Un ida y vuelta sin fin de cautelares y negociaciones. Motivos del protagonismo del Supremo Tribunal y el poder judicial del país, agentes claves en la crisis política nacional.

Leandro Lanfredi Trabajador petrolero | Rio de Janeiro
Sábado 9 de abril de 2016
Las coyunturas fluyen y se entrelazan a un ritmo frenético, en un país en el que resulta difícil despegarse del noticiero. Marchas a favor del impeachment, medios de comunicación y jueces a la ofensiva, desafiados por manifestaciones en “defensa de la democracia”. Idas y vueltas de opiniones, cautelares que circulan ante el Supremo Tribunal de Justicia, ¿hacia dónde se dirige la crisis nacional?
Como venimos planteando hay tres escenarios posibles de respuestas capitalistas a la crisis política del país y, entre estos tres escenarios, diferentes propuestas de ajustes para enfrentar la crisis económica. Las tres propuestas son: un golpe institucional vía impeachment (juicio de destitución parlamentario); un golpe institucional por la vía del Tribunal Superior Electoral (TSE) que anule la fórmula Dilma-Temer y nuevas elecciones presidenciales y hasta incluso generales; y la asunción de Lula como ministro eclipsando a Dilma en el gobierno.
Las dos primeras salidas (impeachment o anulación de la fórmula presidencial por la vía del TSE) además de adoptar métodos reaccionarios - una casta de políticos o jueces decidiendo quién gobierna y no los millones de electores-, buscan por dos vías diferentes imponer un camino de ajustes más rápidos y firmes. Implementar el programa anunciado por el vicepresidente Temer “Un puente hacia el futuro” (neoliberal) o variantes como la del candidato opositor Aécio Neves del PSDB o de Marina Silva (del partido Rede) u algún otro candidato que se ofrezca como portavoz de los ajustes e intereses del capital extranjero. La propuesta de Lula es combinar ajustes con demagogia, ofreciendo un poco más de crédito para disminuir el impacto recesivo en la economía y hasta incluso combinar ajustes con minúsculas concesiones a movimientos sociales (mini-reforma agraria, Plan “Mi Casa, Mi Vida 3”, etc.).
Solo unas semanas atrás, al calor de las manifestaciones de derecha del 13 de marzo, parecía que el impeachment era imparable. Se esperaba mucho a partir de la ruptura del PMDB con el gobierno. Se especulaba que tendría un efecto cascada, contagiando a otros partidos que integran la base aliada del gobierno nacional. No parece que sea el caso, el Partido Progresista (PP), por el contario a cambio de ministerios, cargos y presupuesto se mantuvo firme junto al gobierno.
En cambio, hubo divisiones en el “campo del impeachment”. Sectores al interior del PSDB, con Aécio Neves a la cabeza, no se comprometieron a asumir cargos en un hipotético gobierno de Temer (del PMDB y actual vicepresidente), contrariando a su adversario al interior del PSDB, José Serra, desesperado por acceder a un cargo. Serra sueña repetir la trayectoria de Fernando Henrique Cardoso quien luego de la crisis de Collor y la asunción del gobierno interino de Itamar Franco, actuó como su ministro de Hacienda, aplicando una serie de medidas económicas que le permitieron acceder luego a la presidencia. Serra sueña con un destino similar, heredando la presidencia en 2018.
Las medidas adoptadas por el juez Moro contra Lula, a partir del traslado coercitivo para tomarle declaración y la ilegal captura y divulgación de las conversaciones con la presidenta Dilma, amplificaron la percepción de que detrás de su accionar y de la Operación Lava Jato se esconden motivaciones golpistas. Ahora, los grandes medios se ven obligados a probar diariamente -a la defensiva- que el impeachment no sería un golpe.
Otro factor que limita la acción del impeachment o de una ofensiva de la Operación “Lava Jato hasta el final” (que un sector de la izquierda reivindica, como es el caso de Luciana Genro del PSOL) es que parte del establishment político norteamericano, sobre todo la administración Obama no se embarcó en el accionar destituyente. Quieren mejorar sus negocios en el país, la Operación Lava Jato es útil para eso, pero de ahí a querer terminar con el PT y arriesgarse a desatar mayores conflictos, hasta ahora no ha sido la elección imperial, al menos por el momento.
Estas divisiones han suscitado diversas iniciativas a favor de la anulación de la fórmula presidencial ganadora en las últimas elecciones presidenciales (Dilma-Temer) por la vía del TSE, como ocurrió durante el acto convocado por Marina Silva de hace unos días atrás, o como expuso la tapa del diario Folha de São Paulo del pasado jueves 7/04 tratando de recolectar todo tipo de información útil para anular la fórmula presidencial en el TSE. También han surgido otras propuestas como la de elecciones presidenciales anticipadas, planteada por la misma Folha de São Paulo o elecciones generales como sostiene el PSTU, un sector del PSOL y ahora se suma una notoria figura de la política nacional favorable a esta propuesta, el presidente de la Cámara de senadores, Renan Calheiros, del PMDB.
El diario nacional Estadão, por otro lado, instaló un banner en su sitio que sigue cómo, sumando o restando, serían los votos en el proceso de impeachment, convocando a sus lectores a ejercer presión sobre los parlamentarios. En los próximos días veremos cuántos votos se consiguen. La amenaza de golpe institucional aún debilitada sigue vigente. Sigue en danza.
El expresidente Lula, alejado del accionar del juez Moro a partir de la decisión del Supremo Tribunal Federal de hacerse cargo de las investigaciones sobre el expresidente, se mueve detrás de escena, organizando al Partido Progresista (PP) de Paulo Maluf - diputado corrupto y acusado por diversos escándalos por desvíos de dinero público en el Estado de San Pablo-, al Partido Social Democrático (PSD) de Gilberto Kassab y a toda la “flor y nata” democrática y progresista del Congreso brasilero para que le sirva de base de apoyo contra el impeachment. Sigue el ritmo de esta podrida democracia del soborno. Una repetición senil de lo que viene ofreciendo esta “democracia” desde 1988. Una gran podredumbre para lograr que 172 sinvergüenzas derroten a otros 300 sinvergüenzas que quieren más ajustes que los que promete el otro bando.
En todas estas idas y vueltas, que en pocas semanas deberá arribar a alguna resolución, es llamativo cómo el poder judicial es el que marca el ritmo y no las calles. El Movimiento Brasil Libre (MBL), “Revoltados Online” y otras agrupaciones y movimientos portavoces de la clase media acomodada (con sus actos frente a la Federación de Industrias Estado de San Pablo - FIESP) dejaron de convocar a manifestarse. Esto se vincula a la situación defensiva en la que se encuentra el proceso de impeachment que mencionamos antes, pero también porque alguien (sus financiadores yanquis, ¿cómo la familia Koch? quienes poseen, según Forbes, algunas de las mayores fortunas del mundo) debe haber aconsejado intentar salidas más “estables” a la situación que atraviesa el país. Un espiral de la crisis de representatividad que llegue hasta Aécio y Alckmin, principales candidatos del opositor PSDB, expulsados de las movilizaciones en la céntrica Av. Paulista, no parece ser una señal de estabilidad hacia el futuro.
La CUT, la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), sindicatos y Centros de Estudiantes vienen haciendo llamados a los trabajadores y la juventud a sumarse a las manifestaciones “contra el golpe” pero no promueven ningún plan de lucha serio para enfrentar el impeachment con los métodos de lucha de la clase trabajadora (asambleas, huelgas, etc.). No lo hacen porque no logran convencer a ningún trabajador que tiene que luchar solamente contra el impeachment pero no contra los ajustes de “su” gobierno. Estas organizaciones hablan contra los ajustes pero no hacen nada. Hablan contra la entrega del petróleo (pré-sal) y contra la privatización de Petrobras pero dejan que avance frente a sus narices. Los despidos aumentan, la inflación sigue deteriorando el poder de compra de los salarios y nada… ningún plan de acción, ninguna exigencia mínima a “su” gobierno para que sancione un proyecto de ley que prohíba los despidos. El presupuesto educativo ya sufrió millonarios recortes en la esfera federal y nada… ninguna acción. Solo algunos actos, shows, bajo la consigna: “no habrá golpe”.
De este modo, sin acciones contundentes ni de los impulsores del impeachment ni de los trabajadores contra los ajustes del PT y el impeachment, la resolución del conflicto se da, por el momento, bajo el ritmo de las togas.
Cafezinhos, cargos y cautelares: las armas de la coyuntura
Uno de los integrantes del Supremo Tribunal Federal (STF), el ministro Gilmar Mendes intervino inconstitucionalmente sobre la prerrogativa del Poder Ejecutivo para designar a un ministro (en este caso Lula) que ni siquiera fue juzgado o condenado y todo el STF lo avala, aunque coyunturalmente. El PT protesta. La oposición festeja. El juez del Supremo Tribunal Federal, Marco Aurélio Mello, determinó que el presidente de la Cámara de diputados, Eduardo Cunha (PMDB) acepte el pedido de impeachment contra el vicepresidente de la República, Michel Temer, e instale una comisión especial para analizar el proceso. El PT festeja. La oposición protesta. El Movimiento Brasil Libre siguiendo el último gripo de moda propone el impeachment (¡!) de Marco Aurélio. En la conducción de estas idas y vueltas, de este baile, quien sale fortalecido es el Poder judicial, llamado a arbitrar entre los distintos intereses, supuestamente, por encima del bien y del mal.
El precio de la ceguera de la izquierda frente a la Operación Lava Jato y frente al accionar del Poder judicial será pagado más adelante cuando el avance sobre los derechos civiles, como ocurre ya en los barrios pobres y favelas frente a las detenciones sin juicio, sea usado no ya contra los poderosos involucrados en la Operación Lava Jato sino contra los trabajadores.
Este baile de idas y vueltas puede ser bailado a otro ritmo. Para eso es necesario superar el freno impuesto por los sindicatos, por la CUT y por la UNE para que la juventud y los trabajadores tomen en sus manos la lucha contra el impeachment y los ajustes del gobierno del PT. De lo contrario veremos cómo la banda sigue tocando, al ritmo de los tribunales, los ajustes, sobornos y detenciones coercitivas, de la Ley Antiterrorista de Dilma, de Temer, de Aécio y todos los nobles parlamentarios y jueces de este régimen corrupto.
Traducción: Liliana O. Caló