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Red Internacional
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Impeachment. Brasil: el golpe institucional se consolida en el Senado

Al cierre de esta edición, en una extendida votación y ya entrada la madrugada, los senadores votan por amplia mayoría el alejamiento de Dilma.

Leandro Lanfredi

Leandro Lanfredi Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Jueves 12 de mayo de 2016

El Senado hoy está consolidando el golpe institucional. Con la voluntad de algunos centenares de diputados, algunas decenas de senadores, la ayuda del Tribunal Supremo, de los medios, de la FIESP (Federación de Industrias del Estado San Pablo) y varios sectores patronales, el voto de 54 millones de brasileños está siendo secuestrado. Este acto en sí debe ser combativo, agravado más aún por ser obra de ajustadores, políticos notoriamente corruptos, centenares de ellos imputados en causas de corrupción incluso hasta crímenes de homicidio, por diputados que votaron en nombre de sus familias, iglesias y hasta de torturadores.

Con métodos autoritarios ya practicados en morros y favelas, como escuchas ilegales, prisiones sin juzgamiento, se consolidó con la operación Lava Jato una correlación de fuerzas favorable a la destitución golpista del gobierno de Dilma para dar lugar a un gobierno de más duros ataques.

Llegamos a esta correlación de fuerzas, en última instancia, debido a que el PT (Partido de Trabajadores) adoptó las prácticas corruptas de gobierno del capitalismo brasileño, por promover agresivos ataques a los derechos de los trabajadores y por la parálisis que la CUT y los sindicatos promovieron tanto en la resistencia a los ajustes como del propio golpe, con un fiasco de “paralización nacional” el día de antes de ayer (martes 10). Una paralización que no fue construida activamente en ningún lugar, mostrando como la CUT teme más la radicalización obrera que al golpe.

Todo el PT (Dilma, Lula y ahora mismo en el Senado) está empuñando como una espada la tesis de que sería una “oposición responsable” a Temer, fruto de tener aceptado el golpe institucional de la derecha, y un alerta a los trabajadores de que no tiene ninguna intención de enfrentar los ajustes de Temer con los métodos de la lucha de clases, preparándose así para ofrecerse como alternativa ajustadora en el próximo período, sea en las próximas elecciones o en el no juzgamiento de Dilma hasta 180 días.

En el momento de cierre de esta declaración, ya habían declarado su voto favorable al alejamiento de Dilma 30 senadores, y solamente 9 se pronunciaron en contra. Estos votos en defensa del golpe sorprendieron a los analistas por atestar una mayoría suficiente, en el caso que se mantenga, para aprobar el alejamiento definitivo y el juzgamiento en 180 días.

Las declaraciones de los senadores intentaron evitar el show de horrores que se vio en la Cámara de Diputados. Todos intentan justificar su voto con “fundamentos” y, más que esto, con intensa demagogia de defensa del empleo y de los intereses populares. Notorios ajustadores, hoy vestidos de golpistas como Aécio Neves, tomaron la palabra para defender el empleo. Siguen el guión delos grandes medios que en el día de la votación del impeachment en la Cámara de Diputados defendían el golpe en nombre de los trabajadores para el día siguiente defender duros ajustes y para salvar las ganancias y tirar al país de su mayor recesión desde los años 30 a costa de los trabajadores.

Este discurso de seriedad “en nombre de los trabajadores” es parte de una operación en curso para “limpiar el golpe” para intentar ganar mayor legitimidad popular, donde se inserta también el alejamiento de Cunha y Delcídio do Amaral para parecer que no es algo “selectivo” contra Dilma. Más no nos engañemos.

Nuestro odio en relación a Cuhna y toda esa escoria de políticos no podrá ser satisfecho por las manos de la operación Lava Jato, de Sérgio Moro, del Supremo Tribunal Federal ni de estos parlamentarios. La resistencia a los ataques no vendrá de las manos de las direcciones de la CUT, CTB y otras instituciones que muestran nuevamente que no están dispuestas a ningún plan de lucha serio, justamente porque son dirigidas por los partidos que gobiernan alimentando a esa derecha que ahora es golpista. Será con la resistencia a los ataques del gobierno de Temer, y en cada gobierno de los estados y municipios que ajustan y atacan a los trabajadores. El ejemplo para enfrentar los ajustes y el inminente gobierno golpista de Temer está en las ocupaciones de escuelas promovidas por los estudiantes secundarios en San Pablo, Río de Janeiro, Ceará y ahora en Río Grande del Sur. Está también en las huelgas de las universidades estaduales de San Pablo, en las ocupaciones de facultades y rectorías que ocurren en la Universidad de San Pablo (USP) y Unicamp.

El Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT) es parte activa de esas luchas.
Señalamos que con la fuerza de la juventud se puede avanzar a exigir que la CUT, CTB, UNE y los sindicatos rompan con el inmovilismo que imponga a la clase trabajadora y la juventud para dar una respuesta independiente a la crisis. Esta respuesta, contra la derecha reaccionaria que mostró su cara en Diputados, contra los mil y un políticos profesionales buscando cargos y privilegios en el nuevo gobierno golpista. Contra un poder judicial que utiliza e interpreta la Constitución como quiere para fortalecer a los golpistas y a sí mismos. Contra todo este régimen podrido de una democracia de la bala y el soborno, defendemos la movilización independiente contra el inminente gobierno golpista y ajustador de Temer, e impulse la lucha por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana respondiendo a todas las cuestiones fundamentales del país, el combate a la corrupción, a los privilegios de los políticos, los derechos de los negros, mujeres y sectores LGBT, y que la crisis la paguen los empresarios y no los trabajadores.