La Comisión de Derechos Humanos de la CDMX, faltando a su obligación de velar por los derechos laborales de los profesores despedidos de la UACM ha cerrado arbitrariamente el expediente de queja abierto contra la universidad.
Martes 7 de marzo de 2023

Cuando los profesores de asignatura de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) iniciaron su lucha por sus derechos laborales y por la defensa del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) de toda la base trabajadora, una de las rutas que eligieron (no la única ni la principal) fue acudir a la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCDMX) para levantar una queja por violaciones en materia laboral.
La Comisión tiene la obligación legal de velar por los derechos de todos los habitantes de la urbe, así lo establecen tanto la Constitución mexicana como la Constitución de la capital. No obstante, la queja ingresada por los profesores nunca pasó a la fase de investigación, pues los funcionarios de dicho organismo autónomo siempre encontraban alguna “traba” para no abrir el expediente y por ende, no proteger a las personas que demandaban su intervención.
Primero, se argumentaba que por pandemia no era posible hacer diligencia alguna, no obstante, en los diferentes reportes de actividades de la propia Comisión se reconoció que luego de unas semanas de ajustes implementaron trabajo a distancia y establecieron una guardia permanente en las instalaciones de la institución.
Posteriormente, cuando las restricciones sanitarias se fueron relajando, los profesores despedidos de la UACM acudieron a diferentes reuniones con funcionarios encargados de llevar el caso, a lo que estos últimos comentaron que “las autoridades de la UACM no responden nuestros mensajes y por eso no podemos iniciar la investigación”. Lo absurdo de la afirmación se puede decir de la siguiente manera: como el violador de derechos humanos no contesta, por ende no hago nada para avanzar en la investigación.
Cuando los maestros insistieron, los visitadores aceptaron la propuesta de organizar una reunión entre rectoría y los despedidos en la Comisión, sin embargo, los servidores públicos en un claro contubernio llevaron a cabo las reuniones ¡a puerta cerrada y sin invitar a los principales afectados, que eran los profesores! Al final, lo único que se limitaron a informar fue que la UACM “negaba” los hechos.
El último acto de este lamentable espectáculo fue cuando en el mes de febrero del presente año, la Comisión decidió unilateralmente cerrar el expediente de queja y concluir que no había violación de derechos sin haber hecho una investigación seria.
La alianza de estas instituciones públicas “autónomas” en contra de los derechos de los trabajadores es explicable en función de que están dominadas por el Morena. Por una parte, Nashieli Ramírez recibió el premio de haber sido reelegida como presidenta de la Comisión por su labor de no incomodar y ser cómplice de la violación de derechos humanos laborales cometidos en la Ciudad de México. Por la otra, Tania Rodríguez, rectora de la UACM, se ha presentado como una incondicional de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, garantizando una política laboral precarizadora al interior de la UACM que es más cercana al neoliberalismo que a la justicia social que tanto pregona el discurso oficial.
Cabe señalar, que las instituciones mencionadas, constantemente exhiben una narrativa que considera las desigualdades de género como un tema central o por lo menos importante en sus administraciones, sin embargo, en los hechos, lo cierto es que estas políticas laborales precarizadoras también golpean a las mujeres trabajadoras. En el caso de los profesores y profesoras de la UACM, un gran segmento de estos docentes despedidos son mujeres trabajadoras a quienes se les negó el seguimiento y la transparencia del proceso institucional que supuestamente tiene como obligación la defensa de los quejosxs.
Es importante visibilizar que muchas de estas estrategias pecarizadoras se enmarcan en un discurso progresista de derechos que, en realidad, solo apoyan a las patronales, dejando a las y los trabajadores en indefensión.
Estas acciones demuestran que las y los trabajadores no podemos esperar nada de las instituciones públicas de la capital, por lo que sólo nos queda organizarnos de manera independiente, llamar a los sindicatos que se reclaman democráticos a que abracen la causa de los precarios e iniciar una lucha combativa en las calles.