La ministra de Seguridad visitó Intratables. Elogios a las fuerzas represivas y sus miembros y defensa acérrima de protocolo que legaliza el gatillo fácil fueron los ejes de su intervención.

Celeste Vazquez @celvazquez1
Viernes 28 de diciembre de 2018 12:06
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, presentó su balance del año en tema de seguridad en el programa Intratables en el que definió como “exitosa” su gestión y la de todo su equipo y se autocalificó con un ocho. Elogios a las fuerzas represivas y sus miembros, defensa acérrima del reaccionario protocolo que legaliza el gatillo fácil y augurios de reelección para el 2019 fueron los temas centrales de su intervención mediática.
Las primeras reflexiones fueron sobre el nuevo protocolo de seguridad que legaliza el gatillo fácil. “Los protocolos que tenían las fuerzas federales para el uso de las armas eran absolutamente inconsistentes para la tarea que tiene que hacer la Policía, que es proteger a la gente y a sí misma”, dijo la ministra que además afirmó estar en contra de que “los policías terminen presos por el uso de armas”.
Esta fue una idea que tanto la ministra como el propio presidente Mauricio Macri dejaron más que claro cuando pusieron en pie una campaña de defensa incondicional del policía bonaerense Luis Chocobar, quien asesinó por la espalda al joven Pablo Kukok, cuando este se encontraba en el sueldo y desarmado, en enero de este año.
Con el correr de los días, la postura oficial de apoyo total al efectivo asesino se convirtió en doctrina y unos meses más tarde en un nuevo protocolo sobre la actuación de las fuerzas represivas, que quedó plasmado en la Resolución 956, que habilita el uso de armas de fuego sin necesidad de dar la voz de alto.
Visitamos a Luis Chocobar con @gladys_gonzalez y @gmilman.
Su caso abrió el camino para que se cambien los prejuicios, y dejen de poner al policía como culpable cuando defiende a la gente. Vinimos a ratificar nuestro compromiso, a decirle que no está solo. pic.twitter.com/0HF07G2jZP— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) 13 de agosto de 2018
“La regla general es que las fuerzas de seguridad siempre tienen que dar la voz de alto”, dijo la ministra. Pero claro, siempre tiene que haber una excepción. “Cuando la voz de alto signifique que el policía va poner en riesgo su vida o la de terceros está bien que no lo haga”. Y lo justificó “porque nosotros no le damos nunca la ventaja al delincuente. La ventaja la tiene que tener el Estado y las fuerzas de seguridad. Esta es la gran diferencia con los protocolos que había”, sentenció Bullrich.
El protocolo de Bullrich viene a legalizar esa excepción, y por esa razón lo preocupante es que esa excepción se terminará volviendo en regla. Y en un regla con consecuencias fatales para la población, sobre todo los sectores más jóvenes y de bajos recursos, que sufrirá aún más el hostigamiento y represión policial.
“Estamos logrando un paradigma en seguridad. Generar una tendencia a favor del ciudadano, de la víctima”, expresó la ministra en un mano a mano con Paulo Vilouta. “El protocolo establece que es lícito usar el arma de fuego cuando alguien está atacando, agrediendo a un policía y a la vez intentando evadirse", agregó.
“No queremos la Policía se deje cascotear, sino la Policía que imponga su autoridad que la sociedad le da al pagarle el sueldo y una pistola”.
Lamentablemente las consecuencias de que tanto la Policía, como cualquier otra fuerza represiva, imponga su "autoridad" y con "una pistola" las conocemos.
Según el último informe de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), desde la asunción de Cambiemos a diciembre de 2017, hubo 725 personas asesinadas por las fuerzas de seguridad y penitenciarias. Un muerto cada 23 horas. Desde 1983 a la actualidad suman 5.462.
Para terminar, el conductor le preguntó a la ministra si se pondría una nota como calificación y cuál sería. “Yo me pondría un 8. Creo que el ministerio de seguridad tiene un gran equipo y el presidente nos apoya mucho”, respondió sin titubear.
La ministra Bullrich está tan satisfecha y orgullosa con su tarea que acto seguido se animó a decir que le "gustaría" seguir al mando de la cartera de Seguridad en un nuevo mandato de Mauricio Macri.