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Red Internacional
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Pandemia. Brasil supera el dramático récord de 3000 muertes diarias por covid-19

El país acumula 298.676 víctimas y 12.130.019 casos de la enfermedad mientras Bolsonaro continua con su política negacionista.

Martes 23 de marzo de 2021 20:03

EFE/Joédson Alves

Brasil, actualmente el país más castigado por la pandemia del coronavirus en el mundo, registró 3.251 muertes por la covid-19 en las últimas 24 horas, un nuevo récord y con las que superó por primera vez los 3.000 fallecimientos en un día, informaron este martes las secretarías regionales de Salud.

Según el boletín divulgado por la Conass, el foro que reúne a las secretarías de Salud de los 27 estados del país, con 3.251 decesos y 82.493 contagios registrados este martes, el gigante latinoamericano acumula 298.676 víctimas y 12.130.019 casos de la enfermedad desde que registró el primer caso, el 26 de febrero de 2020.

Estas cifras convierten a Brasil en el país con más fallecidos y contagios del coronavirus SARS-CoV-2 en la última semana y en el segundo con más muertos y casos de la enfermedad en el mundo desde el comienzo de la pandemia, superado tan solo por Estados Unidos.

El número de defunciones este martes es un nuevo récord, muy por encima de los 2.841 registrados el martes de la semana pasada, que era hasta ahora el mayor desde el inicio de la pandemia, y acercan a Brasil a las 300.000 víctimas por covid-19, límite que, al actual ritmo, se puede superar el miércoles.

Los promedios tanto de fallecimientos como de contagios en la última semana alcanzaron un nuevo récord este martes, algo que viene ocurriendo cada día desde hace más de tres semanas.

El agravamiento de la situación confirmó que Brasil enfrenta una segunda ola de la covid-19 mucho más letal que la primera, en parte causada por la circulación en el país de nuevas cepas del virus, entre las cuales la llamada variante brasileña.

El aumento de los contagios y las muertes tiene a gran parte de Brasil al borde de un colapso hospitalario, ya que en 25 de los 27 estados del país la tasa de ocupación de las unidades de cuidados intensivos (UCI) supera el 80 %, y provocó una preocupante escasez de las medicinas necesarias para intubar a los pacientes y del oxígeno para los mismos.

El desastre es de tal magnitud que Bolsonaro, negacionista de la pandemia desde la primera hora, ya tuvo que cambiar a su ministro de Salud cuatro veces, aunque la política criminal nunca se modificó.

Un informe publicado la semana pasada por la Fundación Oswaldo Cruz dice que 19 de las principales ciudades tiene una ocupación de UTI superior al 90%. Por ejemplo Fortaleza (94%), Salvador (87%), Belo Horizonte (93%), Rio de Janeiro (90%), São Paulo (91%), Florianópolis (98%) o Porto Alegre (103%)

En este contexto, a la falta de medidas sanitarias, la precariedad del sistema de salud, el negacionismo de Bolsonaro, se suma la "variante P" del virus, conocida como la variante brasileña. Según las investigaciones se trata de una mutación más agresiva y con una tasa de contagio más alta, lo que lleva a una saturación más rápida del sistema de salud.

Estos factores hacen que Brasil sea una "fábrica" de mutaciones. La baja tasa de vacunación, al 11 de marzo, el 5.6% de la población había recibido una dosis, y apenas 2.3%, las dos, sumado a la falta de otras medidas hacer perder los beneficios de la aplicación de la vacuna.

La solución que proponen algunos gobernadores opositores es mayores confinamientos, pero esta medida por sí sola choca con otro problema, la situación económica. El pasado enero, casi 27 millones el 12,8% de los brasileños empezó a vivir con menos de R$ 246 mensuales (8,20 reales por día), la línea de pobreza extrema calculada por la FGV Social, esto es más que la población de Australia.

La crítica situación de los hospitales ha obligado a las autoridades de diferentes regiones del país a adoptar medidas de restricción de la movilidad para intentar contener el avance del virus y reducir la presión del sistema sanitario.

Algunos de los estados más poblados de Brasil, como San Pablo y Río de Janeiro, adoptaron severas medidas para frenar los contagios y decretaron asueto que durará hasta el final de la próxima semana donde quedan prohibidas todas las actividades excepto las esenciales.

La situación en Brasil genera un preocupación más allá de la sus fronteras, solo en la región ya tenemos el aumento de contagios en Chile donde el gobierno decretó el paso a la cuarentena en 28 comunas a nivel nacional. O Paraguay que vivió jornadas de protestas por la falta de insumos y camas en los hospitales.