Se busca homologar los salarios de los policías de la zona conurbada de Guadalajara, en relación con lo que perciben los de Zapopan.
Martes 22 de agosto de 2017
Se espera que próximamente el Gobierno de Estado de Jalisco y la Agencia Metropolitana de Seguridad (AMS) anuncien la homologación salarial de policías de la zona conurbada de Guadalajara en relación a los de Zapopan.
La Agencia Metropolitana de Seguridad es un intento de coordinación de todas las corporaciones de seguridad, creada hace poco menos de un año que busca la creación de nuevas políticas públicas para “hacer frente al aumento de la inseguridad” en la zona metropolitana de Guadalajara, según informó su director, Marco Valerio Pérez Gollaz.
Ahora la AMS busca homologar los salarios de los policías que ganan alrededor de 6 mil pesos en relación con los policías de Zapopan, que llegan a ganar hasta 18 mil pesos.
Seguridad y aumento policial
La propuesta de la AMS de aumentar los salarios de los policías de la zona conurbada de Guadalajara, –y de la cual forman parte 9 municipios– no resuelve los altos índices de violencia que se vive el grueso de la población en la zona metropolitana. El aumento salarial está enfocado a mejorar las condiciones de quienes garantizan la represión a la juventud, mujeres y trabajadores al mismo tiempo que resguardan la propiedad privada. Mientras premian a policías con mejores condiciones, se pude contrastar este hecho con el tope salarial impuesto a los millones de asalariados que producen diariamente la riqueza en Jalisco y en todo el país.
A inicios de este mes, Alfonso Navarrete Prida, titular de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS) anunció que son los sectores empresariales quienes se oponen al aumento salarial; la homologación salarial de los cuerpos policiacos es muestra de que es posible mejorar el salario, pero no se hará a beneficio de los trabajadores del estado, sino para garantizar la tranquilidad de los empresarios y la casta política para que sus negocios estén seguros.
Así, las fuerzas policiacas fungen un papel profundamente reaccionario, ya que son garantes de la represión y actúan en contubernio con grupos del narcotráfico. Por ello, es importante destacar que ni la militarización ni el aumento de cuerpos policiacos resuelve el problema de la inseguridad que azota nuestras colonias y barrios, y que además atenta contra la vida de miles de mujeres siendo parte de las redes de trata y prostitución. También quedó evidenciado su papel en la desaparición forzada de los 43 estudiantes, durante la represión al normalismo en Iguala, Guerrero. El mejor ejemplo para demostrar que la policía, el ejército y las diferentes instituciones policiacas y de seguridad sólo golpean a los más necesitados y a las capas más bajas de esta sociedad.
Son cada vez más los y las trabajadoras, jóvenes, mujeres, estudiantes y sectores populares que no confían en las fuerzas policiacas pues viven todos los días la brutalidad con que actúan en los barrios populares y zonas de la periferia. El abuso, las detenciones arbitrarias, la corrupción y los vínculos con la delincuencia organizada generan un amplio descontento.
La solución a los problemas de seguridad que vivimos los de abajo solo vendrá de la mano de poner en pie un amplio movimiento en las calles, encabezado por trabajadores del campo y la ciudad, junto a las mujeres y sectores de la juventud oponiendo su fuerza a la política del régimen mexicano que ha perpetuado durante años la militarización y violencia en todo el país.