En el último fin de semana se conocieron las estadísticas de DataFolha que indican una importante caída en la popularidad de Dilma Roussef (PT), la del gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin (PSDB) y el alcalde de la ciudad de San Pablo, Fernando Haddad (PT).
Miércoles 11 de febrero de 2015
La caída demuestra el creciente descontento popular y la pérdida de confianza en los discursos de Alckmin y Dilma de que no “faltaría agua ni habrían cortes” y no “habría derecho menos ni ajustes antipopulares”. Para analizar estos datos entrevistamos a Diana Assunção, dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Universidad de San Pablo en el movimiento Nossa Classe y dirigente nacional de la Liga Estrategia Revolucionaria de Brasil.
LID: ¿Cómo se puede entender una caída tan importante en la popularidad de los dos principales liderazgos del régimen brasilero, cuyas partidos compitieron en las últimas elecciones y ambos lograron su reelección?
Diana Assunção: La caída de la popularidad muestra que cobra nueva fuerza la crisis de representatividad que se desplegó a partir de las jornadas de movilizaciones de junio de 2013 y que se expresó en forma distorsionada en las elecciones pasadas con votos con la nariz tapada a ambos partidos, como “mal menor” dentro de sus respectivos reductos electorales.
Uno de los principales motivos señalados para la caída de popularidad de estos gobernantes es la disparidad entre lo que dicen y lo que hacen. La campaña de Dilma Roussef estuvo cruzada por el slogan “ningún derecho menos” y un discurso de asunción en el que prometía no impulsar una agenda de ajustes. Pocos días después se anunció la flexibilización de derechos como el seguro desempleo. Geraldo Alckmin, a su vez, escondió y negó hasta último momento la existencia de una crisis en el abastecimiento de agua. Mientras el gobernador juraba a pie juntillas que no habría cortes, miles de familias abrían la canilla y no salía nada. La realidad desenmascara los falsos discursos.
Sin embargo, esta disparidad se combina con el enorme escándalo de corrupción que envuelve a Petrobrás, mostrando que el gobierno no es más que una oficina de negocios de los grandes capitalistas que lucran miles de millones con la industria del petróleo, sin nombrar el sinnúmero de políticos corruptos que hacen carrera solo para enriquecerse a costa del pueblo.
LID: Hemos hecho una importante cobertura de la crisis de Petrobrás tras que se hiciera público el esquema de corrupción que involucra al gobierno pero también a la oposición. ¿Existe alguna salida para esa crisis que favorezca a los trabajadores?
DA: Sí, nos hemos dirigido a los trabajadores diciendo abiertamente que la crisis de Petrobrás y de semejante corrupción solo puede ser resuelta poniendo a la empresa bajo control de los trabajadores, totalmente estatizada.
LID: ¿Y en cuanto a la cuestión de los despidos y la falta de agua?
DA: Los empresarios van a aprovechar la crisis hídrica y energética para arrancarle al gobierno medidas que preserven sus ganancias, amenazando con despidos y cierres de empresas. No podemos aceptar pagar esta cuenta, por eso creo que tenemos que plantear claramente ¡Ninguna familia sin empleo, ninguna familia sin agua!
Los trabajadores de Volkswagen mostraron el camino luchando con los métodos de la clase obrera, a pesar de sus direcciones. Para frenar los ataques y despidos: huelga. Pero a partir de ahora las huelgas y luchas tienen que estar mucho más articuladas, no pueden quedar aisladas. Sería fundamental agitar, desde los sindicatos y organizaciones de trabajadores, así como de los movimientos sociales, la lucha para que ninguna familia se quede sin trabajo, que ninguna familia se quede sin agua o luz eléctrica. Estos son los temas más sentidos por la población en este momento, que se combinan con otras demandas, como la lucha contra el aumento del transporte, donde la juventud ha sido la línea de frente.
Unir las principales demandas de la población, en especial de la clase trabajadora, es la mejor forma de preparar la resistencia a los ataques del gobierno y la situación dramática que los próximos meses anuncian con la crisis del agua, que ya comienza a tener sus efectos en los barrios más pobres y en las escuelas.
LID: ¿Cómo considerás que los trabajadores pueden ir avanzando en organizarse para dar esta pelea?
En los sindicatos y lugares de trabajo, así como entre la juventud, necesitamos empezar desde ahora a organizar la movilización. Los trabajadores tenemos que ir construyendo asambleas de base y soberanas que permitan organizar una lucha conjunta contra estos ataques, que combine la situación de cada sector con la situación política nacional que estamos atravesando. Donde sea posible, organizar también asambleas regionales más amplias, que incluyan a la población para organizar la lucha por el agua, colocando sus organizaciones como verdaderos “tribunos del pueblo”, dialogando con ese enorme sector de pobres, trabajadores y también de clase media que ya no tienen acceso permanente al agua. Hay que levantar la bandera de la estatización inmediata de la compañía de agua (Sabesp) bajo control obrero y popular.
LID: ¿Qué papel puede jugar actualmente las centrales sindicales opositoras al gobierno?
Creo que la CSP-Conlutas, que es la principal sindical opositora, puede cumplir en este momento el papel de organizar a los trabajadores de forma independiente, exigiendo a las otras centrales sindicales que se ubiquen en el campo de la movilización contra los ataques, superando lo que fue el denominado Día Nacional de Luchas y organizando un verdadero paro nacional. Sería fundamental que la CSP-Conlutas organice también plenarios estaduales con delegados elegidos en la base como parte de la preparación de su congreso, que puede ser un importante espacio de articulación y organización de la vanguardia opositora.
A su vez, el PSOL nacional y estadual, con sus parlamentarios, debería tomar la delantera en la lucha por los derechos democráticos de las mujeres y de la diversidad sexual, que se encuentran más amenazados tras las declaraciones del nuevo presidente de la cámara de diputados, Eduardo Cunha, así como en la defensa de los intereses de los trabajadores y del pueblo en la cuestión del agua y de la luz, llevando adelante medidas concretas de organización de esta lucha.
LID: ¿Qué salida de fondo plantean desde la Liga Estrategia Revolucionaria?
Las distintas crisis por las que atraviesa el gobierno del PT y la falta de confianza que sectores más amplios comienzan a expresar, plantea la necesidad de que los trabajadores tengan una alternativa política. La desilusión con el PT en el gobierno y la falta de una alternativa clara y contundente no puede llevar a la inacción o al apoyo a otras variantes de la burguesía maquilladas con la bandera del “cambio”, como intentaron Aécio Neves y también Marina Silva.
Los trabajadores y las trabajadoras, junto con la juventud, tendrán que luchar para construir un nuevo partido revolucionario en Brasil, que reúna a los protagonistas de las principales huelgas y luchas estudiantiles y que hayan sacado lecciones revolucionarias de todos estos procesos, que también sea un partido verdaderamente internacionalista. Nosotros queremos ser parte de este camino, y nuestras herramientas están al servicio de ese objetivo. Llamamos a todos y a todas a discutir la construcción de esta alternativa.
LID: En línea con esa perspectiva, se plantean dar un salto en la corresponsalía de La Izquierda Diario. ¿Cuál es la idea?
DA: En esta situación, desde el sitio Palavra Operária y quienes construimos el movimiento Nossa Classe junto a decenas de trabajadores en distintos estados del país, nos proponemos construir una nueva herramienta digital para los trabajadores y la juventud. Con el nombre EsquerdaDiario.com.br, queremos que el sitio sea un verdadero portavoz de los explotados y oprimidos contra los explotadores y sus gobernantes, y refleje esa verdad que no vemos en los grandes medios de comunicación sino que sentimos en la piel cuando estamos en las fábricas, en las escuelas, en las universidad. Esperamos que esta nueva herramienta esté online a partir del próximo mes.