Según trascendió, la reunión entre Bonadio y la expresidenta fue tensa. CFK presentó un descargo político donde afirma que la causa es un ataque al movimiento “nacional y popular”

Facundo Aguirre @facuaguirre1917
Jueves 14 de abril de 2016
En su descargo la ex presidenta afirma que “cada vez que un Movimiento Político de carácter Nacional y Popular fue derrocado o finalizó su mandato, las autoridades que lo sucedieron utilizaron en forma sistemática la descalificación de sus dirigentes, atribuyéndoles la comisión de graves delitos, siempre vinculados con abusos de poder, corrupción generalizada y bienes mal habidos (…) los verdaderos motivos siempre fueron los mismos: por un lado, barrer con las conquistas logradas y los derechos adquiridos por la sociedad en sus diferentes estamentos y actividades; por el otro, imponer programas de “ajuste” y endeudamiento -matrimonio indisoluble- utilizando la supuesta corrupción para ocultar ambos objetivos”.
En tal sentido, sentó como precedentes la suerte de Hipólito Yrigoyen, Juan Perón e Isabel Perón. De esta manera CFK intenta mostrar que la derecha empresarial macrista encarna la tradición golpista y el revanchismo antipopular del liberalismo de las élites argentinas, mientras que ella representaría los intereses nacionales.
La acusación de Bonadio, forzada en términos jurídicos según los expertos en derecho, sin embargo, revela una operatoria del gobierno “nacional y popular” en beneficio del capital financiero y un puñado de ricachones y capitalistas amigos. Se les vendió dólar a futuro a un precio subvaluado que además les permitió blanquear los dólares comprados en el entonces mercado negro. Según se estima la transferencia de ingresos a favor de estos sectores capitalistas sería de 70.000 millones de pesos. Una extraña defensa de los intereses de la Nación y el pueblo pobre y trabajador, y una demostración de que los intereses de clase que representan, no son tan distintos. Pero por fuera de la acusación del juez formateado políticamente en las usinas de Guardia de Hierro y la derecha peronista, los Panama Papers también dejaron al desnudo que Daniel Muñoz, exsecretario de Néstor Kirchner y Daniel Scioli, excandidato presidencial del FpV, comparten las sociedades offshore con Mauricio Macri y otros funcionarios de Cambiemos. Una demostración que la corruptela política y el lavado de dinero son comunes a todos los gobiernos y funcionarios capitalistas, porque hacen a su funcionamiento cotidiano.
En cuanto a la línea histórica trazada por la jefa política del kirchnerismo vale la pena señalar que tanto Yrigoyen como Perón eran liderazgos burgueses nacionalistas que representaban contradicciones y tibias resistencias a las pretensiones del imperialismo (en el caso del radical combinada con el fusilamiento masivo de obreros en huelga), mientras que el gobierno kirchnerista supo ser un leal representante de las pretensiones imperiales, destacando tropas en la ocupación militar a Haití, dando vía libre por años a la acusación del fiscal Nisman contra Irán por el atentado a la AMIA, pagando deuda externa al capital financiero internacional, entregando el petróleo a Chevron y defendiendo a capa y espada a las mineras contaminantes pertenecientes a firmas de países imperialistas. Lo más chocante y forzado es su reivindicación del gobierno de Isabel Perón a quien rescata porque “Argentina era un país industrial donde la participación de los trabajadores en el Producto Bruto Interno era casi del 50 % y el endeudamiento externo era sumamente bajo y no implicaba condicionamiento alguno”. Cristina Fernández oculta que fue el gobierno de Isabelita quien llevó adelante el Plan Rodrigo, derrotado por las extraordinarias movilizaciones de los trabajadores en junio y julio de 1975, que fue el antecedente inmediato del plan de la dictadura genocida trazado por Martínez de Hoz y del menemismo en los ’90. Amén de olvidar que bajo el gobierno de la viuda de Perón las Tres A, creadas por el General, sembraron el terror contra los trabajadores y la juventud, iniciando la tarea de exterminar a los luchadores obreros y populares que llevaría hasta el final la dictadura.
Pero además CFK pasa por alto que estos gobiernos “nacional y populares” fueron derrocados fundamentalmente no por su defensa irrestricta de los derechos del pueblo pobre y trabajador, sino por su incapacidad para llevar adelante los ajustes requeridos por la clase capitalista. Una tarea que Fernández realizó con relativo éxito devaluando el peso en el 2014 y que su candidato Daniel Scioli se proponia llevar adelante en caso de resultar vencedor. Recordemos además que el ajuste es lo que caracteriza además de Cambiemos, a los gobiernos ultra K de Tierra del Fuego y Santa Cruz.
El documento presentado por la expresidenta debe ser leído como una declaración de guerra al “Partido Judicial” a quien acusa de legitimar la persecución antipopular como en los tiempos del “Partido Militar”. Pero también constituye un manifiesto político de quien se postula como jefa de la oposición al macrismo, rehaciendo un relato negado por los hechos, pero resucitado como esperanzador frente a la brutalidad del ajuste macrista. Podríamos titularlo, ex presidenta se ofrece cuando la burguesía quiera sacar las papas del fuego.

Facundo Aguirre
Militante del PTS, colaborador de La Izquierda Diario. Co-autor junto a Ruth Werner de Insurgencia obrera en Argentina 1969/1976 sobre el proceso de lucha de clases y política de la clase obrera en el período setentista. Autor de numerosos artículos y polémicas sobre la revolución cubana, el guevarismo, el peronismo y otros tantos temas políticos e históricos.