Los trabajadores de la planta de São José dos Campo de General Motors entraron ayer viernes en huelga por tiempo indeterminado contra el plan de despidos que quiere imponer la empresa a 794 trabajadores.
Domingo 22 de febrero de 2015
Tras un largo período de suspensiones de contrato temporario (lay-off) que duró desde septiembre hasta el 13 de febrero, día en que los trabajadores volvieron al trabajo, la empresa ahora quiere despedir. La empresa ya venía implementando un plan de despidos voluntarios (PDV) que no alcanzó la adhesión pretendida.
La guerra entre el Sindicato de Metalúrgicos de San José dos Campos, afiliado a la Central Sindical y Popular (CSP) - Conlutas y la GM no es de ahora. Desde 2009 la empresa viene de lay-off en lay-off, aplicando un proceso de reestructuración productiva en la fábrica. Pero la actual situación de caída en la industria, que viene de un 2014 en el que el sector automotriz retrocedió un 9% en la producción y en el que la industria de transformación despidió más de lo que contrató -el primer año negativo en los último 13 años- intensifican la pretensión de la empresa de descargar su crisis sobre la espalda de los trabajadores.
La empresa ofreció solo dos caminos: un nuevo lay-off de 794 trabajadores por dos meses y al final de la suspensión despedirlos a todos, o despedirlos a todos inmediatamente. Es decir, no hay otro camino que la huelga.
El año comenzó con una fuerte e importante huelga en la Volkswagen del ABC paulista, donde se logró la reversión de 800 despidos. Los trabajadores de GM también pueden ganar.
El presidente del sindicato, Macapá, afirmó: “La huelga es nuestra única forma de impedir despidos masivos en GM. Queremos convocar a todas las centrales sindicales del país a unirse a estos trabajadores para luchar contra este plan absurdo en la montadora. Nosotros ya habíamos informado a la empresa que si hubiese despidos, habría huelga. Ahora solo volveremos al trabajo cuando nuestras reivindicaciones sean atendidas”.
En el cuarto trimestre de 2014, GM obtuvo ganancias exorbitantes por 1.900 millones de dólares, muy por encima de las expectativas de los analistas. Además, recibió de la presidente Dilma exenciones fiscales que garantizan altas ganancias con dinero del gobierno. No hay por lo tanto ningún motivo que justifique los despidos.
La solidaridad activa desde los lugares de trabajo, en los sindicatos de las más distintas ramas, entre todas las centrales sindicales, de la juventud, estudiantes universitarios y lugares de estudio será una pieza fundamental en esta lucha en la que se juega el comienzo de un largo año de luchas en defensa del empleo.