La pensión por fallecimiento está en la mira de los capitalistas desde hace tiempo y con el gobierno golpista de Temer puede ser prácticamente extinguida.
Martes 9 de enero de 2018 00:20

Valor de la pensión:
Hoy: La pensión por fallecimiento es un beneficio pagado por el Instituto Nacional del Seguro Social (INSS) que garantiza que el cónyuge o dependiente de la persona que falleció reciba íntegramente una pensión del mismo valor que la jubilación que recibiría aquella persona, o sea, el 100%. Cuando la persona que recibe la pensión también contribuyó con INSS, es decir, trabajó el período requerido para poder jubilarse, se perciben los dos beneficios.
Con la reforma de Temer: La pensión por muerte caerá a la mitad, el 50%, más el 10% por cada pareja y dependiente que la persona dejó. Es decir, un hombre casado con dos hijos menores de edad dejará una pensión del 50% + 30% (1 esposa y 2 dependientes), el 80% del valor de la jubilación que recibiría en vida.
Acumulación de la pensión con la jubilación:
Hoy: La persona, que también contribuyó a tener el derecho de jubilarse, recibe su jubilación más la pensión en el valor total, el 100% de la jubilación del fallecido.
Con la reforma de Temer: La persona jubilada no puede acumular una suma, entre jubilación y pensión, que supere 2 salarios mínimos. Es decir, el techo para acumular jubilación y pensión por fallecimiento será de 1.908 reales, hasta que se ajuste el salario mínimo nuevamente. La otra opción que la persona tiene es elegir el mayor entre los dos beneficios, o la pensión o su propia jubilación, lo que es lo mismo que liquidar el beneficio.
La prensa esconde todos los ataques que encierra la reforma de la previsión contra los trabajadores, tanto públicos como privados. Deliberadamente trata de confundir con los privilegios de los políticos, que tienen un sistema especial y privilegiado de pensiones (que no está siendo reformado). Hacen el trabajo sucio de los capitalistas, de Temer y los banqueros, que quieren terminar con la previsión social para destinar más recursos al pago de la deuda externa. Quieren que las personas trabajen más años, aumentando la explotación, la precarización y el desempleo.
Es necesario exigir a las centrales sindicales que abandonen su estrategia traidora de la movilización de la clase obrera, poniendo todas las esperanzas en las elecciones de 2018 mientras los ataques se están produciendo ahora, como la reforma laboral que ya se ha votado, o la de la previsión que puede aprobarse en el inicio del año. Luchar en los lugares de trabajo por una alternativa con independencia de los golpistas, de los políticos del Lava-Jato y de la conciliación con los explotadores, asumiendo un programa que ataque las ganancias de los capitalistas y termine con los privilegios de los políticos, es la única salida para los trabajadores y la juventud.