándolos de su propio discurso y estrategia. Los indignados de las plazas del 15M, los movimientos de las “mareas” (contra los recortes sociales en educación, salud, etc.) y todo lo que sería “primera línea en su despliegue político”, lejos de buscar darle una expresión contra el régimen, los canalizó a la formación de partido burocrático y a una estrategia de presión y alianza con los viejos partidos de la transición que han aplastado a dichos movimientos. Extraña que Boric no nombre la movida de Iglesias llamando a un “gobierno plural y progresista” nada más ni nada menos que con el PSOE, un partido clásico de la “transición pactada” en España (modelo de la transición pactada de los militares, derecha y Concertación), responsable de la “desmovilización” de la sociedad como de la privatización de los derechos sociales, que Boric cuestiona. Es como que IA obtuviera millones de votos en Chile y Boric le propusiera pactar un “gobierno progresista”… a la Concertación.
El viejo PSOE de la “casta” española, al que los jóvenes indignados de las plazas dijeron “no nos representan”, al que enfrentaron los trabajadores contra su reforma laboral, o al que enfrentaban los movimientos de las “mareas” ante recortes en educación y sanidad. El mismo PSOE que puso a la burocracia sindical para hacer impotente al “viejo movimiento sindical” en las huelgas del 2010, que luego reprimió las protestas de las plazas, que pactó los ajustes con el Partido Popular y la monarquía, que niega el “derecho a decidir” al pueblo catalán.
Lo que Nodo XXI cuestionaba del destino del movimiento “anti-globalización”, que fue “absorbido por candidaturas socialdemócratas” hoy es fruto de la estrategia de Podemos hacia los nuevos movimientos, “absorbiéndolos” hacia una política de pacto con la vieja socialdemocracia neoliberal. Si Syriza representó el “límite dramático” al pasar de “izquierda radical” a un gobierno de ajustes anti-populares que nada tiene que recelar de los gobiernos neoliberales, Podemos se encamina hacia lo mismo reiterando el llamado a un gobierno común al PSOE después de que éste ha negociado con la centroderecha de Ciudadanos. Pequeño detalle, que Boric ha omitido mencionar.
Fuerzas sociales, movimientos y burocracias
En el artículo de Nodo XXI, cuestionaban a Podemos privilegiar el “marketing electoral” sobre las fuerzas sociales, señalando la importancia de tener “posiciones” (en universidades, escuelas, hospitales, y teóricamente “fábricas”) para crear espacios de hegemonía y desde allí elevarse a la disputa del poder. Prácticamente es la importancia que le dan a la conducción en Federaciones Estudiantiles (como la U. de Chile y Confech) y Centros de Estudiantes como espacios de “contra-hegemonía” o “poderes alternativos” y desde allí constituir una nueva fuerza y proyecto político autónomo, en su caso buscando pasar del Estado “subsidiario” a uno de “derechos sociales” o de “bienestar social”.
Aún esta crítica, mayor que la que ha hecho Boric, es insuficiente.
La hegemonía de la clase capitalista dominante no se da sobre bases meramente superestructurales. Fuera del elemento fuerza (física, y considerando el miedo que dejaron derrotas históricas como las dictaduras), el consenso que impone la clase dominante penetra por aquellas “trincheras” que les permite dominar sobre los trabajadores y la sociedad entera. La burocracia (sindical, estudiantil, política) a través de un sinfín de instituciones (Sindicatos, Federaciones, Partidos, Estado, etc.) es una primera “trinchera” del orden social, pues a través de la cooptación de sus capas dirigentes busca aplastar la espontaneidad e independencia de los “movimientos” de masas, y contenerlos en los marcos del régimen social actual, “absorbiéndolos” como agentes propios y como producción de “hegemonía civil” que les permita mantener el consenso de su dominación (su “pacto” social).
Sin necesidad de pasarnos a España, y ver cómo el PSOE y PP a través de sus distintas burocracias aplastaron esos movimientos sociales conteniéndolos para que no derroten sus contrarreformas, fue Chile que vio uno de los casos de una enorme fuerza social desplegada en las calles el 2011, con un repertorio novedoso de métodos y actos de lucha y organización enfrentando al régimen y que tuvo su centro en el movimiento estudiantil. Fue allí donde esa fuerza social chocó con el mecanismo burocrático de contención, que en su caso representó principalmente el PC. Tanto a través de CONFECH (en que co-dirigieron IA) como desde la CUT, utilizaron dichos organismos como elementos de presión a los partidos tradicionales, y en particular al parlamento para buscar “reformas” impidiendo un mayor desafío al conjunto del orden establecido. Fue así, y no con la “coerción” (represión policial) que lograron relativamente pasivizarlo. Fue así que buscaron que no se uniera desde las bases con el movimiento sindical dirigido por el PC e impidiendo que irradie su combatividad a éste, mientras gozaba de un amplio apoyo popular. Y fue así como buscaron llevarles tras los brazos de la Nueva Mayoría y de las promesas de reforma de Bachelet, en su caso integrando al PC y en menor medida a Revolución Democrática de Giorgio Jackson en numerosos cargos en el Estado.
IA, lejos de buscar amplificar esos movimientos con independencia del régimen político y aliado al movimiento obrero, mapuche y otros, busca constantemente subordinarlos a la presión al “progresismo” en búsqueda de reformas parciales, desagregando combatividad y conteniendo su desarrollo en la presión de reformas del régimen, que no logran hacer pie producto del enorme grado de descomposición de la casta gobernante y sus partidos. Esta estrategia lejos de desarrollar los “movimientos”, los transforma en instrumentos de presión régimen pos-pinochetista.
¿Qué Partido?
Para Boric “PODEMOS ha encontrado espacio una nueva lectura del populismo (…) La utilización del significante “casta” en oposición a la “gente”, es quizás la más explícita de estas operaciones pero no la única, lo que se complementa con la decisión táctica de evitar una definición explicita de partido de “izquierda”.”
Así, a la vez que reivindica el falso discurso “anti-casta” (buscando el pacto con la casta PSOE) reivindica evitar la definición de “izquierda” que hace Podemos.
Desde aquí, además del problema de huir de una estrategia de “clase”, es decir, basada en la clase trabajadora como fuerza social explotada en alianza con los oprimidos e independiente de los empresarios y del régimen, conduce a movimientos sociales relegando su “autonomía” a la presión parlamentaria, abriendo puertas (como Podemos) a su colaboración (“co-legislador”), buscando crean un partido político de las reformas al viejo Estado. En vez de un partido que enfrente a las distintas burocracias como “trincheras” de la defensa del orden establecido, buscando unir desde la base al movimiento estudiantil, obrero y popular, les somete a su cooptación mediante los sistemas de presión y colaboración. Por ello buscan un partido de las reformas sociales y no de la revolución social, y que lejos de desarrollar la independencia de los movimientos de los “poderes reales” (multinacionales, banqueros, grandes fortunas, etc.) y sus instituciones (el viejo régimen heredero del pacto con la dictadura) los lleva a recrear nuevas mediaciones de contención, moderando el enfrentamiento. No hay tal posibilidad sin ahogar su espontaneidad, auto-organización y unidad combativa, que comprime la lucha para terminar con toda la herencia de la dictadura a nuevas ilusiones políticas en las reformas de un orden que se va agotando. Si hoy resulta como relato de emergencia de una nueva mediación desviando al movimiento estudiantil y obrero, ya en los ´70 este relato y estrategia desarrollado centralmente por el PC, llevó al trágico drama de la derrota de la revolución chilena, de los Cordones Industriales y de los auto-organismos de las propias masas en lucha.
Notas
(1) Podemos, aprendizajes para Chile, sin calco ni copia. Gabriel Boric Font. El Desconcierto.
(2) La encrucijada de Podemos y los límites de su hipótesis populista. Francisco Figueroa y Luis Thielemann. Cuadernos de Coyuntura. Octubre 2015. N° 10. Fundación Nodo XXI.

Pablo Torres
Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro Rebelión en el Oasis, ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.