Durante los meses de pandemia, en la Ciudad de México, el 30% de las rentas han dejado de pagarse y dos de cada renovaciones de contratos han sido canceladas por la falta de ingresos para costear los alquileres, esto a causa de los despidos y recortes salariales, que juntos en el país suman más de 30 millones.
Martes 18 de agosto de 2020
Según un estudio del Coneval, la gran mayoría de personas en esta situación son jóvenes, pues el 42.8% tiene entre 25 y 34 años, el 19.1% son personas de entre 35 y 44 y el 17% menores de 24. Esto corresponde con las cifras que señalan que el 70% de los despidos del sector formal son a trabajadores menores de 30 años.
Pero, ¿de cuánta gente estamos hablando? Según el Inegi 700 mil viviendas de la CDMX son rentadas -una de cada 2.5. Si el 30% de quienes las habitan, no han podido costear sus rentas. Esto significa que son 210 mil personas en riesgo de quedarse sin hogar -125,580 de ellos, menores de 35. Además, las rentas representan en promedio el 22.1% de los ingresos de las personas que alquilan.
Producto de esta situación son miles de jóvenes que han tenido que buscar maneras de sobrevivir durante la pandemia después de ser despedidos, vendiendo comida, artesanías, o incluso sus pertenencias; pues aunque el gobierno decretó al inicio de la cuarentena la prohibición de los despidos, esto se quedó en el papel, a la fecha en el país van más de 15.7 millones de despidos tanto en el sector formal como en el informal.
Así es como el acceso a la vivienda se suma a la lista de derechos que nos son negados como juventud -junta a la educación, trabajo digno y salud. Aquellas propiedades de arrendatarios que se enriquecen de la renta de decenas de jóvenes y trabajadores que apenas y tienen ingresos para llegar a fin de mes, deben ser expropiadas por el Estado sin ningún pago y entregadas a las familias que no tienen propiedades.
En el caso de los caseros que viven de sus rentas porque son desempleados o sus pensiones no les son suficientes para mantenerse, es urgente exigir mediante la organización y movilización de la juventud y los sectores obreros y populares a quienes les quieren arrebatar el derecho a la vivienda, un programa que garantice una vida digna para el conjunto de la población.
Nadie tendría que vivir de las rentas pues no sólo es un ingreso inestable sino que en momentos de crisis económica como el que estamos viviendo, con millones de desempleados la consecuencia directa es que aquellas personas que se costean la vida con los ingresos que les genera alquilar un cuarto o un departamento, se queden también sin ingresos. Por esto es necesario un aumento del salario móvil acorde a la canasta básica para el conjunto de la población; que las jornadas laborales sean de 5 días a la semana y seis horas al día para que sean repartidas entre ocupados y desocupados; así como pensiones dignas que sean suficientes para comprar la canasta básica.