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Red Internacional
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Panorama Económico. Buitres, show noventista ¿y ahora qué?

En Nueva York se tramita el futuro económico. Alfonso Prat Gay celebró eufórico la decisión de la Corte de Apelaciones. La lluvia de dólares prometida y el ajuste en curso.

Pablo Anino

Pablo Anino @PabloAnino

Viernes 15 de abril de 2016

El miércoles 13 de abril la Corte de Apelaciones de Nueva York destrabó el pago a los fondos buitres. Para Mauricio Macri el acuerdo con los holdouts "abrirá enormes puertas para que las inversiones se multipliquen".

Por su parte, Alfonso Prat Gay celebró eufórico esa decisión de la Corte neoyorquina como si se tratara del gol de Maradona a los ingleses. En este caso se trata de un gol en contra del pueblo trabajador.

En la campaña electoral los partidos patronales pusieron en agenda una serie de problemas a resolver para llevar a la economía a una supuesta normalidad: levantar el cepo en beneficio de los fugadores de dólares, subir tarifas, bajar retenciones, remover restricciones al comercio exterior para incrementar las ganancias empresariales y arreglar con los buitres para volver a los “mercados”.

En el cálculo del equipo económico cumplir con las tareas exigidas por el establishment, del que proviene la mayoría de sus funcionarios, traería una lluvia de dólares para sacar a la economía de la situación recesiva.

Con los deberes hechos la economía podría tomar un poco de aire, pero la tierra prometida todavía está lejos. El establishment exigirá más ajuste. En vez de levantar la economía puede ocurrir que se agranden las desilusiones y el malestar social existente por la inflación que galopa en un contexto de ajuste recesivo.

Gurúes festejan y se sinceran

Las consultoras económicas, que son voceras de los intereses patronales, en sintonía con Prat Gay se mostraron celebratorias por el capítulo que se está por cerrar con los buitres.

Dante Sica, director de la consultora Abeceb, consideró que "esto implica que la Argentina puede empezar a conseguir fondos frescos a una tasa de interés similar a la que están pagando nuestros vecinos, y eso es positivo para la inversión pública y también para la privada".

El economista Matías Carugati, de Management & Fit, señaló que "es una noticia buena" para el Gobierno. Aun así, expresó que el escenario argentino seguirá siendo "complicado", porque habrá recorte de gastos y una política monetaria regresiva.

Por otro lado, Fernando Marengo, del Estudio Arriazu, afirmó a FM Latina que "hay avidez en el mundo por bonos argentinos". Y completó: “En la medida que la colocación no sea desmedida, con acceso prudente, van a subir los bonos y bajará la tasa de interés".

Lorenzo Sigaut Gravina, en nombre de Ecolatina, indicó que el acceso al financiamiento externo "abre la posibilidad de usar una herramienta poderosa" que puede ayudar al desarrollo económico del país, pero que si es mal usada sólo "se acumulará deuda". Y completó que "La resolución de estos temas es la condición necesaria para que el ajuste sea más gradual.".

Martin Castellano, economista senior del departamento de América latina del Institute of International Finance (IIF), señaló que la salida del default abre las puertas a la inversión extranjera, pera a la vez afirmó que muchos inversores "posiblemente esperen a tener más detalles sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas y el programa macroeconómico.”.

Detrás de la euforia aparecen rasgos de sinceramiento entre los gurúes con sus definiciones sobre escenarios complicados, sostenibilidad de las cuentas públicas, sus advertencias sobre colocaciones desmedidas o el mal uso del endeudamiento.

La revolución de la alegría se podría parecer cada vez más a un sueño eterno que no termina de concretarse. El capital financiero grita “vamos por todo”.

Turbulencias

El arribo al acuerdo con los buitres se presentó por largo tiempo como un puerto de llegada en el cual se reestablecería la calma económica.

La vuelta a los “mercados” de crédito con la colocación de deuda por u$s 15 mil millones la semana próxima irá directo a los bolsillos de Paul Singer y del resto de los buitres. Tal vez un muy pequeño resto quedé para cubrir déficit fiscal. Nada para inversión ni para obras, públicas ni privadas.

En ese desenlace favorable a los buitres colaboró toda la oposición patronal, incluida la bancada del Frente para la Victoria del Senado Nacional, más allá que muchos lo hicieron la “nariz tapada”.

El equipo económico que se fue a arrodillar en Nueva York frente a los buitres anticipó que la colocación de deuda de la semana próxima será la única del año.

Si eso es cierto, en lo inmediato el endeudamiento externo no va a suplantar la emisión del Banco Central para cubrir el déficit fiscal. Las alternativas son más inflación o más ajuste. O las dos cosas a la vez como hasta ahora.

Si no fuera cierto, estaríamos ante esas colocaciones desmedidas que advierten los gurúes. Más aún considerando que la emisión de títulos que tendrá lugar en los próximos días será gigantesca: la mayor de una economía de las denominadas “emergentes” en los últimos veinte años.

Las consecuencias son previsibles. Basta ejercitar una módica memoria histórica para ver en que concluyeron los grandes saltos en el endeudamiento: crisis de deuda, ajuste fiscal, caída de salarios, privatizaciones y una lista interminable de vicisitudes para el pueblo trabajador.

No hay que ir muy atrás para recordar en que concluyeron las promesas del “blindaje” y el “megacanje” del gobierno de la Alianza: en un ajuste más brutal que el que supuestamente venían a prevenir.

En simultáneo que los buitres y Prat Gay celebran eufóricos en Nueva York, la inflación no cede. No sólo eso. En abril podría pegar un salto por la vigencia del tarifazo en el transporte.

De seguir al ritmo de 3,3 % que registro para el mes de marzo el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (insospechado de opositor), la inflación podría superar ampliamente el 40 % anual. Si se volviera al ritmo de febrero o enero las cifras serían aun mayores.

Para conjurar el aumento de precios y el aumento de la cotización del dólar el Banco Central está generando otra montaña de deuda con los instrumentos denominados Lebac, letras utilizadas para ir secando el mercado de circulación monetaria y, a su vez, comprimir la actividad económica.

Esa deuda (denominada “déficit cuasi fiscal”) por letras y sus intereses alcanzaba los $355 mil millones en diciembre de 2015 y se calcula que duplique su valor a $700 mil millones hacia fin de año. Pero la inflación no cede. Al Banco Central se le están quemando los papeles, en la teoría y en la práctica.

Ese desfalco es equivalente al del dólar futuro que montaron Alejandro Vanoli junto Axel Kicillof y que terminó convalidando Alfonso Prat Gay en complicidad con Federico Sturzenegger. Claudio Bonadio podría seguir sosteniendo su protagonismo con una nueva causa. Esta historia tiene personajes invisibles: los especuladores que siempre ganan.

Los planes del gobierno deben superar no solo las tareas que le exige el establishment, sino también los límites que enfrenta la economía mundial.

Desde la cercana Brasil que atraviesa una de las recesiones más importantes de su historia arrastrando ineludiblemente a nuestro país hasta la lejana China que se desacelera. El macrismo tuvo la “fortuna” de volver al mundo justo cuando la economía global es un revoltijo.


Pablo Anino

Nació en la provincia de Buenos Aires en 1974. Es Licenciado en Economía con Maestría en Historia Económica. Es docente en la UBA. Milita en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Es columnista de economía en el programa de radio El Círculo Rojo y en La Izquierda Diario.

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