Desde la Ley Banelco al descuento a los jubilados, pasando por el periodismo de guerra, los récords de desocupación y la amenaza contra los piquetes. Breve reseña de una ministra anti-obrera.

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2
Miércoles 5 de abril de 2017
Promotora de la “Ley Banelco”. Patricia Bullrich asumió el 6 de octubre de 2000. El que le pasó el mando fue Alberto Flamarique, el ministro que sería condenado por el caso de “la Ley Banelco”. Con ese título pasó a la historia el pago de coimas a senadores justicialistas para aprobar la Ley de Reforma Laboral que impulsaba el gobierno de De la Rúa para flexibilizar a millones de trabajadores. El 6 de enero de 2001, la sucesora Bullrich convocaba a reformar 400 convenios amparada en la ley trucha.
Periodismo de Guerra (los orígenes). En noviembre del año 2000 los trabajadores de Clarín, enrolados en el sindicato de prensa, llevaban adelante un proceso de elección de delegados. La empresa rechazaba cualquier tipo de representación sindical. Con la vista gorda de la ministra Bullrich, la empresa envió decenas de telegramas de despidos, entre ellos de toda la comisión interna. Como los trabajadores reclamaron en la puerta del diario, la “solución” de la ministra fue convocar…¿a la conciliación? No. A la Guardia de Infantería, que reprimió a los periodistas. Luego avaló los despidos.
Hambre (-13%). Como si la situación social y económica no fuera ya delicada para millones, el gobierno de De la Rúa decidió realizar un recorte a los ya magros ingresos de trabajadores estatales y jubilados. El decreto 926 lleva la firma de Domingo Cavallo, Ricardo López Murphy y Patricia Bullrich. “La piba” era la más entusiasta. Cuando la mañana del 23 de julio algunos funcionarios no se animaban a informar la medida, Bullrich dijo con orgullo en la radio: “Ya mandamos a liquidar con los descuentos”.
Batiendo récords. En la segunda mitad de la década de los 90 el gobierno de Carlos Menem (PJ) había hundido a millones de trabajadores en la miseria. Las “fórmulas mágicas” de los distintos gobiernos eran la flexibilización y los descuentos, de los que Bullrich era impulsora. Sin embargo, su gestión en el Ministerio de Trabajo terminaría con un triste récord: la desocupación pasaba del 15 al 21%. Uno de los golpes más grandes fueron los miles de despidos en Aerolíneas Argentinas, gracias a la complicidad de Bullrich con los empresarios españoles que vaciaron la línea aérea de bandera.
Sistema Integrado de Protección…de la Miseria. Luego de su gestión en Trabajo, Bullrich asumió otro trabajo sucio. Asumió como Ministra de Seguridad Social. Lidiar con los reclamos de los sectores más castigados por la crisis. Fue así que creó el “Sistema Integrado de Protección de la Familia”. El proyecto eliminaba todas las asignaciones familiares a los trabajadores que cobraran más de mil pesos de sueldo (o estén desocupados), y a cambio creaba un sistema universal para otorgar a todos los jefes y jefas de familia con ingresos totales inferiores a mil pesos o desocupados, una asignación de 30 pesos por hijo y una mochila con útiles para los escolares. Brutal.
Otra oportunidad. 37 muertos, 25% de desocupación, decenas de pibes que morían por causas evitables todos los días, una brutal caída del salario. Conociéndola un poco, quizá por Patricia Bullrich diría años más tarde: "Estoy orgullosa de haber sido parte de la Alianza". Pero la vida le daría una nueva oportunidad. Y arrancaría “con todo”. Por eso el 22 de diciembre de 2015, “festejando” quizá un aniversario de aquellas duras jornadas de 2001, Patricia inauguraría su gestión reprimiendo a los trabajadores de Cresta Roja que “reclamaban una Navidad sin despidos”. Hace meses no cobraban y querían llevar trabajo y un sueldo a sus familias. Patricia les regaló gases, palos y balas.
Protocolo antipiquetes. Pero después de la represión en Cresta Roja, la ministra no se tomó descanso. Pronto lanzó un decreto que se conoció como “Protocolo antipiquetes”. Se trataba de una serie de normas para evitar y/o reprimir cualquier protesta. Vestida de fajina, dijo a los medios que “los piquetes no iban a durar 5 minutos”. El 24 de febrero de 2016 sería el primer test: los cortes y movilizaciones de estatales, docentes y organizaciones de izquierda devolvieron a Bullrich a la realidad. Como dijo ese día Myriam Bregman, referente del PTS-Frente de Izquierda, “mientras aplican un ajuste sobre los trabajadores, quieren cercenar el derecho de protesta. Lo vamos a defender”.
Periodismo de guerra (segunda parte). Hace más de 70 días los trabajadores de AGR ocuparon la fábrica contra el cierre y el despido masivo de 380 trabajadores. La primera semana de lucha el gobierno de Macri mostró su estrategia: Jorge Triaca se negó a recibir a los delegados y Patricia Bullrich envió cientos de policías y gendarmes a rodear la planta. Luego de una primer represión, un amplio repudio obligó a abortar el operativo. Sin embargo, las fuerzas se trasladaron a la planta Zepita del Grupo Clarín, para custodiar la impresión y distribución del “gran diario argentino”. Eso sí: en los alrededores de AGR las fuerzas de seguridad realizan espionaje y los trabajadores denuncian nuevos preparativos represivos.
Uniformes contra los guardapolvos. La huelga docente lleva varias semanas, contra la oferta miserable de Vidal que Patricia Bullrich apoya públicamente. También con sus fuerzas. El 21 de marzo, cuando los docentes organizados en el Suteba Tigre realizaban una olla popular en la colectora de AU Panamericana, la Gendarmería rodeó a las maestras en lucha. Como denunció ese día Gabriela Macauda, secretaria adjunta de Suteba Tigre e integrante de la Agrupación Marrón: “Este operativo es la respuesta que quiere dar Mauricio Macri a todos los docentes que nos encontramos luchando por un aumento salarial y una educación publica de calidad”. Antes había enviado la misma fuerza a custodiar 600 suspensiones en Volskwagen.
Contra el paro y los piquetes. Tarde, pero este jueves llega el primer paro general contra el gobierno de Macri y su ajuste. La ministra se postuló sin vueltas como una de las espadas contra la medida de fuerza. Primero criticando, como una desagradecida, a los sindicalistas de la CGT que convocan el paro. “Hace años que no laburan” dijo, como si nadie lo supiera. Se olvida de decir que es el Estado quien siempre protege, financia y pacta con lo que Cambiemos llama “la mafia sindical”. Pero además, con una campaña que desde hace semanas amenaza que “vamos a actuar contra los piquetes” y promete “un operativo para que el 6A no haya bloqueos”.

Lucho Aguilar
Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.