Un estudio de Fundación Sol, demuestra que el fisco le ha entregado 3,59 billones de pesos a los bancos, que abarca más de la mitad de lo que la banca ha entregado a los estudiantes endeudados entre el 2006 y el año pasado. Además aumentan los morosos a un 41,1%, llegando a la escandalosa cifra de 50 mil morosos más que el 2017. Tenemos un gobierno que solo favorece a los grandes empresarios y a los banqueros.
Viernes 14 de junio de 2019
En pleno cuestionamiento al modelo neoliberal de la educación de mercado que tenemos instaurado en Chile, los y las profesoras protagonizan una fuerte movilización que ha alcanzado alta popularidad, que no solo cuestiona las condiciones laborales de las y los trabajadores de la educación, sino que ha evidenciado las consecuencias que se viven diariamente.
Sin embargo han ido más allá, cuestionando los privilegios de los parlamentarios, obteniendo desde el gobierno la respuesta de la derechista Van Rysselbergue, que los denominó “patipelados”, sumado al rechazo de las políticas precarizadoras y criminalizadoras del gobierno como Aula Segura, el retiro de la obligatoriedad de Ed. Física, Historia y Artes para los 3° y 4° medio, medidas que en nada aportan a la calidad de la educación.
Todo este contexto hace que se vuelva cada vez más escandaloso que sistemas como el CAE sigan en pie, “vivitos y coleando” y silenciosamente se sigan enriqueciendo los banqueros a costa del endeudamiento de millones de estudiantes de la educación superior. Esto solo sucede con el beneplácito del gobierno de Piñera, que hoy registró un 25% de aprobación en la encuesta que realiza CEP, lo que nos muestra que si bien es un gobierno que está debilitado, aún mantiene ataques a los sectores más precarizados y a las familias trabajadoras.
Es en este sentido que lo que vino a implantar el CAE es la terrible figura del estudiante cesante, sin título y endeudado. Ese es el modelo que pretende profundizar el gobierno de Piñera, y su ministra Cubillos, el mismo que vociferaba que se venían “los tiempos mejores”, cuando éstos solo llegaron para los banqueros y los empresarios de la educación, llevándose los primeros un cuarto del presupuesto para Educación Superior.
El “nuevo CAE” que tanto prometió Piñera en su campaña, está lejos de ser la solución al problema del endeudamiento y de la educación de mercado, lo profundiza de hecho, creando un fondo controlado por una Sociedad Anónima del Estado, donde los estudiantes más pobres se endeudarán más todavía, e incluso abre la puerta para que se les retenga el sueldo a los deudores, además de crear un DICOM público para quienes tengan esta deuda educativa.
Por esto, tenemos que unirnos estudiantes universitarios, secundarios, profesores y trabajadores movilizados como los trabajadores de Conveyor, y de Chuquicamata, para derribar esta educación neoliberal y autoritaria, que no solo nos afecta como estudiantes sino que al conjunto de las familias trabajadoras. Ir por el fin al CAE también es un punto importante para acabar con el endeudamiento de millones para acceder a la educación superior.
Y exigir a los organismos que nos representan como la CONFECH, Colegio de Profesores, ACES, CONES, que retomemos la pelea por una educación pública gratuita, laica y no sexista, poniendo fin al CAE, que llamen a un paro educativo a nivel nacional de manera unificada para derribar estas políticas precarizadoras de Piñera.
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Necesitamos un plan de financiamiento que garantice el desarrollo de la infraestructura adecuada para un aumento sostenido y permanente de la matrícula, para que las y los estudiantes de Universidades privadas que lucran con sus sueños puedan acceder gratuitamente a la educación pública. Que garantice que nadie más se vea obligado a endeudarse para estudiar, ni con los bancos ni con el Estado. Que entregue salarios dignos a funcionarios y docentes, mediante contratos directos con el Estado, poniendo fin al subcontrato y a la figura de honorarios para entregar un mínimo de estabilidad laboral.
Sólo una solución estructural centrada en la educación pública, entendida esta como el derecho de todos y todas a poder educarse gratuitamente en instituciones de propiedad estatal, terminará con la crisis de la educación de mercado, y junto con esta, con el endeudamiento existente y con el endeudamiento que esperan seguir desarrollando este gobierno y los empresarios de la educación.
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Nancy Lanzarini
Profesora de Lenguaje y Comunicación.